domingo, 8 de mayo de 2016

Te regalo mi soledad

Hace quizá cinco meses no escribo en este blog. Tal vez sea hora de hacerlo de nuevo un poco acosada por los sentimientos que hoy me asisten.
Hoy en Colombia se celebra el día de la madre.
Muy temprano me levanté a escribirle a las mujeres de mi familia y a algunas de mis amigas, para decirles que celebraba con ellas la maternidad y la continuidad de la misión de la vida.
Si. Claro que si. Celebro la vida y el acto de amor incondicional que alberga el acto de ser una madre. No fui madre de nadie pero tuve una hermosa madre.
Ella estuvo conmigo siempre que la necesité y dejó que yo la esquivara cuando lo creí necesario.
Ella era la mujer de las letras verdes que tanto recuerdo en mis cuentos deshilachados.
Ella se hace presente sin anunciarse en las canciones errantes de la radio mientras viajo.
Ella me incomoda con su ausencia, me hace nombrarla en medio de la noche y me arranca dulces sonrisas a pleno sol del día.
Curiosamente ella hace más presencia en su medio de toda su ausencia.
Hoy puedo regalarle mi soledad que es un bello tesoro, ya que no le sirven flores, ni blusas, ni demás regalos.
Quizá hoy es el día más solo entre mis últimas soledades.
Feliz noche de madres, mi querida Necho.

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