viernes, 11 de octubre de 2013

Una fiesta para el pensamiento creativo. Parte 1

JUEGO DE NOTAS: En algunos momentos he considerado la importancia de compartir, aunque sea sólo para mi misma, esas notas que uno toma en los seminarios, eventos y encuentros pero que al fin terminan perdidos en las libretas infinitas de las notas muertas. No quiero que mis "juegos de notas" sean actas y tampoco fieles memorias de lo acontecido. Las quiero juegos, como salvaguardas de esas dinámicas de comentarios que se pierden en la escritura (antes o después) y de esas colecciones de asociaciones y modulaciones que hacen la carne y la piel de cada conferencia, seminario o taller... Por eso podrán ser textos cortos o extensos, actuales o pasados, bellos o terribles. No importa si estoy o no de acuerdo, ya lo iré diciendo. De todos modos, quiero que sean textos que hacen parte de mi escucha, mis percepciones, mis interrupciones y hasta mis cansancios en la toma de las notas... en fin... son mis "juegos de notas"
El primero de este "JUEGO DE NOTAS" fue a propósito del 1º Encuentro internacional sobre estéticas y Nuevos Medios del que escribí una extensa nota de... muchas cosas. Aquí va el segundo (y este si que será extenso). Se trata del Encuentro Internacional de Diseño y Creación ABIRÁ 2013
Como si fuera una joven pareja que quiere celebrar el nacimiento de su "primer hijo", el Primer Encuentro, inició con lo que podríamos llamar un ritual de iniciación.
La Orquesta Filarmónica de Medellín, fue la encargada de abrir la puerta a las palabras sobre diseño y creación, en un excelente escenario que sirvió durante muchos años de espacio sagrado a la comunidad Lasallista,hoy convertido en un Centro Cultural con capacidad para albergar a 1500 personas. Es una de las 5 sedes de la Institución Universitaria ITM. Qué bueno que ahora es un lugar para la Educación Superior en Medellín. Y con la Orquesta fuimos pasando por "Salsipuedes", "Momposina", "Hace un mes", "Mambo", "Tolú" y "Colombia tierra querida".
Paula, la decana de la Facultad de Artes y Humanidades habló de lo que implicaba "fundar un espacio académico" como espacio de formación extracurricular (que incluye a muchos como es el caso de los pares internacionales, docentes, profesionales, estudiantes, semilleros, comite estudiantil, RAD, empresarios del sector industrial). Invitó al auditorio a pensar el diseño en sentido amplio. Afirmó, apoyada en un autor que no recuerdo ahora su nombre, que "No saber lo que nos pasa es parte de lo que nos pasa". Esta cita le sirvió justamente para "provocar" una reflexión sobre lo que Edgar Morin llama "la crisis del conocimiento". Y entonces mencionó los conocimientos separados, fragmentados, que no nos permiten enfrentar los retos que nos imponen las sociedades actuales; "ceguera congnitiva", "hiperespecializacion del conocimiento". Señaló la necesidad de "formar individuos capaces de relacionar las partes con el todo", con un pensamiento "glocal" que acoja amorosamente las diferencias. Esto me encantó.
Finalizó afirmando, con las palabras de Margaret Mead, que no podemos extrañarnos porque sean los "pequeños grupos los que cambian el mundo" pues así lo han hecho siempre. Con ello da las gracias a ese grupo de profes y estudiantes comprometidos hasta sus últimas consecuencias, con la realización del evento, a quienes les debemos esta gran oportunidad de pensar (en particular resalto la labor incansable y admirable del profe Juan Diego Moreno Arango).
Luego, Nicolas Osorio, de la empresa antioqueña Haceb, introdujo el tema de la innovación. Afirmó, en una especie de crítica anticipada, que el "paradigma" sobre el que se suele aludir a este concepto básicamente estaba referido a "los laboratorios". Sugiere que aún subsiste el mito de creer que la innovación se produce en los laboratorios y en ninguna parte más. Entabló una especie de crítica al "típico proceso creativo", que trabaja basado en elementos "típicos de creatividad". En esto me obligó a pensar si bajo el término "típico" lo que pretendía era hacer alusión a las desgastadas teorías sobre creatividad que intentan "dar soluciones" a problemas que están de hecho mal formulados; porque eso sí es "típico" de muchos que quieren hablar de creatividad. Señalaba ya centrado en su empresa, que uno de los problemas más detectados respecto a la creatividad en el ámbito organizacional, es que "empezamos a generar ideas muchas veces lejanas de lo que la compañía está esperando". Las ideas deben organizarse entre "lo que son los procesos de pensamiento estructurado, alineados con los intereses de la compañía". De ahí que formule la creatividad como un proceso sistemático basado en la "habilidad de pensar y actuar diferente, de forma útil y efectiva". Esta definición de la utilidad de la creatividad me parece bastante adecuada ya que es indispensable que las ideas no se queden sólo en ideas sino que encuentren el método (en cuanto camino) para lograr su realización.
El día 2 comenzó con la exposición de Fernando del Vecchio. Habló de la profesión del diseñador vs los clientes, bajo el título: "Negocios en la industria creativa". Introdujo una trilogía que yo, desconocedora de la disciplina del diseño, aún no había asociado, más allá de episódicas intuiciones peregrinas, y más allá de que para todo el mundo esa relación es una especie de "pan comido": diseño (gráfico, industrial, editorial, modas...) + mercadotecnia + administracion. Se preguntaba por algo que él llamaba "el deterioro de la profesión del diseñador industrial". Tampoco había pensado este asunto nunca, pero me devolvió por un momento a esas viejas preocupaciones que algunas veces asaltan a los licenciados en educación, frente a su lugar en relación a otros profesionales. Los psicólogos no nos vemos amenazados porque las demás disciplinas "invadan" nuestro "territorio" profesional. Pero sí que hay profesiones que se ven enfrentadas a ese problema. Yo no lo había pensado para el Diseño Industrial y con las ponencias de los demás expositores me quedó realmente la inquietud sobre la validez de esta pregunta, aunque Fernando expusiera sistemáticamente los "factores causales respecto a dicho deterioro".
Como soy de las ciencias sociales me cuesta un poco el lenguaje insistente relativo al "éxito", al "cliente", a lo que "vendo", a la "oportunidad de negocio", a la "marca", la "competencia", el "valor y el costo". Su amplia producción escrita da cuenta de la claridad y fortaleza que tiene al respecto, pero para mi aún es un poco difícil ver las cosas con estas lentes. Por supuesto que de esto también se deben ocupar los profesionales en cualquier área de saber, pues se espera que un egresado viva dignamente de su profesión, pero a los chicos en formación ¿será esto lo que más los debe mover?. Me confundió mucho el experimento de la bicicleta donde un ladrón sale con ella y Fernando encuentra en esto a un "emprendedor". Dice: "ese hombre es un emprendedor, identifica las oportunidades, ve, evalúa todos los riesgos y emprende su proyecto". Me pregunté si he envejecido demasiado o quizás arrastro "lo ético" como pesadas cadenas, como para que un "ejemplo" de estos ante jóvenes universitarios, me "escandalice" tanto hasta hacerme escribir al respecto. No todo ejemplo vale, creo yo. No todo es pertinente y menos en una sociedad como la nuestra donde hemos creído por décadas que ser muy "vivo" y "tumbar" al otro, es ser buen paisa o buen emprendedor. Bueno, para ser justa también Fernando habló de cuatro modelos que operan en los procesos creativos del diseño: el mental, el operativo, el de negocio y el político. Insistió muy acertadamente sobre los procesos de comunicación que están asociados al diseño y los trabajos en equipo donde asociarse es darse la oportunidad de lograr diferentes formas de ver la realidad. Fue una conferencia bastante interesante porque de todos modos logró situar al público en la pregunta por "el mundo" laboral.
Un gran cambio de perspectiva fue la que introdujo Vaslak Rojas al proponer un tema interesante titulado "El mundo sin nosotros". La verdad un tema por fortuna bastante preocupado por el sujeto y por la humanidad. En ese contexto se dio la conferencia. El profe habló del "diseño como agente mediador entre la desigualdad y el reconocimiento de la diversidad". Afirmó acto seguido que no es "lo mismo igualdad que justicia". Tampoco lo es "igualdad con equidad/inclusión"; buscó que el público reflexionara sobre "eso que somos en esencia: Seres humanos, sociales, sexuados, necesitados del otro. Podemos ser parte de nada, o sea no somos, no existimos". Términos como: In-diferencia (sin reconocimiento de la diferencia) o Género como estrategia analítica y critica de las relaciones entre hombre y mujer (Meneses Falcón, Carmen. 2009. Género, desigualdad e inclusión), le ayudaron a tejer gran parte de su exposición que finalmente pretendía mostrar cómo los objetos también pueden "transformar la forma de ver las cosas". Para él, el diseño es una metáfora cultural y de esa manera hay que abordarlo. De ahí que para él hoy sea más importante pensar el diseño como un hecho cultural que va "más allá del hacer".
Luego de esto ingresó a la sala Natalia Pérez de la Universidad de Caldas. Su propuesta se titulaba: ¿Máquinas que enseñan? Divulgación de las ciencias a través del diseño de experiencias museográficas. Esta conferencia me encantó de entrada por el sólo hecho de su declaración inicial. Dijo la expositora: "Esta es una evolución de una ponencia presentada el año pasado que pasó de afirmación a pregunta". Ya para mi había valido la pena. Tener el valor de mostrar cómo evoluciona su pensamiento es un acto hermoso y valiente. Por supuesto los investigadores lo hacen con frecuencia pero en cierto modo sólo hablan de sus pasos adelante y pocas veces declaran, en el escenario público, haber estado "equivocados" frente a su propia investigación, aunque ella no lo dijo así de ese modo.
Recordé los largos tiempos que invertía en estudiar psicoanálisis (10 o más horas diarias) en una pasión incontrolable por identificar como y qué le hacía cambiar a Freud sus pensamientos iniciales, qué preocupaciones o gustos, qué lecturas, qué viajes le nutrían para pensar lo que pensaba. Recordé cómo disfrutaba ver todo lo que había pasado alrededor del nacimiento del psicoanálisis entre 1885 y 1905, o el salto que dio en su pensamiento en 1914, o en 1920, y cómo el psicoanálisis se reconstruía, se formulaba o se inventaba de nuevo a sí mismo cada vez que Freud tenía el valor de pensar de otro modo al que no había pensado antes y ejercitaba su gusto por sistematizar todo lo que la clínica, sus colegas o el mundo le enseñaban. Por eso intentaba perderme a momentos de la conferencia para irme detrás de mis recuerdos, pero mi pasión por la educación no me dejaba.
Y es que Natalia se preguntaba en cierto modo por la educación, es decir, por esa manera como en los museos los objetos y los artefactos se vinculan para educar o divulgar. Por ello se apoyó en Dewey con su texto: Experiencia y educación. Habló entre otras cosas, de las narrativas enciclopédicas que a veces tienen los museos (sobre todo los de ciencias naturales), de la materialización de experiencias, de la "cognición encarnada", del coleccionismo entumecido y de las exhibiciones museológicas que desarraigan al objeto de su función inicial. Culmina afirmando que no son las máquinas las que divulgan el conocimiento, sino las que propician la comunicación de conocimientos asociados a la ciencia.
Luego de esto se presentaron tres ponencias de profes del ITM que señalaron tres horizontes diferentes: El profe Carlos Mario Gutierrez habló sobre la Evolución y desarrollo de los muebles RTA, es decir, de los muebles "Listos para armar". Miguel Ángel Parra habló sobre El objeto cultural: claves inspiracionales para el diseño con identidad y Viviana Otalora habló de la interfaz bajo el título: Diseñar la interfaz o el rol de comunicar para lenguajes distintos. Los tres profes, se dirigían al auditorio como se dirige uno a los miembros de la casa. Con familiaridad, seguridad, gusto, con tono abrazador como hacen los buenos maestros. Muebles en serie que hablan de la modernidad y sus afanes; objetos precolombinos que narran identidades e interculturalidades; interfaces que comunican, silencios y vacíos que permiten la interacción y la usabilidad... fueron el punto de cierre de las conferencias del día 1. Todo eso acompañado de una muestra creativa de los proyectos de aula, de varios talleres realizados luego por los conferencistas invitados y un río de estudiantes y asistentes deambulando por los pasillos de la institución.

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