jueves, 18 de diciembre de 2014

En tiempos de inventarios

Como es costumbre para muchas personas, diciembre es una época de inventarios. Quiero referirme aquí a los inventarios personales que permiten evaluar qué tanto hemos vivido o dejado de hacerlo en el último año, próximo ya a terminar. Pues bien, yo me uno a ese inventario a través de lo que he leído o releído este año, sea poco o mucho, pues me permite saber qué caminos me he estado trazando desde mi deseo para mi pensamiento, o si tal vez he abandonado los caminos y he estado más bien en una especie de parque de diversión con múltiples atracciones.
Desde mi festival de lecturas me pregunto hoy: ¿Qué he buscado y por qué? ¿Qué es lo que quiero decir, escuchar o ver desde la lectura? No lo se.
Me he regalado varios libros. Algunos me han atrapado y otros en cambio me han expulsado. Quizá me esperen en otro tiempo, pero por ahora no puedo abordarlos con entusiasmo.
Me gusta gastarme los libros con subrayados, con notas al margen, con signos de admiración o interrogación, con llamados de atención para volver a leer. Me gusta seguir a los autores que se van llamando a lista para exponer una idea. Los subrayo distinto, los destaco para buscarlos, para inventariarlos, para saber por dónde mi nuevo expositor ha tomado sus rumbos. Me gasto los libros como si fueran una deliciosa comida. Si es preciso los vuelvo a comprar para volverlos a gastar, pero nunca los dejo limpios de mi iconografía personal. Eso me gusta y me divierte. Luego vuelvo a leer lo que subrayo y el libro se reescribe ya no a la manera del autor sino a mi manera como lectora. Qué juego delicioso esto de leer.
Estoy fascinada con el libro Historia de la lectura en el mundo occidental, de editorial Taurus, dirigido por Guglielmo Cavallo y Roger Chartier. Hacía mucho que una lectura no me apasionaba tanto. Me veo descubriendo mil cosas a la vez. ¿Cómo no las había pensado?
En cambio, derivado de un comentario de una persona que recién conocía, conseguí el libro Amor y juego: fundamentos olvidados de lo humano. Desde el patriarcado a la democracia de Humberto Maturana, editorial Granica S.A. Me parecía estar escuchando por los pasillos de la universidad, a mi amigo Gerardo. Sus expresiones, sus exposiciones están bastante influenciadas por el pensamiento de Maturana. A mi me cuesta mucho leer el modo de exposición de Maturana, aunque hay ideas bastante interesantes, pero no es la poética que a me atrapa.
Me encanta eso si, la manera de escribir de Joan Carles Mélich, de quien he vuelto a leer: Del extraño al cómplice, Filosofía de la Finitud, Los márgenes de la moral: una mirada ética a la educación y Ética de la Compasión o sus escritos con otros autores, como el que tiene con Fernando Bárcena y Jorge Larrosa sobre educación y experiencia. Adquirí su texto, Lógica de la crueldad, pero debo confesar que aún no he empezado a estudiar y disfrutar por mi deleite con la Historia del Libro.
Me atrapa también la manera de escribir de mi amigo Adolfo y la de muchos de los textos que se encuentran en el libro El arte y la fragilidad de la memoria, editado por el Instituto de Filosofía de la UdeA, Medellín.
Adquirí el libro Saber, sujeto y educación, editado por la NEL (Nueva Escuela Lacaniana), Medellín, en 2012 con la curiosidad de saber si habían planteamientos en la relación experiencias educativas y experiencias analíticas, o cómo se estaba enfrentando la pregunta por la "tarea de educar", en el "campo educativo", desde la mirada psicoanalítica en nuestro medio. La verdad no encontré lo que estaba buscando aunque debo confesarlo, no se bien qué era lo que buscaba. Asocié este texto con el de La mirada del sujeto educable de Armando Zambrano Leal a quien me gustó leer y con algunos textos de Aracely de Tezanos.
Hoy inicio un nuevo deleite. Se trata de las Lecturas de Infancia: Joyce, Kafka, Arendt, Sartre, Valery, Freud escrito por J. F. Lyotard, de editorial Eudeba.
Las demás lecturas que realicé durante el año, se afincaron en dos temas claramente definidos y radicalmente diferentes.
Por un lado, leí mucho sobre la relación educación, innovación y CTS (Ciencia, tecnología y Sociedad) para el seminario de maestría que serví en el ITM de Medellín.
Por el otro, me actualicé sobre políticas públicas de infancia, en especial sobre las “orientaciones pedagógicas” más actuales para la educación inicial y la educación primaria en Colombia. Centré mi atención en la relación juego, arte, educación (Documentos 21 y 22) y volví sobre la lectura de autoras como Gabriela Diker y su texto ¿Qué hay de nuevo en las infancias? y María Adelaida Colángelo con su texto, La mirada antropológica sobre la infancia: Reflexiones y perspectivas de abordaje. Me acerqué de nuevo a mirar el Código de Infancia y Adolescencia en Colombia, publicado en 2006, el Plan Sectorial de Educación de 2010 o el CONPES Social 2009.
Finalmente, amante como soy de las redes sociales disfruté mis paseos por los comentarios y opiniones de amigos y conocidos, y de muchos personajes que aún estoy por conocer y que viven al lado de mis buenos amigos que pasean por internet.
Creo que mi inventario es muy bueno. He dejado de lado el camino trazado por la investigación monotemática para ir a un gran campo de diversión. Qué año de lecturas increíbles, de múltiples ventanas abiertas. Que año de paisajes de letras tan maravilloso.
Aún me esperan muchas lecturas que me han llegado a través de la revista ARCADIA de Semana. Me esperan mis queridos libros de Historia del Arte; me espera la Historia del Cine de Mark Cousins, me espera de nuevo la obra de Freud para leerla con los ojos de hoy y con la vida que he atesorado; me esperan de nuevo Las Mil y una noche.
Alzo mi mirada y veo el paisaje de mi pequeña biblioteca, y sé que tengo un tiempo con un gran futuro prometedor.

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