En realidad este no es el título más adecuado pero si quizás uno de los más coloquiales. Me refiero al error que a veces cometemos de abusar de los que hacen bien las cosas, y tienen un alto rendimiento en su desempeño. Cada vez los invitamos más a participar de los procesos y, como son tan buenos y tienen tan amplios conocimientos, contamos con ellos siempre más y más...
Y sin darnos cuenta, los vamos llenando de tareas, les colmamos la vida de nuevos retos, les invadimos su intimidad, les mostramos más mundo, hasta que un día cualquiera, ellos, intentando responder a tantos nuevos mundos dejan de ser tan buenos y retornan de nuevo al lugar de los que no hacen nada o casi nada. Un poco de esto tiene que ver con la sed de reconocimiento, tanto de quien lidera los procesos (porque está seguro que cuenta con los "buenos"), como de los implicados en los mismos.
No se es buen líder (o maestro, o gerente, o ...) si no se sabe detener la catastrofe que les espera a nuestros queridos y buenos: "buenos". Hay que anticiparse a hacer explícitos los peligros de "estar en todo". Hay que saber formar a muchos otros y distribuir las cargas entre muchos otros. Es también un asunto de inclusión.
Esta reflexión me la genera ver a algunos excelentes docentes en una carrera loca de "participar en todos los cursos posibles y en todos los procesos de formación". Es como si disfrutaran acumulando pequeños títulos, fragmentos de reconocimiento que los hace repetirse una y otra vez en lo mismo.
¿Dónde queda la innovación? ¿Dónde quedan las propuestas nuevas, la producción intelectual, dónde la escritura? ¿Cómo están estos docentes aportando su experiencia para mostrar nuevas didácticas, para formalizar su saber en campo, para cruzar conocimientos de ese ir y venir de los procesos de formación?
Hay una especie de "culpa compartida" con los que impulsamos procesos de formación. También nosotros somos culpables de eso que les pasa a los docentes.
Necesitamos idearnos estrategias para salvarlos de esa carrera loca que los pone en varios escenarios a la vez y en ninguno finalmente.
Necesitamos la claridad suficiente para reconocer en otros fortalezas y deseos de aprender. Saber dar oportunidades a muchos. De eso tiene que tratarse. Además porque corremos el riesgo de enseñarle a los maestros a repetir el mismo enfermizo esquema con sus estudiantes en el aula. Y así, de grano en grano, aportamos a la exclusión.
No hay educación si hay exclusión por más "buenos" que seamos.
Ya me encuentro algunos de estos "buenos" diciendo como un poema de Mario Benedetti: "Necesito tiempo sin tiempo".
Espacio para opinar y reflexionar sobre la vida, la educación, los tiempos actuales... Marta Inés Tirado Gallego: mitiradog@gmail.com
lunes, 29 de junio de 2009
sábado, 20 de junio de 2009
La evaluación como comunicación creativa
Me encuentro en Manizales invitada por la maestría de creatividad e innovación en las organizaciones de la Universidad Autónoma de Manizales, impartiendo el curso Cultura y Comunicación.
Ha sido toda una experiencia de aprendizaje, incluso he aprendido de la puesta en escena de mis propios aprendizajes. He recurrido para este trabajo a la postura que tiene el psicoanálisis sobre la constitución subjetiva y los procesos de humanización y socialización, para dar lugar al concepto de cultura y del lenguaje como su generador, dinamizador e impulsor. Nos hemos preguntado cómo entender la comunicación en este contexto y qué papel juega la educación en el proceso socializador. Pero al hablar de educación hemos compartido ese interesante punto de vista que traen Joan Ferrés i Prat y Jesús Martín Barbero sobre replantear la "educación desde la comunicación" así como el planteamiento de León Olivé de la comunicación de la ciencia y la tecnología.
Conceptos como imagen, lenguaje, símbolo, ley, cultura, relación al otro, cultura organizacional, emergen del primer momento de formación y conceptos como educación, tecnologías, brecha digital, sociedad de la información y sociedad del conocimiento, emergen del segundo momento.
En el tránsito entre uno y otro eje tratado está la pregunta por la vida y la historia personal, asì como la historia de los aprendizajes en relación a la maestría.
Excelentes resultados. Delicioso el acto de comprensión que se ha ido generando en esta primera puesta en escena de relación con este grupo de investigadores.
Algo de la experiencia estética se hace presente en este ejercicio docente en particular porque me ha permitido ver, a través de la evaluación como comunicación creativa, los actos de comprensión.
Qué bueno esto que me está pasando hoy. Aún nos falta trabajar más a fondo la cultura organizacional y los cambios y transformaciones que cualquier acto creativo jalona en las organizaciones y todo lo que implica la comunicación alrededor de la innovación.
Ha sido toda una experiencia de aprendizaje, incluso he aprendido de la puesta en escena de mis propios aprendizajes. He recurrido para este trabajo a la postura que tiene el psicoanálisis sobre la constitución subjetiva y los procesos de humanización y socialización, para dar lugar al concepto de cultura y del lenguaje como su generador, dinamizador e impulsor. Nos hemos preguntado cómo entender la comunicación en este contexto y qué papel juega la educación en el proceso socializador. Pero al hablar de educación hemos compartido ese interesante punto de vista que traen Joan Ferrés i Prat y Jesús Martín Barbero sobre replantear la "educación desde la comunicación" así como el planteamiento de León Olivé de la comunicación de la ciencia y la tecnología.
Conceptos como imagen, lenguaje, símbolo, ley, cultura, relación al otro, cultura organizacional, emergen del primer momento de formación y conceptos como educación, tecnologías, brecha digital, sociedad de la información y sociedad del conocimiento, emergen del segundo momento.
En el tránsito entre uno y otro eje tratado está la pregunta por la vida y la historia personal, asì como la historia de los aprendizajes en relación a la maestría.
Excelentes resultados. Delicioso el acto de comprensión que se ha ido generando en esta primera puesta en escena de relación con este grupo de investigadores.
Algo de la experiencia estética se hace presente en este ejercicio docente en particular porque me ha permitido ver, a través de la evaluación como comunicación creativa, los actos de comprensión.
Qué bueno esto que me está pasando hoy. Aún nos falta trabajar más a fondo la cultura organizacional y los cambios y transformaciones que cualquier acto creativo jalona en las organizaciones y todo lo que implica la comunicación alrededor de la innovación.
jueves, 18 de junio de 2009
Esa in-comunicación extraña
Después de mucho de tiempo no escribir en este espacio medio privado y medio público en el que sólo expreso lo que voy sintiendo, intuyendo o pensando, y en algunas ocasiones, lo que estoy leyendo, quiero de nuevo escribir sobre el asunto de la in-comunicación, es decir, sobre ambos procesos a la vez. Y lo pienso porque en los espacios cotidianos la comunicación va y viene, discurre y se detiene, se bloquea, un poco deja de ser y se transforma en silencio que no siempre es bueno ni saludable para nadie. Y esto pasa entre vecinos, amigos, familia, entre compañeros de estudio o de trabajo, entre humanos... por el simple hecho de ser "demasiado humanos”.
Pero otras veces cumple su función incluyente y respetuosa, rica y variada, propositiva y viva, cumple esa función que edifica y ayuda a poder ser.
¡Qué vaina todos los problemas que los seres humanos tenemos con la comunicación y qué cosas sorprendentes las que se activan con los silencios, los gestos o las palabras!
Holderlin decía bellamente que la palabra es un bien pero es el bien más peligroso.
Justo por este doble sentido es que no es tan fácil construir y mantener una sociedad que asuma como valor fundamental de la vida cotidiana prácticas de comunicación incluyentes y respetuosas basadas en el diálogo. No es tan fácil, aunque se promulgue en múltiples escenarios, generar en lo social y en lo cultural, en lo institucional o en lo organizacional, espacios y canales de participación que nos permitan ponernos de acuerdo frente a las pequeñas y grandes decisiones o frente a los conflictos que se nos generan a diario. No es tan fácil propiciar diálogos que contemplen el derecho a la opinión, el derecho a equivocarse, el derecho a no saber; el derecho a contar con otros, a argumentar, a disentir, a lograr acuerdos, a reconocer la riqueza de la diferencia y la divergencia y a construir nuevas formas de convivencia que aporten al bien común.
Necesitamos creatividad para reinventarnos nuevos mecanismos de interlocución y nuevas formas de acercamientos incluyentes y productivos para enfrentar los retos y oportunidades de lograr múltiples aprendizajes con otros y de otros.
Las nuevas tecnologías de información y de comunicación nos ponen de cara a la pregunta por los aprendizajes colaborativos y los procesos de participación, es decir, nos ponen frente a la pregunta de cómo imaginar nuevos procesos de comunicación. Tal vez nos propongan un poco menos de soledad si sabemos usarlas o quizá un monto mayor de depresión y sensación de vacío si se usan por fuera de la comunicación.
Pero otras veces cumple su función incluyente y respetuosa, rica y variada, propositiva y viva, cumple esa función que edifica y ayuda a poder ser.
¡Qué vaina todos los problemas que los seres humanos tenemos con la comunicación y qué cosas sorprendentes las que se activan con los silencios, los gestos o las palabras!
Holderlin decía bellamente que la palabra es un bien pero es el bien más peligroso.
Justo por este doble sentido es que no es tan fácil construir y mantener una sociedad que asuma como valor fundamental de la vida cotidiana prácticas de comunicación incluyentes y respetuosas basadas en el diálogo. No es tan fácil, aunque se promulgue en múltiples escenarios, generar en lo social y en lo cultural, en lo institucional o en lo organizacional, espacios y canales de participación que nos permitan ponernos de acuerdo frente a las pequeñas y grandes decisiones o frente a los conflictos que se nos generan a diario. No es tan fácil propiciar diálogos que contemplen el derecho a la opinión, el derecho a equivocarse, el derecho a no saber; el derecho a contar con otros, a argumentar, a disentir, a lograr acuerdos, a reconocer la riqueza de la diferencia y la divergencia y a construir nuevas formas de convivencia que aporten al bien común.
Necesitamos creatividad para reinventarnos nuevos mecanismos de interlocución y nuevas formas de acercamientos incluyentes y productivos para enfrentar los retos y oportunidades de lograr múltiples aprendizajes con otros y de otros.
Las nuevas tecnologías de información y de comunicación nos ponen de cara a la pregunta por los aprendizajes colaborativos y los procesos de participación, es decir, nos ponen frente a la pregunta de cómo imaginar nuevos procesos de comunicación. Tal vez nos propongan un poco menos de soledad si sabemos usarlas o quizá un monto mayor de depresión y sensación de vacío si se usan por fuera de la comunicación.
martes, 2 de junio de 2009
Tres heridas
Llegó con tres heridas: la del amor, la de la muerte, la de la vida.
Con tres heridas viene: la de la vida, la del amor, la de la muerte.
Con tres heridas yo: la de la vida, la de la muerte, la del amor.
(Poema de Miguel Hernández)
Con tres heridas viene: la de la vida, la del amor, la de la muerte.
Con tres heridas yo: la de la vida, la de la muerte, la del amor.
(Poema de Miguel Hernández)
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