jueves, 11 de octubre de 2007

Jugarse el aprendizaje de las TIC

He estado recorriendo algunas poblaciones donde se ha iniciado con docentes adultos -algunos de ellos muy mayores- un proceso de formación en TIC. Y he regresado de este recorrido pensando cómo tenemos que crear otros modelos de enseñanza y aprendizaje que nos permitan acercarnos a la realidad vivida de nuestras regiones apartadas. Son muchos los factores que impiden en cierto modo lograr efectivos procesos de aprendizaje. Ejemplos: 12 computadores para 35 docentes, un aula de informática triste y oscura, sin ventanas, llena de sillas y cajas amontonadas; un calor extremo matizado por un frío también extremo del aire "acondicionado"... y temor... mucho temor a no ser capaces, a no tener después dónde practicar lo poco aprendido, a que el profe no reconozca los pequeños logros y los alumnos en cambio se den cuenta de tantas dificultades personales. Es claro que la alfabetización digital no está propiamente en recibir clases sobre prender y apagar el computador. Menos está en sentarse cuatro docentes alrededor de un PC y que alguien vaya contando cómo se hace o se roten por un breve lapso de tiempo el derecho a intentarlo por experiencia propia. Un aprendizaje tan complejo como el de las TIC para un adulto mayor es algo que hay que vivir de un modo diferente a la "teoría" o a la clase acartonada con pequeñas prácticas rotatorias hechas en pequeños equipos de trabajo.

Todos sabemos por experiencia propia que el juego para cada uno fue y sigue siendo en muchos de los casos su gran segundo maestro (después del amor por supuesto que es el maestro por excelencia). Jamás olvidamos lo que jugamos. Y no lo olvidamos porque es un aprendizaje asociado al disfrute, al como si..., a la posibilidad de emergencia de nuevos escenarios y nuevos roles. Sabemos que en el juego somos todo o nada si queremos. Y por eso no nos resultan amenazantes los aprendizajes de allí derivados.

Lo curioso es que casi todos esos docentes contaban con un teléfono móvil que sí habían ya aprendido a manejar. ¿Qué los llevó a este cambio? Una necesidad clara de comunicación en lo personal y en lo social. Nadie ahí se pregunta si esa "tecnología" les causa impacto o no, si hace parte de la alfabetización o no... sólo usan su teléfono con absoluta naturalidad. Posiblemente no con todas las funcionalidades que el aparato telefónico les brinda, así como cada uno de nosotros no usamos ni la mitad de las posibilidades que nos permite ejecutar un televisor moderno. ¿Qué necesitamos para los docentes se aproximen a lograr un uso básico con los computadores como lo hicieron con la teléfonía móvil? Ya será otro problema pensar cómo dar el salto desde el uso básico hasta el uso pedagógico. ¿Qué necesitamos para que se lo disfruten? ¿Qué es lo que tenemos que cambiar en nuestras propuestas de enseñanza de las TIC para docentes adultos?

Lo único claro es que el aprendizaje vivido es más duradero en el tiempo y más estimulante, porque permite una activación de lo sensorial y de lo estético. Me arriesgo a decir que se aprende mejor cuando se involucra el cuerpo, el movimiento, los sentidos. Se aprende jugando porque en el juego se logran construcciones deshinibidas y propias. resto.

Invito a los lectores a acercarse a un artículo mio sobre el juego y la lúdica como alternativas de desarrollo social: http://ayura.udea.edu.co/medios/documentos/Cuaderno% 2026.pdf página 43

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