jueves, 16 de agosto de 2012

De la confianza

De vez en cuando hay palabras de amigos, familiares o extraños que alivian las heridas del vivir cotidiano. Otras veces, a falta de esas palabras con rostro, están las palabras de los libros, como una especie de compañeros silenciosos e inseparables.
A mi me han salvado los libros. Hölderlin y la esencia de la poesía de Heiddegger, es uno de esos textos que jamás he olvidado porque llegó a mis manos en un momento especial de mi vida. No puedo decir hoy cuál o cuáles fueron las palabras que me "salvaron" de mi sentimiento de desamparo; hoy no se reconocer qué pasó en ese acto de lectura y que fue lo que encontré allí. Sin embargo... no lo olvido. Como en la experiencia del psicoanálisis, hay sesiones tan profundas de reconocimiento y comprensión de sí, marcadas incluso por el silencio, que tampoco se olvidan jamás.
De vez en cuando lo recuerdo. Creo incluso haber escrito, más de una vez, esto mismo en este mismo blog hace algunos años. No buscaré. Volveré a escribirlo como si nunca se me hubiera ocurrido. Creo que siempre doy la vuelta por lo mismo, como un un "eterno retorno", como en una sesión psicoanalítica donde algo "insiste" y por fortuna lo hace. Por eso vuelvo sobre la bella "Canción de Aliento II" de la poeta Hilde Domin, expuesta por Gadamer en el texto Poema y Diálogo para aludir a la confianza. Dice el poema:
Largo tiempo te persiguieron / alrededor de los muros sin puertas de la ciudad. / Huyes y vas dejando / los confusos nombres de las cosas / detras tuyo. / Confianza, ese dificilísimo / abecé. Hago un pequeño signo / en el aire / invisible / donde, de la nada / surje la nueva ciudad, Jerusalén, / la dorada.
Gadamer se pregunta sobre las palabras a mitad del poema:
"Confianza, ese dificilísimo /abecé". Y escribe: "¿Se tiene que aprender la confianza? ¿Se puede aprender como se aprende a escribir? ¡Como si se pudiera vivir sin confianza! ¿Acaso no se basa todo nuestro hablar en la confianza: confianza en el otro que nos entiende, en las palabras que todos conocemos, en el mundo que esas palabras contienen? Sin embargo, aquí se nombra la confianza como algo que hay que aprender desde el principio. ¿Hasta qué punto se habrá perdido eso tan sencillo que subyace a todo lo que en la vida permanece, a todo discurso duradero, a todo abecé? ¿Se puede volver a aprender como algo desconocido o como algo olvidado? ¿Acaso tienen puertas los muros a lo largo de los cuales buscamos? En realidad: es el más difícil abecé, el que siempre volvemos a olvidar, el que siempre volvemos a perder. ¿Cómo hay que aprenderlo? La primera parte del poema describe la pérdida de la confianza; la segunda, el comienzo del regreso de la confianza... ¿Acaso no es siempre otro, distinto de mi, el que pierde la confianza en la vida? y el que después se confiesa a sí mismo, en voz baja, y empieza así a estar otra vez de acuerdo consigo mismo. (...) La confianza está siempre ahí, es siempre necesaria. Incluso cuando está perturbada, está ahí como eso que tenemos que intentar aprender de nuevo. Pero hay algo que también es cierto: volver a aprender la confianza no es un "volver a empezar" inocente y optimista, el lento abecedario de la confianza se aprende poco a poco, después de haber conocido todos los desengaños, después de haber saboreado toda la desesperación. La confianza es una empresa que requiere coraje, secreta, imperceptible, no confesada" Decimos: hay que tomar confianza. Este giro de nuestra lengua contiene todo lo que el poema evoca de manera sensorial. Lo que siempre nos abandona, lo que nos hace sentir una y otra vez engañados, lo que siempre se nos niega, vuelve siempre sin hacer ruido. Nunca hay pruebas en las que pueda apoyarse la confianza. No es una letra, ni una serie de letras conocidas por todos, con los que empieza el nuevo aprendizaje de la confianza. Son signos en el aire que nadie más conoce, que no se pueden exhibir, de los que apenas somos conscientes, y, sin embargo, esos signos aventurados en lo más efímero, están llenos de referencias de futuro, de -por primera vez- permanencia."
En particular, esta escritura de hoy, intenta ser un acto de comprensión de mi y de los otros, en una decidida negación a perder la confianza como abecé de la vida cotidiana.

No hay comentarios:

Publicar un comentario