lunes, 18 de agosto de 2008

Serenidad entre la siembra y la cosecha

Hace dos semanas me encontré de nuevo un buen amigo que heredé de mis gratos y productivos trabajos del año pasado en Bogotá. Con él y un delicioso grupo de profesionales, emprendimos la tarea de pensar cómo trazar una ruta de apropiación de TIC para los docentes del sector oficial del país, tanto de básica y media como de superior. Nuestro punto de partida entrañaba básicamente unas cuantas preguntas: ¿cómo evitar que los docentes deambulen por el mismo "curso de TIC" una y otra vez para que realmente trabajen en su desarrollo profesional docente? ¿cómo trazar una ruta que considere el tránsito desde el uso básico de las TIC hasta el uso pedagógico, reflexivo, crítico, innovador y trasnformador de las TIC en la educación, pero que integre tanto los saberes (es decir todo aquello que proviene de la experiencia práctica) como los conocimientos (los que provienen de la formación del docente) y los sistemas simbólicos de su cultura?


La tarea no era fácil y aún hoy, un año después, no lo sigue siendo. ¿Porqué? Porque trazar y proponer la ruta a los docentes no es suficiente para que se produzcan impactos importantes en la renovación que requiere la educación. Tampoco lo es, claro está, dotar de computadores y de conectividad a las Instituciones educativas. Como diría el poeta Mario Benedetti, "la cosa es mucho más grave". La apropiación no está dada por el número de "itinerarios" (programas, cursos) ofrecidos y realizados por el docente sino por la manera como estos se integran a su experiencia cotidiana y por supuesto a su experiencia cultural.



Para que haya modificación e impacto sobre los sujetos y sobre la cultura se precisa tiempo (un tiempo que las cifras de la cobertura y de los resultados no parecen estar dispuestos a dar). Los cambios en las personas y los cambios en la cultura exigen Serenidad, lo que implica esperar el tiempo prudente entre la siembra y la cosecha como lo enseñara M. Heidegger en su "Pregunta por la técnica". Los cambios en las personas y en la cultura no pueden ser decretados e impuestos y si eso ocurre, de poco sirven porque generan resistencias muy difíciles de enfrentar que incluso exigen mayor tiempo para su asimilación. Los cambios en la cultura se inician y se sostienen en el lenguaje pues es éste el que garantiza que las cosas "sean" y puedan seguir "siendo".


Creo que la ruta de apropiación de TIC que hemos creado es una buena ruta de siembra (coherente, escalonada y lógica), pero nos falta terminar de prever todo el cuidado necesario para que lo sembrado pueda germinar. Los procesos de formación implican mucho más que el programa, la asignatura, el itinerario... Es ahí donde cobran sentido esos esfuerzos enormes que se desarrollan desde los portales educativos en la producción de contenidos; ahí donde los proyectos colaborativos son un recurso importante para continuar la interlocución y la formación conjunta. Es ahí donde las múltiples estrategias y escenarios de uso que estamos por imaginar y crear, nos pueden ayudar a aportar a ese cambio requerido en la cultura institucional para que las comunidades educativas logren hacer un uso crítico, innovador y transformador de las prácticas que finalmente muestre el tiempo de la cosecha en el mundo de los estudiantes.


El amigo al que me refiero es Diego Leal con quien de cuando en cuando me encuentro presencialmente o en las redes virtuales para pensar cosas sobre educación, y por ahí mismo, para pensar cosas sobre nuestros aprendizajes vitales. A él le debo gratamente esta reflexión, fruto de nuestra conversación.

No hay comentarios:

Publicar un comentario