Di-versiones en mis aprendizajes

martes, 30 de julio de 2019

Apuntes para leer con ojos ajenos (10)

La vocación de escritor, de un ferviente lector. José Lezama Lima. Por: Eufrasio Guzmán
Esta vez comenzaré con el final, es decir, contaré qué pasó varias semanas después de finalizada la conferencia. Sabía que en alguna parte de mi biblioteca había un libro no leído de Lezama Lima. No me preocupé mucho por encontrarlo en principio. Pero poco a poco se fue volviendo como un pequeño imperativo. A ratos sentía que ardía en deseos de encontrarlo. Pero el ardor se me quitaba. Daba una primera revisión a mi biblioteca (repartida en varios lugares de la casa) y nada. ¿Dónde puede estar? Quizá no tengo nada de este autor me decía a mi misma y me desentendía de nuevo. Si lo encuentro, creo que quiero leerlo con suavidad y lentitud. Al cabo de volverme a acordar y olvidarme de nuevo, y volverlo a buscar... lo encontré entre muchos otros libros que sé a ciencia cierta que me están esperando para cuando me termine de llegar mi tiempo de ocio sagrado, en el que aspiro a leer de nuevo muchos textos ya leídos (en especial a Freud con la mirada de vejez que ahora tengo) y a descubrir otros que jamás ni siquiera desempaqué. Falta poco. Creo que es ya casi, es en breve, como le llegó al Quijote su momento sagrado de leer hasta "enloquecer".
Eureka. Lo encontré. Es un libro maravilloso de pasta gris verdosa. He de confesar que tal portada fofa y fría no invita a la lectura. Pero su titulo sí. Se llama ALBUM DE LOS AMIGOS. Ese sí que es un bello título una vez se abre el libro y emergen el colectivo de amigos. Fue un regalo de Jana Cazalla, mi tutora de tesis doctoral en el 2003. Lezama nada tenía que ver con mi doctorado. Fué sólo un regalo que guardé con afecto, y que fue producido en mi querida ciudad de Valencia, España, en la Universidad Politécnica de Valencia. Los investigadores de este bello trabajo son Diana María Ivizate González e Iván González Cruz.
El libro recoge un magnífico epistolario y revela los escritos a puño y letra de amigos, admiradores y extraños de Lezama a lo largo de su vida. Compila pequeñas reseñas, declaraciones de amistad profunda, letras y caligrafías del afecto y la admiración, dibujos, líneas y trazos como de esos que se hacen bellamente en servilletas en momentos sagrados de ocio o de fugaces conversaciones en cualquier cafetería. Son 319 páginas sin igual. Me pregunto: ¿Dónde está Lezama? En la lectura de sus amigos y extraños. Muchos autores desconocidos, casi todos, y algunos pocos, bastante pocos, me resultan algo más familiares como Julio Cortázar, Ernesto Cardenal, Nicolás Guillen, Gabriel García Márquez. Ah, cuántos deseos tengo de leerlo.
Mientras tanto volveré a la provocadora conferencia. Esta inicia con una lectura del profe Eufrasio, un profe de vieja data del Instituto de Filosofía de la UdeA. Cada que lo veo no puedo comprender porqué me cuesta tanto recordarlo más jóven, más delgado, quizás menos severa su mirada. Es como si la imagen de ahora me borrara del todo su recuerdo por los pasillos del bloque 12 de la Udea.
Bella la manera como el profe cita a sus alumnos; bella la manera de envolvernos suavemente en la mitología, lo apolíneo, el eros.
Alude a Freud y su abandono del lenguaje de la ciencia médica para resaltar acto seguido, cómo ingresa en en el lenguaje de la cultura, del eros y del thánatos, de la tragedia griega. Por supuesto en ese mismo escenario hace entrar a Nietzsche, contemporáneo de Freud, pensador similar y amante de la tragedia para recordar la figura de un toro con cuernos.
Y dice que Lezama piensa la cultura desde Hermes, igual que Giordano Bruno quien también es "hermético", igual que Michel Serres.
Alude a sus propios libros para confesar que Lezama ha sido un mojón para pensar la cultura occidental. Lezama es un autor que se mete en la historia de los dioses, los reinterpreta, los relee, y crea el mitoanálisis. Cita a León de Greif y algunas de sus epifanías.
Afirma que la obra de Lezama tiene mucho que ver con el amor, en particular el amor a la familia. Siente el imperativo de su madre de tener que contar la tragedia de su familia con la muerte de su padre.
Habla de José Manuel Arango como un evaluador de uno de sus textos y lo presenta como un hombre de varios dioses. Afirma: leer la cultura en clave hermética fue muy revelador para José Manuel Arango aunque hizo su obra más densa.
Alude a la amistad, al coro asimilado al canto coral del fútbol donde la multitud se reúne en una sola voz. Y la conferencia se va convirtiendo en un paseo por diversos autores y poetas.
Declara que la dignidad de la poesía es resaltada contundentemente por Lezama quien se refiere al hecho de NO MATAR ya que en él hay una conexión profunda con la vida y con no aceptar los callejones oscuros del realismo. El afrontamiento de la pobreza con la poesía como dignificación de la vida humana, es otra de las lecturas que se hace del pensamiento de Lezama. Así, el arte, la plástica, el ensayo, convertir la poesía en un modo de vida, va a ser el norte y el eje de su compromiso vital. Es la ética del artista: concentrarse en su obra. La poesía como resistencia está asociada a resistir frente a todos los embates que niegan o dificultan la vida. Lezama no es un autor católico. Habla de resurrección pero asociada al ejercicio del arte, la poesía como un elemneto para construir el paraíso que contiene la intensidad. La idea de trascendencia y resistencia frente a la idea de la muerte. Se opone a Heidegger de que somos un ser para la muerte pues cree en la vida, lucha contra el vacío, mantiene una confianza profunda en la expresión poética. El canto a la casa, como la que vivía en su casa, se podía ver la luz, la casa es un triunfo del ser humano frente a la avasayante presencia de la selva.
Nace entonces mi curiosidad por ver que aparece en wikipedia a la que yo no satanizo sino que la veo como un bául lleno de cosas útiles e inútiles, porque en verdad uno se encuentra allí aproximaciones y sugerencias que resultan muy poderosas y sugestivas si uno quiere seguir buscando. Y mi sorpresa mayor es encontrar una cascada de comentarios deliciosos e incitadores para buscar la lectura de Lezama. No sabía que había tanta escritura sobre este autor. Lo celebro.

Apuntes para leer con ojos ajenos (4)

La conferencia a la que aludo hoy es a la de Carolina Sanin sobre Viaje a Pie de Fernando González, cuarta en la serie de encuentros de Lectores y lecturas.
Carolina misma es una invitación a la lectura. Su tono de voz, su escritura, el entramado cuidadoso de las palabras, sus temas, sus preguntas. Me resulta profunda, casi abismal. Cada interrogante suyo me estrella contra el silencio. ¿Cómo hablar, cómo escribir si apenas la estoy escuchando por primera vez, si no he caminado jamás con ella?
Ella habla del Viaje a pie de Fernando González y de todos aquellos que caminan su propia escritura. Introduce pequeños ruidos secos como de gusanos de seda comiéndose las tiernas hojas biches de mis preguntas. Cuando quiere, se detiene para detener el caminar de Fernando y de la nada lo propone en "un presente eterno", en el lugar de la "contemplación".
¿Cómo es posible caminar y contemplar a la vez, ambas expresiones presentadas en el sentido del "recogimiento"? ¿Acaso el recogimiento no requiere de la dulce quietud, de la lentitud, del des-apresurar la vida? ¿Y cómo esa dulce quietud sin embargo, se desplaza, se expande, va, se detiene, recolecta, asciende, baja, se pierde? ¡Qué bella su idea de ascenso al mar! ¿Acaso no ve Carolina que no puedo seguirle el paso? Va demasiado aprisa entre Fernando, Petrarca y Dante. Entre Thoreau y Rousseau... y al final cita a Werner Herzog. Sus palabras ascienden, escalan, bajan, trepan, van al infierno sin tiempo, viajan al purgatorio donde se espera y se redime, donde se tiene tiempo de más, donde hay tal vez una segunda oportunidad.
Presenta al caminante como ese que recolecta cosas, miradas, anécdotas, recuerdos, sabores, sensaciones, ausencias, paisajes, ideas... Claro, ideas. De eso se trata la conferencia. Pero ideas con territorio, con lugar y fecha de nacimiento. Ideas con caminos, aunque Serrat diga y cante lo contrario. Ideas con horizontes como los que plantea Gadamer para la comprensión. Ideas con tiempo, con la noción de día, de amaneceres, de vuelta a empezar. Dormir y despertar, empezar de nuevo para seguir el viaje.
Mientras tanto yo me ausento un momento para preguntarme: ¿Camina también el "habitante de calle"? ¿Busca él ganar ideas o quizá perderse en ellas, o lo que es más, busca perderlas, des-hacerse de las ideas que no sirven para la vida diaria en la calle, en la droga, en la miseria, en el olvido y en la negación? ¿Son ideas o son dolores? ¿Ahí estará la diferencia entre el caminar del filósofo y el deambular solitario, perdido, ausente de sí mismo y olvidado por todos los demás del habitante de calle? ¿Camina el desplazado que va sin ninguna pertenencia y que sale a las tres de la mañana porque le anuncian su inminente muerte? ¿caminan las víctimas? En secreto pienso que que hay entonces un caminar de estrato alto y otros muchos del mundo del subsuelo.
Me sorprende esta especie de viaje a pie por la obra de Fernando.
Carolina despliega una gran baraja de términos asociados al caminar y al tiempo. Por ejemplo el peregrino que camina para redimir su destino, para borrar su historia, para subvertir el tiempo que pasó; el migrante, el turista, el viajero, el paseante, el pasajero, el caminante...
Y ella insiste: son libros de caminatas (no de viajes, aclara ella, aunque justo el libro en cuestión se llame Viaje a pie); son memorias no autobiográficas sino "del pensamiento". Son relatos de viaje que permiten ver-se de lejos aunque en medio de la fascinación por la naturaleza "para encontrase como parte de esa naturaleza"; reconocer el cuerpo y su agotamiento o su resistencia, tal vez es un ver caminar la mortalidad al lado, como su sombra. Preguntarse qué es un día, qué es el momento crepuscular del caminante como si el "giro completo de la tierra" fuera metáfora suficiente para pensar en el tiempo de "una vida".
Me interesa mucho este coqueteo de Carolina con el tiempo. Por eso salgo a buscar sus libros y artículos para esculcarla por dentro. Me encanta el público y sus preguntas.

Apuntes para leer con ojos ajenos (12)

Dudar del mandato. El patriarca en Manuel Mejía Vallejo. Por: Eliana María Urrego Arango
Volvió de un sólo golpe de conferencia el recuerdo de ese señor alto, bonito, gallardo, elegante, fumador, y creo que hasta gracioso. Volvió el recuerdo de la Biblioteca Pública Piloto y las conversaciones amenas de los amigos en público, tal como Juan Luis Mejía se declaraba con respecto a él. Volvió un deseo de leer a Mejía Vallejo, ahora con los ojos de esta adultez que me alborota el alma cada que voy a la cita de Lectores y Lecturas. Manuel Mejía Vallejo ese era ese señor al que me refería y Eliana María Urrego Arango la conferencista.
Cuando entré me advirtieron: es psicóloga. Qué bien, dije con algo de extrañeza por el comentario y puse su título en la silla del lado para que no me estorbara. De hecho casi he tomado la decisión de no llegar temprano a la lectura del currículo del conferenciante, a la presentación del Lector de turno, pues quiero jugar a escuchar al otro sin currículo, sin presentación, sin historia. No quiero saber si su lectura es hija de un doctorado, o hija del sillón de la sala, o de la cafetería de un parque central en un pueblo lejano.
Cuando veo a Eliana con su vestido rojo de manga sisa y su cabello rizado me gusta su figura. Creo que nos conocemos, creo que hemos coincidido en algún momento de nuestras vidas, pero no logro recordar. Me da vergüenza preguntarle. Pero se que hubo un momento largo de mi vida en que coincidimos en alegrías y amigos. Por este lado no diré nada más. Me gusta su dramaturgia y expresión corporal para exponer. Es como si tuviera una juventud detenida, abrazada, encarcelada. La voz, la frescura, la poca postura de doctora es encantadora. Se habla a así misma con ese dejo que tenemos los antioqueños y que Carlos Mario Aguirre caricaturiza tan graciosamente en sus obras de teatro.
Su pregunta es por los hombres de las novelas colombianas y las figuras masculinas, por eso de ¿Qué es ser un hombre? Recordé que en mi formación como psicóloga me pregunté por lo femenino y curiosamente apenas hoy caigo en cuenta que jamás pensé que podía preguntarme por lo masculino. Como si lo masculino estuviera muy claro y el gran enigma fuera sólo lo femenino, tal como aprendí a la sombra de la letra de Freud, Lacan y mis profes (hombres) de psicoanálisis .
Eliana invita a la conferencia al coronel Aureliano Buen Día, personaje de Gabriel García Márquez y Maqroll el Gaviero, personaje de Álvaro Mutis. Dice que son dos obras de dos hombres hablados por sus hombres. Encuentra en ellas y en las de Mejía Vallejo una visión del hombre latinoamericano, una presencia masculina que va mostrando características de hombres derrotados, con proyectos fracasados, provenientes de pueblos, vinculados a cantinas y prostíbulos, homosexuales algunos, cuchilleros casi todos, figuras de gamonales o de hombres sin lugar... Hombres que responden al mandato de la cultura y de la familia antioqueña para la cual el valor principal y más importante es la riqueza, tal como lo afirma ella de la mano de la antropóloga Virginia Gutiérrez de Pineda quien arriesga la tesis de que la organización de la familia antioqueña parte de la riqueza como valor.
Eliana habla de su tesis doctoral escrita a partir de Balandú y el espacio imaginario creado por Manuel Mejía Vallejo. Menciona otras tres obras (las cuales salgo a buscar como loca y a leer reseñas o estudios sobre cada una de ellas): El día señalado (Premio Nadal 1963); Aire de tango y la Casa de las dos Palmas. En ellas hay plasmada una imagen cercana de la violencia en Colombia, de cómo la venganza hace parte de un círculo imposible de evitar; habla de los hombres y del patriarca, de las generaciones que le siguen (los Herreros) para explicar con ellas como cambia el mandato entre generaciones coincidiendo con ello el tránsito que se da desde la tenencia y el cuidado de la tierra hasta el cambio de valorar la industria como lugar para conseguir fortunas, el poco valor que empieza a tener el poder y la pregunta por la "maldición" para quienes no logran sostener el patriarcado. Un patriarcado que se va también desfigurando con el alcohol y del cual emerge una especie de antecedente del narcotráfico.
Hay claro está, pocas alusiones al rol de las mujeres, a sus pocas voces en las obras de los hombres, y emerge la mujer que ve más de la cuenta y justo se queda ciega, la mujer maltratada, la que es silenciada, la mujer bruja o la gran cuidadora que se pregunta por la decencia y cierra para siempre "el baúl de la buena esperanza".
Es delicioso escucharla. Ella lee, se va para los libros y las citas y vuelve con sus preguntas, sus respuestas, sus conclusiones. Mientras eso sus manos danzan al son de sus palabras acompañadas de una mirada abrigadora para el público. Llega entonces la segunda parte, la de la conversación. Lo mejor... ese público que escucha y configura sus preguntas y la oportunidad de ella de ampliar su exposición tan deliciosa.