viernes, 28 de marzo de 2014

"Antiguas" y "actuales" tecnologías. ¿De cuánto tiempo hablamos?

La semana pasada encontré a través de una amiga en facebook, un video titulado: Curiosas respuestas de un grupo de niños cuando se les muestra cómo funciona un teléfono de disco. Si bien en un principio me pareció bastante divertido, quizás porque tocaba mis recuerdos, luego me permití detenerme un poco más sobre sus respuestas, para ver el abismo que ellos identifican, incluso corporalmente, entre lo "antiguo" y lo "actual" de una "avance" tecnológico.
Los niños "saben" que es un teléfono "antiguo", porque "los han visto en películas". Lo que no saben es cómo funciona. ¿Acaso las películas no lo muestran, o es que las lógicas de funcionamiento de sus tecnologías "actuales" se los impiden comprender?
Los cambios son sustanciales en relación al cuerpo (movimiento, tacto, sonido, peso, forma, quietud...). Qué breve tiempo ha pasado entre lo "antiguo y lo "actual" y sin embargo, cuántos cambios se han producido. Cuerpo, tiempo, espacio, relaciones, información, interacción... tantas cosas pasando simultáneamente en tan breve tiempo y entre generaciones vivas aún.
Una llamada (local, nacional o internacional) + mensajes + fotos + videos + archivos + juegos + ubicuidad, disponibilidad, portabilidad, comunicación entre varios...
Esto me lleva a asociar un artículo publicado en enero del 2014 por SINC, titulado: Las profecías de Asimov, a examen. Este muestra que hace 50 años Asimov imaginó cómo sería el mundo en 2014. Entre sus profecías se encuentran por supuesto, las comunicaciones. Dice el artículo:
Las comunicaciones serán vista-oído y serás capaz de ver y oír a la persona que llames. La pantalla se podrá usar no solo para ver a la otra persona sino también para estudiar documentos. Verdadero. El escritor adelantó en treinta años la existencia de los teléfonos inteligentes, con los que, entre otras cosas, se pueden llevar a cabo videollamadas. Quizá el comunicador de Star Trek, que hizo su primera aparición en 1964, inspirara a Asimov a la hora de vaticinar la existencia de teléfonos tan pequeños y avanzados. De hecho Martin Cooper, considerado como el padre de la telefonía móvil actual, confesó haberse inspirado en estos dispositivos de ciencia ficción. Asimov habría quedado muy gratamente sorprendido de poder ver un iPhone o incluso una Blackberry, pues en 1964 la telefonía móvil se limitaba a sistemas de radio VHF/UHF vinculados a las redes de telefonía fija, y los terminales eran tan pesados que su uso estaba limitado a vehículos

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