martes, 10 de septiembre de 2013

Innovación, compasión y pasión

Al salir de la segunda sesión del seminario de innovación social sentí una enorme urgencia de ir a leer de nuevo a Joan-Carles Mélich en su texto “Etica de la Compasión”. Ya sé que he vinculado en otros momentos este trabajo de Melich con la experiencia del juego humano. He buscado esa relación para pensar en qué momento de la vida humana puede o no configurarse la posibilidad de una ética de la compasión y además encuentro demasiada cercanía entre las características que Gadamer y algunos teóricos del juego le atribuyen a esta experiencia y la ética que plantea Mélich, desmarcada de la ética Kantiana y sus "imperativos".
Sin embargo, hoy quiero releer este texto cobijando el concepto de innovación social, para poner de relieve el tema de la "ex-centricidad". Dice Mélich: “La ética en cambio, es una relación, y aparece con la excentricidad, esto es, con la posibilidad humana de situase frente al mundo, frente a los marcos normativos vigentes y heredados…”. La "ex-centricidad" obliga a salir de la aparente seguridad que puede generar el sí mismo para pensar en el otro en cuanto semejante de una manera incluyente, es decir, obliga a reconocer un tú que involucra, demanda, confronta, constituye, que exige saber-lo y re-conocer-lo a cada instante. No un yo por encima de un tú, sino un ambos, unos próximos, unos que están al lado. "Ser siempre en relación al otro", ser por el otro, pero también para el otro y con el otro.
Y en la tercera sesión vimos un video que me confirmó que esta relación entre innovación (social pero por supuesto también innovación educativa pues esta última es quizás una de las experiencias más sociales que podemos tener) y compasión no sólo es posible sino más bien necesaria. Se trata del mensaje que Ramesh Mashelkar transmite, al mostrar que es posible "Hacer más, con menos, para más gente”

No hay comentarios:

Publicar un comentario