lunes, 7 de abril de 2014

Juego de preguntas post Pisa 2

Tercer juego: Prueba Pisa y los medios de comunicación
Ayer decía que busqué cuántos países "somos" con y sin pruebas Pisa. Tal vez porque me tienen asombrada, no tanto los resultados derivados de las respuestas de los estudiantes, "sobre resolución de problemas de vida real" sino las respuestas "ante la vida real y la (s) realidad(es) de la educación colombiana o latinoamericana" que encuentro en los medios de comunicación, los cuales al parecer, perderían mucho más fácilmente la prueba por sus ligerezas con el lenguaje.
Acostumbrados a definir muchos eventos de la cotidianidad en términos de pérdida y ganancia, dejan de ver en esta prueba o cualquier otra que mida mas de tres docenas de naciones, las diferencias marcadas en los niveles de educación de cada una, los problemas sociales resueltos en unas y agravadas en otras, las "identidades culturales" que permean quiérase o no el "acto mismo de educar", y tampoco leen con juicio crítico, la estandarización deseada por las pruebas y el ansia de lograr el matrimonio educación-globalización, pues es más fácil optar por el camino del lenguaje "triunfalista o perdedor" que por una lectura pausada, analítica y reflexiva.
Caracol por ejemplo habla del "peor país del mundo" en términos de educación. ¿Cómo es posible que los datos que mencionan en sus notas, les permitan hacer esa afirmación? La BBC Mundo afirma incluso "Los estudiantes de América Latina "no resuelven problemas de la vida real"". ¿Será eso verdad? ¿A cuál realidad hace referencia el artículo? ¿A la de algunos países de Asia? ¿En particular a la realidad de Singapur como modelo? ¿Los escenarios de aprendizaje en los que los estudiantes de un continente y otro se miran al espejo... cuentan con similares desarrollos científicos y tecnológicos, con similares historias, territorios o necesidades? Estoy segura que no.
La ligereza e imprudencia de los medios en sus titulares cobra más "victimas" de las que se imaginan, que superan en mucho las ventas de sus ejemplares. Titulares como esos acrecientan el descreimiento y la desesperanza en la educación; hacen desconfiar de los esfuerzos (leves o grandes) de las políticas públicas por mejorar la calidad de la educación; obligan a mirar con recelo las investigaciones y proyectos de las Facultades de Educación; siembran una desconfianza descomunal e incremental en los docentes y su enseñanza y en el aprendizaje de los estudiantes. Minan la confianza de los padres de familia en la institución.
¿Cómo no tomar distancia de estos titulares y pensar en su lugar que también los medios son responsables de la Educación? Que no sólo es la familia, la escuela o el estado, los principales responsables de educar; también lo son esos medios de comunicación que usan múltiples herramientas para la "formación" y "deformación" del juicio crítico de los ciudadanos y que terminan ejerciendo con sus modos de presentación de las noticias, una "violencia simbólica" mayor.

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