jueves, 7 de mayo de 2009

Lecturas que mueven el deseo

Definitivamente leer es un enorme placer y leer buenos libros que se anudan a las preguntas vigentes, todavía lo es más. Ya había hablado de "dos nuevos lugares para mi memoria" en otro comentario anterior. Hoy prefiero decir que son más bien... "dos nuevos lugares para mi deseo".

El buen texto "Educación como industria del deseo. Un nuevo estilo comunicativo" de Joan Ferrés i Prats, me ha tendido un puente maravilloso con un viejo escrito mio en el que hablaba de la educación como una "activación del deseo de saber" pues siempre he creído que es el deseo el que le permite al hombre "ser creador" ya que es "motor e impulsor de nuevas realidades".
El escrito al que hago alusión se titula "Saber y creatividad: un más allá del paraiso" y fue publicado por la Universidad de Antioquia, Facultad de Educación, hace ya 16 años, como memorias del I Seminario Taller "Educación y efecto social: el compromiso ético del maestro" en mayo de 1993. Mi propuesta de entonces, y sigue igual de vigente, era que para poder "crear" es preciso perder el paraíso, la completud. la total satisfacción, la certeza, la ausencia de deseo. Hay que perder ese cierto sinónimo de "cielo" que es el "Edén" en el que nada falta y por tanto tampoco nada se desea. La capacidad creadora del ser humano requiere "un reconocimiento de la falta" y por supuesto también la educación debe tener en cuenta este requerimiento para "no añorar paraísos o incluso, para no fundarlos".

Mucho de esto me lo sugiere de nuevo Joan Ferrés i Prats en su primera "ruta" (propone dos: la ruta de la neurociencia y la comunicación y la ruta de la innovación educativa), en el delicioso "viaje" que nos invita a hacer para dar una mirada a la educación y su relación con las nuevas tecnologías de información y comunicación.

Él se pregunta cómo "convertir el objeto de conocimiento en objeto del deseo" concibiendo el acto educativo (aunque él no lo dice de este modo) en medio de una trilogía compuesta por: e-ducere, se-ducere y e-movere que mucho tiene que ver con la comunicación bidireccional y la mediación. Dice: "... los educadores y educadoras deberían recuperar una función primordial: la de despertar el deseo, la de contagiar entusiasmo, la de conseguyir que es estudiante convierta en objeto de deseo aquello que pretende que sea objeto de conocimiento" (2008, p.63)

Me llama la atención que en su exposición hace una interesante relación entre algunos conceptos importantes del psicoanálisis freudiano (como la líbido y el deseo) y conceptos actuales de la neurociencia tales como el de seeking acuñada por el neurobiólogo Jan Panksepp y que alude a un área cerebral situada en el "cerebro emocional" encargada en cierto modo de una especie de producción de deseo. Cita además a otros neurobiólogos tales como Mark Solms, Joseph LeDoux y a Rita Carter, periodista científica norteamericana de amplio prestigio.

Finalmente, creo que el asunto no está en la información ni en los artefactos; no está en la web 2.0 y en todo el despliegue de "hiperestimulación multisensorial". Está, como siempre lo ha estado, en la capacidad que tenemos de vincular deseo de saber y conocimiento, es decir, en una vuelta de mirada sobre el sujeto y las transformaciones sociales y culturales.

Y entonces... ¿qué hay de nuevo, viejo?

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