miércoles, 5 de enero de 2011

Comunicación creativa

¿Puede hablarse de comunicación creativa? ¿Cuándo la comunicación es creativa?
En efecto, pareciera que todo acto comunicativo es de por sí un acto creador, máxime si se tiene en cuenta lo que el filósofo alemán Hans Georg Gadamer nos dice en su texto Verdad y Método II: "Cuando se encuentran dos personas y cambiam impresiones hay en cierto modo dos mundos, dos visiones del mundo y dos forjadores de mundo que se confrontan".
Comunicarse con otros es siempre un riesgo interesante que compromete la sensibilidad y la inteligencia.
Nunca se sabe a dónde irán a parar las palabras y los silencios o qué fantasmas desatarán unos y otros en los demás. Nunca sabemos del todo qué tanto decimos desde nuestros gestos, desde nuestras miradas, desde nuestra sonrisa, desde nuestro cuerpo en general. Somos hablados pero también somos interpretados. Nos jugamos la convivencia entre el bien-decir y el mal-decir. Con la comunicación verbal y no verbal, creamos mundos, escenarios, climas... Desatamos amores y desamores, nos acercamos y nos alejamos. Cuando logramos acuerdos es que hemos activado lo común entre el otro y nosotros, es decir, hemos logrado un proceso de comunicación. Nada fácil por cierto, pero hermoso cuando sucede. Se me ocurre pensar en estos momentos en los fenómenos de la fiesta, del juego, de los rituales, de las ceremonias, en los cuales se presentan procesos comunicativos que no necesariamente están mediados por la palabra hablada pero si por una especie de "comunicabilidad universal" como aquella de la que hablaba Inmanuel Kant en sus textos estéticos (Crítica de la Facultad de Juzgar). Allí hay un encuentro con el otro, con el semejante que rompe con la rutina y configura espacios para la creación y las palabras plenas. También pienso en las comunicaciones informales de pasillos donde nos permitimos vivir el mundo al lado del otro y no en contra del otro.
Efectivamente la comunicación creativa es aquella que se produce al lado del otro (no arriba ni abajo, ni lejos, ni demasiado cerca). Para estar al lado hay que saber que el otro es otro y que además se nos parece. Es todo lo diferente a mi y puede llegar a ser casi igual que yo, tan benigno como maligno, tan justo como injusto. La creación en la comunicación radica justamente en el logro de los acuerdos, cuando esos "forjadores de mundo" logran hacerlo de manera conjunta, en la risa, en el amor, en los proyectos o en la vida.

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