Espacio para opinar y reflexionar sobre la vida, la educación, los tiempos actuales... Marta Inés Tirado Gallego: mitiradog@gmail.com
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miércoles, 28 de enero de 2015
La coleccionista de vidas
Creo que la muerte es una coleccionista de vidas. Este año en particular (y no se ha terminado el primer mes), he asistido a varias ceremonias de amigos y conocidos que han muerto por enfermedad o por vejez, y también, de manera muy cercana, he visto desencadenarse los horrores de una enfermedad crítica, imprevista, inesperada, demoledora y desesperanzadora en una de las personas más jóvenes de nuestra familia. Su juventud entabla una dura batalla de la muerte con la vida.
Pareciera como si la muerte hubiera estado de vacaciones y en menos de un mes estuviera buscando la mejor manera de acumular nuevas vidas. Se me ocurre pensar que tal vez estuvo en un período de ocio improductivo, de esos donde uno sale corriendo de vuelta a sus deberes. ¿O habrá comenzado a padecer de Alzheimer? Qué manía la de la muerte de acumular tantas vidas. ¿Qué hará con ellas?
martes, 26 de agosto de 2014
Del proyecto PARA LA GUERRA NADA
Es sumamente hermoso el proyecto artístico creado por Marta Gómez y Julio Serna, llamado PARA LA GUERRA NADA en los dos vídeos que hay hasta el momento en la web.
Sin más palabras....
lunes, 23 de septiembre de 2013
Un adiós para Álvaro Mutis
Cuando Gabriel García Márquez escribió el prólogo del libro “La mansión de Araucaima” titulado Mi amigo Mutis quizás no pensó que el momento de su muerte llegaría antes que la de él. ¿Qué escribiría hoy sobre su amigo Mutis?
Son algunas de las reacciones ante esta triste noticia:
A los 90 años se fue Mutis, uno de los grandes de la literatura
La obra de Álvaro Mutis brilló intensamenteVale la pena recordar este poema que fue publicado en la revista Gradiva en 1993 y traído a la memoria por el periódico El Tiempo el 24 de agosto del 2013, a propósito de su reciente celebración del cumpleaños número 90.
“Pienso a veces que ha llegado la hora de callar. Dejar a un lado las palabras, las pobres palabras usadas hasta sus últimas cuerdas, vejadas una y otra vez hasta haber perdido el más leve signo de su original intención. (...) Pienso a veces que ha llegado la hora de callar, pero el silencio sería entonces un premio desmedido, una gracia inefable que no creo haber ganado todavía”.
martes, 3 de septiembre de 2013
Sin respuestas...
Estas dos últimas semanas, a propósito de estos ríos de gentes que hoy marchan por el país, he recordado mucho una frase de Shakespeare que encontré quizás en Macbeth, y que cobra vigencia en las sociedades modernas, en especial en la situación social actual de Colombia. La cita es algo así como: "Hemos avanzado tanto en el lago de la sangre que ya es más fácil seguir hasta la otra orilla, que devolvernos". Nadie sabe a dónde llegará este desborde social que cada vez va más en aumento de una manera completamente dramática. Nadie sabe cuánto serán capaces de aguantar las protestas sociales que intentan consolidarse de manera "pacífica". Nadie sabe que juicio crítico frente a la ciudadanía y la participación política están logrando los jóvenes a través de las comunicaciones y las redes sociales. Nadie sabe que pasa por el corazón de los niños que acompañan a los campesinos en las protestas de gran parte del país. ¿Qué implicará llegar a la otra orilla? Hay tanta insatisfacción social latente que aún no se ha dicho, y tanta que se está haciendo manifiesta, que... ¿a dónde nos llevará como sociedad?
Por desgracia, "nuestro" presidente, y el gobierno en general, locales y nacionales, con sus continuos desatinos y su falta de tacto para reaccionar a la amplia gama de situaciones de dolor y reclamos sociales, no han dimensionado la fuerza incontenible y peligrosa de una masa que puede de nuevo convertirse en horda y olvidan que el gusto por la violencia es algo que no ha desaparecido, ni lo hará, de las fibras más profundas del ser humano. La violencia habita en todos nosotros y basta una palabra mal dicha, un desacuerdo, una provocación, una historia de injusticias repetidas, una creciente corrupción que deja más pobreza extrema y poblaciones cada vez más vulneradas, para que ella vuelva a irrumpir en la "tranquilidad" de la "vida civilizada". ¿Cómo debemos entender hoy la "vida civilizada"?
A propósito de todo lo que está pasando viene a mi memoria la obra del artista colombiano Germán Londoño.
También quiero vincular dos artículos que provienen del periódico Alma Mater de la UdeA. El primero se llama El miedo y fue publicado el jueves , 25 de julio de 2013, por el Carlos Vásquez Tamayo - profesor del Instituto de Filosofía y en el cual se lee: "... queremos estudiar el miedo colectivo, sus causas, sus terribles argucias. Y ayudar a erradicarlo con el más efectivo de los antídotos: el estudio minucioso de la realidad que señala la injusticia y conjura el horror.". El segundo, se titula "Armar la paz", escrito por el profesor Gonzalo Medina de la Facultad de Comunicaciones.
miércoles, 24 de julio de 2013
Colombia el país de Mambrú....
Esta semana en particular me siento más abrumada con nuestro inexplicable "gusto" por la violencia en Colombia. Cuerpos desmembrados de jovencitas en la ciudad "más innovadora del mundo", eran mostrados esta semana en la amarillista televisión nacional; eso no nos alienta a salir a las calles a gritar que la "prosperidad" no puede seguir siendo prosperidad de muertes, movilizaciones, combates, leyes contra el pueblo, o ríos de familias desplazadas que a nadie le parece importar. Y como si fuera poco, sale hoy el escalofriante informe del Centro Nacional de Memoria Histórica titulado "Basta ya".
Siempre he odiado que Mambrú se haya ido a la guerra y no haya podido jamás regresar. Odio que Mambrú sea una canción infantil...
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