Di-versiones en mis aprendizajes

miércoles, 31 de mayo de 2017

Lo que estoy por aprender...

En mi trabajo actual en la Universidad de Antioquia TODO ha sido y es un enorme aprendizaje. En diciembre del 2015 la vicerrectora de docencia de la UdeA me invitó a acompañarla en un proyecto de permanencia estudiantil para ser desarrollado con recursos del Ministerio de Educación Nacional.
Creía saber algo del tema al menos desde mi formación como psicóloga.
Creía que mi experiencia con las diferentes Facultades de Educación de la ciudad, me había capacitado para abordar esta problemática, como mínimo desde la coordinación general de un proyecto.
Creía haber aprendido mucho desde mi participación por años en el núcleo de psicopedagogía de la UdeA para situarme de cara al estudiante y su deseo de saber, ser, y estar en la Universidad.
FALSO.
Para este proyecto, como en todos los anteriores, me esperaba un mundo bastante amplio por explorar y un horizonte demasiado abierto para mi aprendizaje.
Leí, leí, leí y seguí leyendo, hasta hoy, sobre lo que la UdeA hace para fomentar y fortalecer la permanencia y disminuir la deserción estudiantil.
Ingresaron a mi vocabulario viejas palabras, recargadas eso sí de nuevos sentidos, desde las cuales he tenido que reflexionar conceptos como permanencia, calidad, deserción, rezago… Aprendí otras tantas que jamás había escuchado. Me faltan quizás más de las que me imagino. Quizá he tratado de consignar lentamente y a través de Boletines, las historias cambiantes de cada una de estas estas preguntas.
Tuve que hundirme en informes fragmentados (al menos desde mi propia manera de aprender); me sorprendí desanclando viejas banderas triunfalistas acostumbradas a izar más deseos que realidades. Me encontré haciendo dialogar fortalezas con vacíos, y presentes con demasiado sabor a pasado.
Aprendí a buscar, rebuscar, desempolvar y encontrar documentos que algunos suponían era de su dominio o pertenencia, pero que corrían libres por las autopistas de la virtualidad. ¡Que manía la de los investigadores de creer que los "artículos" que producen son "suyos" aunque los haya pagado el Estado con dineros públicos; creen que les pertenecen... se debaten entre la necesidad de ocultar las ideas para que nadie se las "robe" o publicarlas con todos los "derechos de autor"! ¿Cuándo será que el conocimiento producido es para servicio y disfrute de todos, para que nadie vuelva a empezar de cero, para que continuemos pensando y avanzando, no dando vueltas sobre los egos? Pues bien, en esta época de internet y redes sociales si sabemos buscar podemos encontrar. Entonces yo busqué mucho y encontré mucho.
Así es como mi mundo se sigue abriendo día tras día. TODO… paso por paso, proyecto por proyecto, iniciativa por iniciativa ha sido y sigue siendo un enorme aprendizaje.
Un año y medio después miro hacia atrás y reconozco las preguntas que he acumulado, quizá sólo para mi misma, desde el proyecto que hoy lidero y acompaño. Por ejemplo. ¿Qué ayuda a un estudiante a iniciar y culminar con éxito sus estudios universitarios? ¿Cuáles son las estrategias e iniciativas "más adecuadas", si es que las hay? ¿Qué tan efectivo es todo lo que hacemos, que por cierto es mucho, por no decir que demasiado desde el Plan de Fomento a la Calidad? ¿Que falta para lograr que realmente sea efectivo? ¿Qué tanto articulamos (no juntamos) todo lo que hacemos?
Creo que todos los días me levanto a intentar responderlas.
Iniciamos a finales del 2015 con cuatro proyectos en curso al interior del Programa de Permanencia con Equidad: ("La reflexión y habilitación del mismo Programa", "Diplomado de acompañamiento para la permanencia estudiantil", "Acompañamiento a profesores con estudiantes con discapacidad" y la idea de consolidar un "Observatorio" de carácter institucional. También estaba la idea de diseñar las "Cátedras UdeADiversa", las "Mentorías para grupos étnicos", y la posible llegada de lo que conoceríamos como "permanencia en regiones". Estas últimas si bien nacieron como idea en el marco del Programa no se concibieron allí. Han sido una co-construcción realizada durante todo el 2016 con los diferentes colectivos.
Muchas cosas cambiaron y otras se fortalecieron a lo largo del camino.
Adicionamos a estos proyectos en curso, la investigación con nueve proyectos sobre permanencia estudiantil; emprendimos la creación de un Centro de Lecturas, Escrituras y Oralidades (con más de 25 propuestas diferentes); transformamos el diploma de acompañamiento desde la visión de "módulos" al trabajo por problemas reales de los estudiantes. Las Cátedras UdeADiversa dieron 17 frutos, muchos de ellos alrededor de los saberes ancestrales. La iniciativa relacionada con la educación inclusiva cambió su nombre a Soy Capaz y amplió su horizonte. La transformación de la gestión curricular entró de última al escenario con 9 proyectos nuevos. Y de las mentorías pasamos al acompañamiento a estudiantes de nuevo ingreso, en particular a los pertenecientes a grupos étnicos. Nos falta claro está terminar de montar el observatorio institucional.
Para todas las personas que han estado allí, co-creando y co-construyendo; para los que día a día tejen y tejen, sueñan y hacen realidad sus sueños... para todos esos profes del alma (y de nuestra Alma Mater) gracias. Como diría años atrás un rector amigo: "un Dios les pague" por tantas enseñanzas sobre multiculturalidad y diversidad, sobre educación inclusiva, sobre las múltiples formas de lecturas, escrituras y oralidades que nos habitan como comunidad y como ciudad; por pensar en lo que debemos transformar desde lo curricular, por acercarme a las regiones en las que siempre he creído que está el centro mismo de la Universidad. Todos ustedes me han permitido aprender demasiado a su lado y quien sabe cuánto más estaré por aprender.
He corrido el riesgo de preguntarme. Lo seguiré corriendo. La Universidad de Antioquia sigue siendo mi casa, mi esquina, mi parque, mi calle, mi escuela, mi luz, mi debate, mi reflexión, mi maestra.
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martes, 30 de mayo de 2017

Por culpa tuya Chucho Mejía

Más de 8 días con los recuerdos vivos y a flor de piel. ¿Qué me ha pasado?
Un sólo mensaje por redes sociales bastó para dar rienda suelta a los ríos caudalosos de mi pasado. Un pasado hermoso, lleno de maestros, cantos y cuerdas de tiples y de guitarras; de tambores, bailes y aprendizajes. Un pasado con amigos que creía desaparecidos en la profundidad de sus propias historias. Un pasado con más de treinta y cinco años de relativo silencio para mi propia historia.
La presencia de esa ausencia de tantos años me convoca hoy a nuevos encuentros.
Y del mismo modo que la muerte de Prudencio Aguilar a manos de José Arcadio Buendía, lanzó a la historía la creación de Macondo, también la muerte de nuestro maestro Chucho Mejía nos lleva hoy a viejos amigos, a actualizar nuestras vivencias de la EPA (Escuela Popular de Arte de Medellín) y con ellas, la de Canchimalos, un grupo que no ha parado de soñar y de creer por más de cuarenta años.
De esa historia muchas cosas se han ido y otras han permanecido, entre ellas, el sentimiento profundo por esa amistad que tal vez sin proponérselo construyó parte de nuestras historias personales y profesionales.
Creía haber tomado otro camino. Pero qué va... Las raíces profundas estaban en la EPA. Por culpa tuya Chucho, hoy lo sé.
Este manojo de recuerdos me obligan de nuevo a prender mi lápiz apagado, igual como me lo prendió hace algunos años el bello recuerdo de la muerte de Juan Guillermo Rua.
Por ejemplo, yo no seguí el camino de la danza, el baile o el canto. No continué persiguiendo festivales y carnavales de pueblo en pueblo. No me acerqué más a las tarimas donde hacían la cultura mis amigos. Iba si a los festivales de poesía porque a mi me atraparon las letras, los libros, las aulas. Eso si, jamás el folclor se me salió del alma. Incluso dos días antes de tu muerte estábamos abriendo en la UdeA la Cátedra Manuel Zapata Olivella en nuestra celebración del mes de la africanidad en la UdeA. Quizás esas son ahora mis danzas, mis cantos, mis tarimas.
Por eso escribí, estudié, investigué, publiqué, y llevé a las aulas de la educación básica, media y superior todos mis aprendizajes. Por eso ahora acompaño proyectos que siguen creyendo en la cultura. Como el de las Cátedras UdeADiversa que lideran otros amigos (Alex, Selnich...) que no conocieron la EPA pero que creen en los saberes ancestrales. Se parecen a vos querido Chucho, pero libran sus batallas en la academia para no dejar morir la sabiduría de nuestros antepasados.
Seguí creyendo en la fuerza del arte y la cultura para las vidas de las personas y los colectivos sociales y aún lo sigo haciendo.
Sólo hasta hoy, por culpa de tu muerte, Chucho querido y casi por mi olvidado, comprendo algo que no había pensado antes.
Muchas de esas viejas vivencias, hoy me constituyen. Me constituye el juego, el arte, la fiesta, la cultura. Eso si lo sé. Del juego hice mi tesis de psicología y del arte y la fiesta (igualmente del juego) hice mi maestría en filosofía. De las artes plásticas hice mi doctorado.
Lo que no sabía hasta hoy, es que con lo que aprendí desde tus provocadoras palabras y desde tu resistencia y rebeldía, me tracé toda una vida.
Claro que no fuiste vos sólo, no te creas tanto. También fueron la negra Yarce, Adolfo, Oscar Vahos, Luz Mercedes... y todos los amigos hoy de nuevo encontrados (Tortugo; Marta, Ana Eva, Arturo, Juan Juan, Carlos Mario, Gustavo, Cuscus, Iván, el diablo, Ludys, Jaime, Patricia, Marina, Alejandro, Laurent, Gloria, Jaime, Abelardo, el diablo...).
Por culpa de tu muerte todos somos ahora "los conseguidos". Y lo celebro. Celebro la vida y sus recuerdos que se intensifica con la muerte. Claro que lo celebro. Nos volviste a juntar sin proponértelo.
Gracias.
Ahora viajas río Cauca arriba-abajo. Quien sabe en qué piedras dejarás tu imagen. Quien sabe adónde te reconvertirás en vida. Para no perderte traigo aquí uno de los bellos homenajes que te hicieron en vida.