lunes, 19 de septiembre de 2016

La paz está hirviendo

Siempre he escuchado en las cocinas que hay que apagar o bajarle calor a algo que está hirviendo, para que no se queme, para que no se seque.
Pues bien. Todos sabemos que por una vez más, la paz está hirviendo. Es hora de bajarle calor.
Digo por una vez más, porque en Colombia hubo un tiempo en que las calles de los barrios se pintaron palomas de la paz, con desfiguradas hojas de olivo en sus picos, pero muy pocas de ellas, volaron hasta el lenguaje cotidiano de la gente común. Muy pocas entraron en el humo de las cocinas más humildes, muy pocas hicieron parte de los sueños colectivos. Aquellas palomas no hablaron entre si, de barrio a barrio, de región en región, de partido en partido. Fueron más bien palomas mudas y sin claridad de cómo iban a volar. Por eso terminaron de nuevo en la guerra arrastrando los fracasos de los acuerdos de paz.
Acuerdo de la Uribe, Asambleas Constituyentes, son nombres de otros herbores, de otros esfuerzos, de otras vidas invertidas, perdidas, sufridas en la historia de Colombia.
Pero nunca como ahora se había escuchado a los niños y adolescentes hablar de paz como parte de su lenguaje cotidiano. Nunca como ahora la paz había hervido en las reuniones, en las conferencias, en las aulas, en los textos, en las cafeterías, en los noticieros, en los carteles de los parques, en los campos, en las ciudades, en la simple vida de cada uno de nosotros. Nunca había aparecido tanto interés de la gente común, por saber-se inscrito en una decisión "del común".
Aunque casi siempre, como ahora, los medios rodean, ahogan, esculpen a su amaño el pensamiento y la "postura" de las gentes logrando que como cardúmenes muchos hablen del si, otros muchos se polaricen por el no y algún intelectual, hable del "casi por el no".
Por primera vez no hay edad, ni color, ni creencia, ni partido político, ni nivel de formación, que se excluya de "palabrear" la paz. En cualquier esquina, cualquier persona nos puede preguntar: ¿Vos qué entendes por la paz? ¿Si crees que en Colombia puede haber paz?
A mi modo de ver, eso es un avance. Que la estemos pensando todos, que la estemos hablando y preguntando, que haga parte de la vida nuestra y de los vecinos que también nos "piensan" desde la otra orilla. Eso son buenos vientos de cambio real en nuestra historia tan particular.
Las nuevas generaciones se lo merecen. Merecen degustar la esperanza de un mundo mejor. Merecen que los sabores ácidos de nuestra historia los dejen pensar y actuar tranquilos para imaginar y desarrollar otras formas de convivencia, otras formas de mirarse y respetarse, otras formas de incluirse y dialogar, otras formas de pensar los derechos y los deberes. Merecen una construcción de sociedad diferente a la nuestra y a la de nuestros padres y la de los padres de sus padres.
Sólo por eso doy el sí a la paz como un acto simbólico que le quiero entregar a las nuevas generaciones. (Se que es ingenuo decirlo, pero no es un sí a Santos, ni a las Farc, ni a todo lo que representa nuestras viejas pero siempre renovadas "violencias").
Simplemente quiero que mi voz se una a un anhelo, a una esperanza, a una tarea común que se realiza a fuego lento en las cocinas de las casas de todos los rincones del país.

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