miércoles, 4 de diciembre de 2013

La amistad como tiempo que vivimos

Increíble y maravilloso lo que pasa con el sentimiento de la amistad y de los afectos cultivados en los momentos especiales de nuestra vida.
La semana pasada tuve un encuentro maravilloso que hizo emerger cristalinamente muchos recuerdos de miradas, sonrisas, presencias, ausencias, corredores, salones de clase, patio de recreo, biblioteca, puerta de entrada y de salida, incluso a veces puerta para las fugas osadas y silenciosas; clausuras y espacios prohibidos; palabras comprensivas que sembraban la confianza.
Son recuerdos de la adolescencia, del colegio, de los sueños y las ilusiones floreciendo en el alma de cada una de nosotras, las que por números coincidimos en un determinado "salón". La vida nos ha pasado generosamente a unas y ha golpeado a otras sin compasión.
Aún así, todas sentimos emoción de vivir el encuentro maravilloso de las ex-alumnas teresianas, con su profe de religión convertido en monseñor (creo) y unas monjas cálidas y abiertas que nos recordaban a Rosa María, escuchando historias divertidas y enterándose de travesuras impensables para esos tiempos y en ese espacio. Aún las guardamos deliciosamente como secretos tesoros y a medias las contábamos a las personas del presente.
Fusión tiempos es lo que se vive en el sentimiento de la amistad. Lo curioso y hermoso es que cuando nos mirábamos a los ojos no veíamos el tiempo implacable que nos pasó, sino el tiempo que vivimos. Un tiempo que de algún modo aún "somos", aún tenemos, aún podemos hacer presente. Es como cumplir un bello sueño de volver a estar tan cerca de nuestra cosecha adolescente de la amistad. Gracias María Elena, mi buena amiga del colegio por ayudar a hacer realidad este encuentro.

No hay comentarios:

Publicar un comentario