martes, 25 de septiembre de 2012

"Des-apropiación" para la innovación (1)

En el 2008 escribí con otros queridos colegas la "Ruta de apropiación de TIC para el desarrollo profesional docente" para el Ministerio de Educación Nacional (que luego quedó incluido en el Plan Nacional de TIC 2008-2019). Para ese entonces realmente creía en el matrimonio "apropiación", "innovación", con una especie de noviazgo previo que garantizara el acceso y el "uso".
Acceso - uso - formación - apropiación - innovación fueron los términos con los que se diseñó la ruta que en cierto modo sólo quedó enunciada, de todo lo que había en el deseo de cada uno de los autores y de todo lo que podía construirse a partir de la experiencia que se fuera logrando con los docentes y directivos de todo el territorio nacional integrada a los avances, experiencias y conocimientos de los estudiantes en cada una de las diferentes regiones. La innovación quedó más en términos de pregunta que de respuesta. Claro. La preocupación de ese entonces (5 años atrás) era cómo acercar a los docentes del país al aprendizaje de las "Nuevas Tecnologías de la Información y la comunicación", y esperábamos que dicho acercamiento fuera lo menos traumático posible. Esto nos condujo a proponer unas "competencias" para la "apropiación" (personal y profesional (pedagógica) preocupándonos por cómo disminuir resistencias, vergüenzas, miedos, señalamientos, etc., y cómo proponer para lo individual y lo colectivo nuevas preguntas donde el aprendizaje realmente estuviera de cara a los contextos y a las culturas.
Y con esta ruta "estallaron" múltiples y diferentes propuestas de cursos para cada nivel de "apropiación" que se ofrecieron de manera "formal", desde el Programa Nacional de TIC (que luego se transformó en la "Oficina de innovación educativa con uso de TIC"); fueron muchos los procesos "formativos", algunos muy afortunados y otros no tanto porque no todos corrieron el riesgo de la "inestabilidad", el "sondeo", "la exploración", la "investigación", la "exposición" a la lectura de las necesidades de los diferentes contextos y expresiones de la cultura. No todos creyeron en el aprendizaje provisional y colaborativo, no todos comprendieron que el aprendizaje de las TIC es afortunadamente un aprendizaje "inseguro y provisional" porque no puede estar estandarizado y definido, fijado y consolidado. En la tradición educativa que tenemos solemos buscar estabilizaciones, respuestas ciertas y claras, procesos seguros,contenidos educativos fijos, determinados, estables. Cuando propusimos el concepto de "apropiación" no estábamos buscando la "fijación" del aprendizaje, sino el desarrollo de las competencias necesarias para abordar los continuos cambios (en las plataformas tecnológicas tanto como en los conocimientos) de una manera "natural". Se trataba de convertir lo extraño en familiar; lograr que el uso personal o profesional de las TIC fuera tranquilo, como es tranquilo el uso del lapicero o del celular en la vida cotidiana.
Ahora con todo lo que se viene para el país con los Centros de Innovación fomentados por el MEN, tendremos que aprender la "des-apropiación" para poder innovar socialmente desde la educación. Creo que ya no se trata de formar para "apropiar" sino de apostarle a la "des-apropiación". Ahora hay que "des-apropiar", hay que poner esa "propiedad" en la otredad para aprender desde la diferencia, la oposición, la divergencia, los contrastes, las relaciones, las interacciones. La meta es bastante alta en relación a los docentes que deberán se "formados". ¿Pero entonces de cuales docentes se estará hablando? ¿Se tratará de los que ya han pasado por todos los procesos de "apropiación" para proponerles crear juntos estrategias de innovación que sean útiles en el contexto nacional? Ojalá que si para que la meta sea pensar una real articulación entre las áreas básicas y las transversales; para que la producción de contenidos educativos contemple desde su base la innovación social y cultural; para que los Centros sean más un gran laboratorio de aprendizaje nacional que de "formación" para la "apropiación".Un laboratorio que además ponga en diálogo real la educación básica con la educación superior por la presencia activa de los investigadores, y en diálogo la educación formal con la empresa privada y las Secretarías de Educación.
Visto así, creo yo, estaríamos ante un bello proyecto de creatividad e innovación en educación. Un mismo país pensándose desde las lógicas de cada región, no para fragmentarse sino para potenciarse, para poner al servicio de todos los estudiantes, varias maneras de conocer, de aprender, de saber, de vivir. Para que los investigadores intervengan con propuestas pertinentes y de calidad. Para que las "formas de hacer lo mismo" trascienda su nivel de queja al nivel de "hacer lo que aún no se hecho".
Cinco centros de innovación con la oportunidad de pensar propuestas de cambios sociales con respuestas éticas frente a todo lo que nos pasa como ciudadanos y como país. Cinco centros soñando y consolidando proyectos nuevos no para el protagonismo de 10 o 15 profesores "innovadores" que ganan premios y viajan por el mundo con sus bellos proyectos de aula, sino para que haya muchos profesores contando lo que hacen, creando y participando en redes, haciendo visible a sus regiones con sus costumbres, sus mitos, sus dificultades... y articulados a los demás procesos educativos.
Si el país no aprovecha este pre-texto que hoy nos ofrecen los Centros de Innovación, entonces de nuevo perderemos recursos y esfuerzos que bien podrían haberse invertido en otros sueños mejor soñados.

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