Di-versiones en mis aprendizajes

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lunes, 3 de febrero de 2014

Viajando por el tiempo "libre"

A veces siento que no tengo tiempo para hacer todo lo que quiero hacer.
Me levanto temprano a viajar por las "almas" de mis amigos y de otras personas que no conozco, pero que habitan las redes sociales. Son muchas las personas que de algún modo han pensado que es valioso existir en estas redes y de cuando en cuando se arriesgan a contar "públicamente" sus logros, hablan de sus tristezas, comparten mensajes tontos, o fragmentos de poemas y frases sugerentes; otras veces denuncian con noticias el abuso al que pueden estar sometidos como individuos o como país y por eso buscan aliados para criticar y burlarse de la política local y nacional; le muestran a "los otros", sean amigos o desconocidos, las fotos de sus familias y algunos de sus momentos de historia, como esperando una respuesta cálida, cariñosa, un "me gusta" o una oferta generosa de palabras en nombre del cariño y la amistad que florece con muchos que han aprendido otra forma de estar "en-red-@-dos" en la vida diaria.
Eso me gusta hacerlo en las mañanas. Hace poco por ejemplo, se me ocurrió poner en mi perfil una foto de la infancia y saltaron a borbotones palabras desde muchos lugares donde viven los amigos sólo hablando de esa foto compartida. Eso es una delicia en medio de la soledad.
También ocupo mi tiempo "libre" y descongestionado de premuras, buscando y revoloteando por algunos temas de mi interés: Psicoanálisis, Arte, Creatividad, Innovación, Juego... Tecnologías... Literatura... Voy por los corredores de los museos y leo las notas de algunos críticos de arte que a veces me resultan demasiado espinosos para mi gusto. ¿Cuánto logro disfrutar y/o estudiar sobre estos temas? La verdad siento que mucho. Las editoriales ofrecen un amplio horizonte para mirar.
Me he acercado más que nunca a esa relación entre Ciencia, Tecnología y Sociedad (CTS) que en en otros momentos trabajé, asociada a conceptos como creatividad e innovación (en ingeniería informática del PCJIC); o a los de liderazgo y administración del cambio en la cultura organizacional y la implantación de nuevas plataformas tecnológicas, más creatividad y tecnología, en las consultorías con Empresas Públicas de Medellín (desde las Facultades de Ingeniería y de Educación de la UdeA); o asociada a los conceptos educación y tecnología, e "impacto socioeducativo de las TIC" (en EAFIT). Hoy profundizo en esta relación con otros ojos y me gusta indagarla de nuevo.
También mis horas "libres" me llevan a disfrutar de nuevo y plenamente de la riqueza de la literatura. Hace casi un año mi amiga María Elena me regaló el libro Los Amores Negados de Ángela Becerra. Quería disfrutármelo sosegadamente, página por página, sin prisas, sin agobios. Sólo leerlo lentamente, como cuando leí y releí mil veces las Memorias de Adriano de Marguerite Yourcenar. Lo he terminado y me costó un poco despedirme de sus personajes creados. Vi a Fiamma crear sus esculturas; vi a Martín cargar con sus recuerdos. Disfruté de principio a fin las narraciones de todos los amores negados.
Aliento mi sueño de consolidar el proyecto Seis Alas con mis buenas amigas Regina e Imma y vuelvo insistentemente sobre mis viejas e insistentes preguntas por la creación humana. Es así como voy viajando por el tiempo, tejiendo el pasado, el presente y el futuro en una especie de AÚN que me hace vivir con intensidad este vaivén de los días entre los fragmentos de historias que me constituyen.

viernes, 10 de abril de 2009

Acercamiento a León Olivé

Esta semana he estado leyendo el maravilloso texto de León Olivé que citaba en mi anterior comentario. Si bien no he terminado, si quiero comenzar a dejar algunas inquietudes y reflexiones que se me van sembrando al paso de la lectura. Por ejemplo: en la introducción Olivé afirma que "las fronteras del conocimiento se han desbordado" y que "más bien parecen ya no tener límite". Se refiere al sinnúmero de posibilidades que hoy tenemos para conocer e intervenir. Sin embargo jamás había pensado que el conocimiento tuviera límites. Eso fue lo primero que me extrañó. ¿Cuáles pueden ser las fronteras del conocimiento? ¿Quiere decir que esta forma de vida actual, que estos modos de conocer actuales, tienen la característica de quebrar límites que hasta ahora servían para determinar qué es conocimiento y que no lo es?
¿Hacia dónde se ha desbordado el conocimiento? El paso que Olivé sigue en su argumentación es que los "sistemas de producción y aprovechamiento del conocimiento" son diferentes y hoy existe una marcada "competencia por el conocimiento" que genera enormes cambios en la sociedad.
En efecto, desde la segunda mitad del siglo XX, asistimos a grandes cambios en la misma concepción de ciencia y tecnología. Olivé muestra que lo que sirvió a Kuhn como modelo para ayudarnos a comprender la estructura y dinámica de la ciencia "tradicional" o "moderna" y el concepto de "comunidad científica" y de "paradigma" (conceptos tan útiles para explicar "la estructura de las revoluciones científicas" y los procesos de innovación), hoy ya no resulta tan claro debido a que hasta la segunda mitad del siglo XX la ciencia y la tecnología tenían en cierto modo sus propios campos de acción y reflexión, pero de la segunda mitad para acá el tejido entre una y otra es cada vez más tupido y de más difícil diferenciación en sus fronteras.
Su primer capítulo es un bello recorrido por la relación entre ciencia, tecnología y sociedad, señalando con Kuhn que la "ciencia es un fenómeno eminentemente social", y cada vez de mayor complejidad que exige "filiación comunitaria", "formación", "comunicación" y "gestión". Los campos de esta trilogía se entremezclan mutuamente.
También insiste en la "comunicación pública de la ciencia" y en la necesidad de que "el ciudadano y los gobernantes participen en las reflexiones acerca de la naturaleza de la ciencia y de la tecnología, sobre su importancia y sus efectos en la sociedad y en la naturaleza", para que comprendan " más a fondo cómo se genera y se desarrolla el conocimiento científico, con sus virtudes y sus riesgos; que sepa que, en efecto, las comunidades científicas se aglutinan en torno a constelaciones de valores, de creencias, de intereses, de técnicas, de prácticas, de métodos de decisión, de formas racionales de discusión, y que también muchas veces se dan confontaciones irracionales en el seno de esas comunidades, y entre ellas".
La conclusión con la que cierra el primer capítulo es que la filosofía de la ciencia nos permite comprender hoy la urgente necesidad social de contar con "...una enorme cantidad de científicos y tecnólogos conscientes de la responsabilidad social de su trabajo y del efecto social y cultural de sus productos". La sociedad no debe aplazar más la "formación de profesores de ciencias, de comunicadores y de especialistas en gestión y en políticas científicas, al más alto nivel, que tengan una sólida formación en el análisis básico de la ciencia y la tecnología..." como el que ofrece la filosofía de la ciencia.
Esta lectura me genera interrogantes respecto a la manera como estamos abordando los procesos de formación de estudiantes y docentes en el país. Todavía pareciera como si la ciencia y la tecnología fueran algo extraño al "ciudadano de la calle" o a los que están en procesos de formación tanto en Básica y Media como en Educación Superior. No formamos para la interdisciplinariedad y para fomentar diálogos fecundos entre saberes. Aún formamos para los monólogos. No insistimos suficientemente en la responsabilidad de lo que sabemos e incluso sobre la responsabilidad de lo que no sabemos y que debemos saber, para no seguir siendo tan ciegos ante los cambios que nos avasallan. ¿Qué estamos haciendo en las instituciones educativas para instalar esos cuatro pilares (filiación, gestión, comunicación, formación) que garantizan la construcción social de las ciencias? ¿No será desde esta mirada que deben proponerse las llamadas "renovaciones curriculares" y los procesos de mejoramiento?

domingo, 21 de octubre de 2007

Formación desde la web 2.0

En un blog de EAFIT que llevo con los estudiantes de la especialización, escribí a propósito de la conferencia de Fernando Díaz del Castillo (desarrollada en el marco de la Cátedra e-learning que conmemora los 20 años de la Línea de Informática Educativa de EAFIT) para resaltar su insistencia en que con las nuevas herramientas de la web 2,0 "la voz vale en internet". A la par de cada una de las herramientas que iba mostrando reiteraba que la voz de todos "vale"; insistía en que ahora podemos hacer las cosas "juntos". Que es importante reconocer los cambios en la forma de acceder al conocimiento y los cambios en la forma de crearlo. El asunto de la voz es curioso sobre todo en el contexto educativo. Pensar en que se puede romper esa relación dual que en la presencialidad se marca tan fuertemente entre docente-alumno, para dinamizar esa relación en un contexto muchísimo más amplio y dónde valga la voz del otro, o por lo menos se escuche en muchos escenarios a través de los blogs, los wikis, los foros, nos obliga a movernos del paradigma de enseñanza que tenemos actualmente. Saber que podemos además compartir documentos, cambiarlos y editarlos "juntos" sin que sea tan determinante si son propios o ajenos, eso también obliga a un cambio mental interesante y complejo.

Otro asunto que me causó mucha inquietud a partir de la conferencia tiene que ver con la concepción de la identidad en la virtualidad. Si bien uno se juega en la vida muchos roles es abrumador ver que en el tránsito de quizás 12 o 15 herramientas diferentes que vimos en esa hora y media, para cada una Fernando había asignado un nombre de usuario diferente y posiblemente una clave también diferente. En parte es algo así como un estallido de la identidad.

Hoy, dos días después he pensado en el asombro que causó para muchos el reconocimiento del mundo que “allá afuera” nos está esperando. De ahí que me cuestiono mucho si sigue siendo pertinente continuar formando a los docentes en las herramientas de productividad básicas como cursos aparte o jalonamos de una vez modelos de formación que incluyan construcciones a partir de la voz del otro como una voz que vale y tiene mucho que decir. Los psicólogos comprendemos este proceso de tener voz como un proceso de inclusión en el que cada uno se reconoce y se hace reconocer. Quizá los procesos de inclusión son más fáciles con la web 2.0. Tal vez sólo por eso debemos formarnos y conocer las herramientas que están a disposición nuestra.

Seguiré pensando....

lunes, 15 de octubre de 2007

Técnica, cultura y formación

Las últimas dos semanas he estado trabajando de nuevo (y desde hace unos cinco años atrás) un excelente texto sobre técnica y cultura escrito por Miguel Ángel Quintanilla. Me parece excelente porque me permite reflexionar sobre el lugar desde el cual debemos abordar el concepto de tecnología. Quintanilla señala tres enfoques diferentes: el enfoque instrumental, el enfoque cognitivo y el enfoque sistémico.

Sería ideal que las políticas educativas y los programas de formación realmente contemplaran una visión sistémica de la tecnología en la cual realmente podamos aproximarnos al logos de la Técnica y con ella a una concepción de la cultura. En relación con las tecnologías de Información y Comunicación -TIC- es preciso contemplar y prever qué tipo de impactos desencadenan estas sobre las vidas de los seres humanos y sobre las dinámicas mismas de la cultura. Tendemos a olvidar que la cultura está compuesta de prácticas, creencias y conocimientos que también son modificados y alterados dependiendo del punto de partida de nuestra concepción teórica y nuetra visión de la tecnología a la hora de plantear un proyecto de formación, investigación, ect... Bien lo dice Quintanilla. "Las consecuencias que se derivan de adoptar uno u otro enfoque en el análisis de la técnica no carecen de importancia".

Desafortunadamente nos encontramos aún que el común de las personas tiene una mirada demasiado instrumental de la tecnología y por eso es asociada recurrentemente con acceso y dotación. Los programas de formación y de preparación para el uso pedagógico de las TIC no contemplan tampoco una reflexión sobre el hilo conductor que hay entre tres nociones (muy poco diferenciadas en la percepción común y en la literatura existente) tales como acceso, uso y apropiación de tecnologías.


El texto referido de Quintanilla se encuentra en la siguiente dirección: http://sammelpunkt.philo.at:8080/archive/00001275/01/QUINTANILLA.pdf

domingo, 7 de octubre de 2007

Impacto socioeducativo de las TIC

Uno de los retos más fuertes que tenemos hoy en el contexto educativo es reflexionar sobre el impacto que las TIC desencadenan sobre las personas y las culturas para determinar qué tanto los distintos cambios que éstas jalonan, aportan realmente a la calidad de vida y al mejoramiento de la sociedad.

Los impactos se miden sobre la base de indicadores cuantitativos o cualitativos, y éstos deben ser capaces de reflejar la repercusión que las TIC ejercen sobre las vidas de las personas y la sociedad. Su resultado debe a su vez abir la posibilidad de tomar decisiones que reorientan las acciones y que por supuesto, introducen exigencias de modificaciones en asuntos tales como la educación.