domingo, 10 de abril de 2011

¿Invitación o incitación al debate?

Quería escribir desde la semana pasada sobre la reunión a la que asistí en la universidad EAFIT en la que estaban invitadas las Instituciones de Educación Superior de Medellín, las Secretarías de Educación de Antioquia y Medellín, los empresarios y los representantes a la cámara, entre otros. Se trataba del "Foro Regional de reforma a la Ley 30", que abrió la Ministra de Educación Nacional, doctora María Fernanda Campo Saavedra, acompañada del viceministro de Educación Superior, Javier Botero Álvarez.

El Foro inició afirmando que luego de 18 años de funcionamiento esta Ley ya no se ajusta al contexto actual “de internet y globalización”. Señala que de las 286 instituciones de Educación Superior que hay en el país, 80 son públicas (32 de ellas son  universidades) y 206 privadas (48 universidades). Entre todas se ofrecen 10.415 programas (lo cual a primera vista sugiere una cifra bastante compleja pues podría pensarse que es significativa en términos de oportunidades para un país tan diverso, pero también. que hablamos de una oferta demasiado dispersa).

  Los cuatro objetivos generales  de la propuesta fueron presentados así:
  1. Calidad: mejor oferta de educación superior.
  2. Cobertura: generar condiciones para que más colombianos se gradúen en educación  superior.
  3. Ingreso de recursos privados: adecuar el sistema de Educación Superior a la realidad                  nacional y armonizarlo con las tendencias regionales e internacionales.
  4. Autonomía: fortalecer el buen gobierno y la transparencia en el sector.


Se dijo que con esta reforma se espera que la Educación Superior cuente con programas de “alta calidad”. "más oferta = más acceso"; "más condiciones" que garanticen que los estudiantes puedan finalizar sus estudios "mayor adecuación del sistema de Educación Superior a las realidades nacionales para armonizarlo con las tendencias mundiales"; "mejoramiento continuo de la calidad de la oferta"; "nuevas instituciones de educación superior con ánimo de lucro como "sociedades de Educación Superior (SES)" "; mayor inversión privada" en el sector educativo; "seguridad jurídica para que haya innovación en las universidades financiadas por la empresa privada"; "más  proyectos de inversión y crédito", etc...

Se abre con esta discusión un camino que va más por la vía del mercado de la educación superior que del derecho a ella. Se pone énfasis en el sentido de la educación como servicio y no como derecho fundamental, tal como reposa en la constitución colombiana.

Cuando se cedió la palabra al público asistente al Foro citado, la gran mayoría de las intervenciones fueron de estudiantes de la UdeA que se habían ilustrado bien sobre los objetivos e impactos que dicha reforma puede tener sobre la educación pública. Creo que eso fue una enseñanza para muchos asistentes que no tenían ni la más mínima idea de lo que se está discutiendo en materia de Educación Superior en Colombia. (Quiero aclarar que no hago aquí referencia al modo de participación  de los estudiantes  pues con una de las últimas intervenciones no estoy de acuerdo en su manera de participar y de hacerse escuchar-, sino al contenido de la misma que es lo que me me admiró de ellos  por la formación del juicio crítico frente a los cambios en la "realidad" educativa). En particular veo que la Universidad de Antioquia ha activado con responsabilidad las reflexiones sobre este tema para la educación del juicio de la comunidad en general y los estudiantes fueron clara muestra de ello.

Otras universidades e instituciones de educación superior del país (mucho más las públicas que las privadas por supuesto) también  han activado reflexiones alrededor de la Reforma señalando asuntos tan interesantes como diversos; algunos encuentran que esta es una oportunidad para introducir nuevas reflexiones sobre el sentido de la educación superior, sobre la misión de la universidad pública en su responsabilidad de inversión y de "rentabilidad" social, sobre la investigación no al servicio de mercados privados que ponen dineros para que la universidad "venda" su conocimiento -en una competencia no necesariamente equitativa-, sino que lo ofrezca como bien público al servicio de la sociedad; sobre cómo la universidad pública y privada debe estar efectivamente más de cara a las realidades del país y del planeta, para responder con un sentido ético a las necesidades reales de la sociedad. Otros en cambio encuentran muchas amenazas en esta reforma por la manera como pueden verse reducidas significativamente las oportunidades de educación superior para los sectores más pobres de la sociedad, o bien por la amenaza  que recaería sobre la autonomía de las universidades; sobre las maneras de financiación que hacen pensar en la privatización de la universidad pública.

Pero el tema rebasa la discusión local (bastante instalada a nivel nacional con marchas incluídas) y se entronca en  discusiones internacionales sobre ciencia e innovación, tal como sucedió con el reciente Foro Internacional sobre reformas de educación superior en el que participaron España, Chile, Francia, Colombia, Uruguay, Corea, el 5 y 6 de abril. Las conferencias se pueden consultar en el portal educativo Colombia Aprende del Ministerio de Educación Nacional y los comentarios en los portales de algunas universidades.

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