Di-versiones en mis aprendizajes

domingo, 28 de octubre de 2007

La idea de progreso y la educación

He estado recordando un texto muy hermoso que me encontré el año pasado y que me impactó mucho. Se llama "Breve historia del saber. La cultura al alcance de todos" de Charles Van Doren, Editorial Planeta. En breves narrativas uno puede estudiar horizontes de la historia de manera corta y amena. Pero traigo a cuento este texto por una cita que está al iniciar el libro (por lo cual además lo compré). Dice: "Ya no podemos aceptar inocentemente la idea de progreso, por mucho que en algún momento creyéramos en ella". Mi inquietud de hoy tiene que ver de nuevo con las TIC y la formación de maestros. ¿Cómo podemos comprender esa noción de progreso? Creo que todo progreso lo es sólo en relación a la responsabilidad que todos tenemos de crear un mundo mejor. El progreso debe ser básicamente en calidad de vida, en disfrute, en innovación... En relación a las TIC el progreso no puede estar demarcado por el acceso a infraestructura, ni siquiera por el acceso a la información. Tampoco está en el conocimiento de muchas herramientas, en tener cinco o diez cuentas diferentes, emplear la web.20, participar de varios proyectos simultáneamente o estar en foros de discusión. Creo que es un asunto que va más allá. Sin embargo, tampoco lo se... Sólo se que lo estoy pensando.

domingo, 21 de octubre de 2007

Formación desde la web 2.0

En un blog de EAFIT que llevo con los estudiantes de la especialización, escribí a propósito de la conferencia de Fernando Díaz del Castillo (desarrollada en el marco de la Cátedra e-learning que conmemora los 20 años de la Línea de Informática Educativa de EAFIT) para resaltar su insistencia en que con las nuevas herramientas de la web 2,0 "la voz vale en internet". A la par de cada una de las herramientas que iba mostrando reiteraba que la voz de todos "vale"; insistía en que ahora podemos hacer las cosas "juntos". Que es importante reconocer los cambios en la forma de acceder al conocimiento y los cambios en la forma de crearlo. El asunto de la voz es curioso sobre todo en el contexto educativo. Pensar en que se puede romper esa relación dual que en la presencialidad se marca tan fuertemente entre docente-alumno, para dinamizar esa relación en un contexto muchísimo más amplio y dónde valga la voz del otro, o por lo menos se escuche en muchos escenarios a través de los blogs, los wikis, los foros, nos obliga a movernos del paradigma de enseñanza que tenemos actualmente. Saber que podemos además compartir documentos, cambiarlos y editarlos "juntos" sin que sea tan determinante si son propios o ajenos, eso también obliga a un cambio mental interesante y complejo.

Otro asunto que me causó mucha inquietud a partir de la conferencia tiene que ver con la concepción de la identidad en la virtualidad. Si bien uno se juega en la vida muchos roles es abrumador ver que en el tránsito de quizás 12 o 15 herramientas diferentes que vimos en esa hora y media, para cada una Fernando había asignado un nombre de usuario diferente y posiblemente una clave también diferente. En parte es algo así como un estallido de la identidad.

Hoy, dos días después he pensado en el asombro que causó para muchos el reconocimiento del mundo que “allá afuera” nos está esperando. De ahí que me cuestiono mucho si sigue siendo pertinente continuar formando a los docentes en las herramientas de productividad básicas como cursos aparte o jalonamos de una vez modelos de formación que incluyan construcciones a partir de la voz del otro como una voz que vale y tiene mucho que decir. Los psicólogos comprendemos este proceso de tener voz como un proceso de inclusión en el que cada uno se reconoce y se hace reconocer. Quizá los procesos de inclusión son más fáciles con la web 2.0. Tal vez sólo por eso debemos formarnos y conocer las herramientas que están a disposición nuestra.

Seguiré pensando....

lunes, 15 de octubre de 2007

Técnica, cultura y formación

Las últimas dos semanas he estado trabajando de nuevo (y desde hace unos cinco años atrás) un excelente texto sobre técnica y cultura escrito por Miguel Ángel Quintanilla. Me parece excelente porque me permite reflexionar sobre el lugar desde el cual debemos abordar el concepto de tecnología. Quintanilla señala tres enfoques diferentes: el enfoque instrumental, el enfoque cognitivo y el enfoque sistémico.

Sería ideal que las políticas educativas y los programas de formación realmente contemplaran una visión sistémica de la tecnología en la cual realmente podamos aproximarnos al logos de la Técnica y con ella a una concepción de la cultura. En relación con las tecnologías de Información y Comunicación -TIC- es preciso contemplar y prever qué tipo de impactos desencadenan estas sobre las vidas de los seres humanos y sobre las dinámicas mismas de la cultura. Tendemos a olvidar que la cultura está compuesta de prácticas, creencias y conocimientos que también son modificados y alterados dependiendo del punto de partida de nuestra concepción teórica y nuetra visión de la tecnología a la hora de plantear un proyecto de formación, investigación, ect... Bien lo dice Quintanilla. "Las consecuencias que se derivan de adoptar uno u otro enfoque en el análisis de la técnica no carecen de importancia".

Desafortunadamente nos encontramos aún que el común de las personas tiene una mirada demasiado instrumental de la tecnología y por eso es asociada recurrentemente con acceso y dotación. Los programas de formación y de preparación para el uso pedagógico de las TIC no contemplan tampoco una reflexión sobre el hilo conductor que hay entre tres nociones (muy poco diferenciadas en la percepción común y en la literatura existente) tales como acceso, uso y apropiación de tecnologías.


El texto referido de Quintanilla se encuentra en la siguiente dirección: http://sammelpunkt.philo.at:8080/archive/00001275/01/QUINTANILLA.pdf

jueves, 11 de octubre de 2007

Jugarse el aprendizaje de las TIC

He estado recorriendo algunas poblaciones donde se ha iniciado con docentes adultos -algunos de ellos muy mayores- un proceso de formación en TIC. Y he regresado de este recorrido pensando cómo tenemos que crear otros modelos de enseñanza y aprendizaje que nos permitan acercarnos a la realidad vivida de nuestras regiones apartadas. Son muchos los factores que impiden en cierto modo lograr efectivos procesos de aprendizaje. Ejemplos: 12 computadores para 35 docentes, un aula de informática triste y oscura, sin ventanas, llena de sillas y cajas amontonadas; un calor extremo matizado por un frío también extremo del aire "acondicionado"... y temor... mucho temor a no ser capaces, a no tener después dónde practicar lo poco aprendido, a que el profe no reconozca los pequeños logros y los alumnos en cambio se den cuenta de tantas dificultades personales. Es claro que la alfabetización digital no está propiamente en recibir clases sobre prender y apagar el computador. Menos está en sentarse cuatro docentes alrededor de un PC y que alguien vaya contando cómo se hace o se roten por un breve lapso de tiempo el derecho a intentarlo por experiencia propia. Un aprendizaje tan complejo como el de las TIC para un adulto mayor es algo que hay que vivir de un modo diferente a la "teoría" o a la clase acartonada con pequeñas prácticas rotatorias hechas en pequeños equipos de trabajo.

Todos sabemos por experiencia propia que el juego para cada uno fue y sigue siendo en muchos de los casos su gran segundo maestro (después del amor por supuesto que es el maestro por excelencia). Jamás olvidamos lo que jugamos. Y no lo olvidamos porque es un aprendizaje asociado al disfrute, al como si..., a la posibilidad de emergencia de nuevos escenarios y nuevos roles. Sabemos que en el juego somos todo o nada si queremos. Y por eso no nos resultan amenazantes los aprendizajes de allí derivados.

Lo curioso es que casi todos esos docentes contaban con un teléfono móvil que sí habían ya aprendido a manejar. ¿Qué los llevó a este cambio? Una necesidad clara de comunicación en lo personal y en lo social. Nadie ahí se pregunta si esa "tecnología" les causa impacto o no, si hace parte de la alfabetización o no... sólo usan su teléfono con absoluta naturalidad. Posiblemente no con todas las funcionalidades que el aparato telefónico les brinda, así como cada uno de nosotros no usamos ni la mitad de las posibilidades que nos permite ejecutar un televisor moderno. ¿Qué necesitamos para los docentes se aproximen a lograr un uso básico con los computadores como lo hicieron con la teléfonía móvil? Ya será otro problema pensar cómo dar el salto desde el uso básico hasta el uso pedagógico. ¿Qué necesitamos para que se lo disfruten? ¿Qué es lo que tenemos que cambiar en nuestras propuestas de enseñanza de las TIC para docentes adultos?

Lo único claro es que el aprendizaje vivido es más duradero en el tiempo y más estimulante, porque permite una activación de lo sensorial y de lo estético. Me arriesgo a decir que se aprende mejor cuando se involucra el cuerpo, el movimiento, los sentidos. Se aprende jugando porque en el juego se logran construcciones deshinibidas y propias. resto.

Invito a los lectores a acercarse a un artículo mio sobre el juego y la lúdica como alternativas de desarrollo social: http://ayura.udea.edu.co/medios/documentos/Cuaderno% 2026.pdf página 43

domingo, 7 de octubre de 2007

Impacto socioeducativo de las TIC

Uno de los retos más fuertes que tenemos hoy en el contexto educativo es reflexionar sobre el impacto que las TIC desencadenan sobre las personas y las culturas para determinar qué tanto los distintos cambios que éstas jalonan, aportan realmente a la calidad de vida y al mejoramiento de la sociedad.

Los impactos se miden sobre la base de indicadores cuantitativos o cualitativos, y éstos deben ser capaces de reflejar la repercusión que las TIC ejercen sobre las vidas de las personas y la sociedad. Su resultado debe a su vez abir la posibilidad de tomar decisiones que reorientan las acciones y que por supuesto, introducen exigencias de modificaciones en asuntos tales como la educación.

Educar desde la Inclusión

Desde hace más de un año vengo trabajando el concepto de inclusión asociado al tema de Tecnologías de Información y Comunicación (TIC). Si bien, tiempo atrás he hecho un rastreo teórico del concepto en relación con la educación desde la psicología y las teorías de grupos de encuentro, o desde las problemáticas de la inclusión social y los planteamientos que la UNESCO ha hecho respecto a la "educación inclusiva", me preocupa el tema de la inclusión- exclusión que puede experimentarse si se está o no inmerso o no en el mundo de las TIC. Creo firmemente que los profesionales de las ciencias sociales nos estamos quedando demasiado silenciosos, por no decir que ausentes, frente a los impactos que se están generando en las personas con el uso y con el no uso de las TIC.

Lo que comúnmente se maneja en la literatura existente alrededor de las TIC proviene del discurso técnico-cientifista y da cuenta del concepto de inclusión más como un asunto de acceso a las herramientas informáticas y a la conectividad, que a la inclusión social en la cual se estrechan lazos afectivos, se generan filiaciones y se construye lo común.

Sabemos que en el contexto educativo son muchas las variables que deben tenerse en cuenta para hablar de inclusión pues es preciso considerar en igual medida los aspectos afectivos tanto como los aspectos técnicos y procedimentales.

Cada vez es más amplia la distancia generacional en las instituciones educativas (entre directivas y docentes con relación a los estudiantes) y más corto el tiempo para su asimilación, debido a los cambios permanentes y acelerados que las tecnologías jalonan sobre el lenguaje, la comunicación, las relaciones, la identidad y la cultura. Los niños y los jóvenes ingresan más rápidamente a las lógicas de las tecnologías mientras que los adultos avanzan en temor y resistencia, debido en gran parte a una pérdida de seguridad de sí respecto a los modos de conocimiento del mundo. Así mismo, la simultaneidad de experiencias de tiempo-espacio que hoy se experimenta entre lo sincrónico y lo asincrónico, y entre lo presencial y lo virtual, modifica los modos de aprendizaje exigiendo con ello también modificaciones sustanciales en los métodos de enseñanza.