martes, 6 de junio de 2017

Tiene algo de pendular

Hace muchos años fui adicta a la poesía de Mario Benedetti, en particular al hermoso Inventario que tantos poemas me tatuó en la piel bajo los pliegues de mi memoria. Aún me gusta, claro que si, pero ya no la leo con tanta ansiedad.
Y sin embargo, hoy está aquí apareciendo de nuevo un poema, como si nada, como si yo lo hubiera llamado. No fue así. Él apareció saltando desde el mundo de esa nada donde habitan los recuerdos, no importa si son los más bellos, los más viejos, los oscuros, los dolorosos, los más extraños, los insignificantes, o los olvidados. En alguna parte se guardan o resguardan de nuestra memoria dura, implacable, impaciente.
Desde abril, a propósito de mi cumpleaños, vengo pensando que la vejez tiene algo de pendular, y eso es bueno. Tal vez, muy bueno. Las líneas de "mis tiempos" se traban y destraban juntando el pasado con el presente y trenzando nuevas formas de predecir futuro. No se qué me ha guardado la vida para que yo se la viva. Pero aquí estoy. Oscilando entre esas "pequeñas cosas en las que amé la vida" y en las que la sigo amando desaforadamente, como en la infancia, como en la adolescencia, como en la juventud, como en mi adultez, como ahora en el nacimiento de mi vejez.
Mis amigos se montan al péndulo de sus propios tiempos juguetonamente y sin permiso, añorando quizá los columpios de la infancia. Van y vienen. Vuelan. Juegan. Y yo los dejo. No les llamo la atención. En el momento mismo en el que aparecen yo me trepo a jugar con ellos, los sigo en sus brincos y sus caídas, los espero en sus silencios, me río silenciosa, invisible. Sé que también ellos "pendulan" en sus recuerdos igual que yo. Van y vienen. Lloran algunos, se ríen otros, muchos se callan, esperando el próximo movimiento que traerá una foto casi rosada por el paso del tiempo, esperando que alguno active con una sola palabra la memoria dormida en nuestra secreta intimidad. Y como viejitos hermosos nos preguntamos cada uno: ¿Vamos o volvimos? ¿Es pasado o es presente? Cada uno se deja mecer a su ritmo en esta avalancha de recuerdos entre los viejos amigos.
Podemos decirnos unos a otros, que "todas las parcelas de mi vida, tienen algo tuyo." Por eso estoy de acuerdo con el poema "Mucho más grave". es cierto que "Todas las parcelas de mi vida tienen algo tuyo", sólo que ese "tuyo" tuvo un nombre propio hace muchos años, y en cambio ahora los contiene todos. Todos los nombres de mis amigos están presentes, reescribiendo-me, re-escribiendo-nos. Ahora todos podemos decirnos con Benedetti:
Porque gracias a vos he descubierto,
(dirás que ya era hora y con razón),
que el amor es una bahía linda y generosa,
que se ilumina y se oscurece,
según venga la vida,
una bahía donde los barcos llegan y se van,
llegan con pájaros y augurios,
y se van con sirenas y nubarrones.
Una bahía linda y generosa,
Donde los barcos llegan y se van.
Pero vos,
Por favor,
No te vayas
Escribo esto a propósito del florecer de los amigos de la EPA pero también en nombre de todos mis amigos de cada parcela de mi vida.

No hay comentarios:

Publicar un comentario