domingo, 7 de octubre de 2007

Educar desde la Inclusión

Desde hace más de un año vengo trabajando el concepto de inclusión asociado al tema de Tecnologías de Información y Comunicación (TIC). Si bien, tiempo atrás he hecho un rastreo teórico del concepto en relación con la educación desde la psicología y las teorías de grupos de encuentro, o desde las problemáticas de la inclusión social y los planteamientos que la UNESCO ha hecho respecto a la "educación inclusiva", me preocupa el tema de la inclusión- exclusión que puede experimentarse si se está o no inmerso o no en el mundo de las TIC. Creo firmemente que los profesionales de las ciencias sociales nos estamos quedando demasiado silenciosos, por no decir que ausentes, frente a los impactos que se están generando en las personas con el uso y con el no uso de las TIC.

Lo que comúnmente se maneja en la literatura existente alrededor de las TIC proviene del discurso técnico-cientifista y da cuenta del concepto de inclusión más como un asunto de acceso a las herramientas informáticas y a la conectividad, que a la inclusión social en la cual se estrechan lazos afectivos, se generan filiaciones y se construye lo común.

Sabemos que en el contexto educativo son muchas las variables que deben tenerse en cuenta para hablar de inclusión pues es preciso considerar en igual medida los aspectos afectivos tanto como los aspectos técnicos y procedimentales.

Cada vez es más amplia la distancia generacional en las instituciones educativas (entre directivas y docentes con relación a los estudiantes) y más corto el tiempo para su asimilación, debido a los cambios permanentes y acelerados que las tecnologías jalonan sobre el lenguaje, la comunicación, las relaciones, la identidad y la cultura. Los niños y los jóvenes ingresan más rápidamente a las lógicas de las tecnologías mientras que los adultos avanzan en temor y resistencia, debido en gran parte a una pérdida de seguridad de sí respecto a los modos de conocimiento del mundo. Así mismo, la simultaneidad de experiencias de tiempo-espacio que hoy se experimenta entre lo sincrónico y lo asincrónico, y entre lo presencial y lo virtual, modifica los modos de aprendizaje exigiendo con ello también modificaciones sustanciales en los métodos de enseñanza.

No hay comentarios:

Publicar un comentario