Di-versiones en mis aprendizajes

miércoles, 23 de abril de 2014

Emprender la utopía contraria

Gracias a esta hermosa cita de García Márquez, hace casi dos décadas, me di a la tarea de pensar la relación juego, creatividad, utopía para acompañar a los estudiantes de Ingeniería Informática del PCJIC, a pensar en su proyecto de final de semestre que titulamos "El claroscuro de las tecnologías". Hoy lo recupero casi del mismo modo como lo escribí en su momento, como mi pequeño homenaje a ese gran hombre que "insiste" en su existencia a través de las palabras dichas y escritas, interpretadas o calladas. Gracias García Márquez.
¿Qué es una utopía y por qué una utopía contraria?
En la historia del pensamiento humano se conocen como utopías aquellas formas creadoras de la imaginación que permiten pensar mundos en los que el hombre sueña con arriesgar una transformación a su realidad, justamente porque con frecuencia esta realidad le resulta bastante insatisfactoria. Para nadie es un secreto la condición de insaciabilidad del deseo humano, y esa insaciabilidad se evidencia de una bella manera en la producción y configuración de utopías. Con cada una de estas configuraciones el ser humano busca una nueva noción de progreso y mejores alternativas de vida.
Por Utopía se suele entender el sueño de una sociedad ideal y deseable, casi perfecta si se quiere, que representa la aspiración humana a la felicidad y la dignidad. Utopía ha significado desde su origen un lugar que no está en “ninguna parte" y Utopus un lugar ”que no tiene gente”. De ahí que Utopía sea entonces más que una realidad dada, una aspiración que tiene su propio movimiento interno en la esperanza de que el cambio ante cualquier realidad puede llegar a ser posible. La realidad humana, hecha de carne y huesos, anhelos e ilusiones, deseos y necesidades, enigmas y confirmaciones, razones y sentimientos, necesita nutrirse de la aspiración al cambio, de la creatividad y la innovación, del movimiento de la vida misma, para tantear nuevas y posibles soluciones, para dar lugar a nuevas creaciones de sentido para la sociedad.
Las utopías hacen parte del milenario anhelo humano por reeditar quizás, el mito de ese instante al que el hombre le dio por nombre paraíso, que permite suponer, que hubo un tiempo en que la vida humana pudo haber resultado menos compleja y dolorosa para sí y para los demás. En su afán de soñar futuros deseables e ideales, las utopías hunden sus raíces en la nostalgia de pasados al parecer más bellos y honorables, quizás para no soportar los miserables, conflictivos y trastornados presentes que construye y vive cada generación humana a nombre del tan ansiado “progreso”. La República deseada e idealizada por Platón es un ejemplo de ello y la Utopía de Tomás Moro es quizás el otro ejemplo que resulta bastante ilustrador sobre lo que puede entenderse por utopía.
Cuando las condiciones de vida comienzan a ser inoperantes o poco gratificantes, cuando están más llenas de inconformidades, descontentos o rebeldías, es cuando renace entonces la idea de una nueva utopía y juguetonamente la imaginación comienza a entretejerse con la realidad, acompañada de un nuevo y fortalecido ideal, para dar a luz la ilusión de una nueva sociedad.
Como dice María Luisa Berneri en su Viaje a través de Utopía: “…casi no hay concepción de mejoramiento social que en una u otra oportunidad no haya sido alguna vez tildada de utópica”. En general las utopías han sido escritas en épocas de transición histórica y social en donde profundas conmociones sociales y políticas exigen nuevas soluciones a problemas que, por las vías conocidas y acostumbradas parecen no tener ya ninguna posibilidad de solución. Suele ocurrir que una utopía se apoye en las anteriores, no con el propósito de convertirse en una copia de ellas, pues los cánones de los pensadores anteriores, no pueden ser asimilados de igual manera, debido lógicamente a los cambios en la estructura social y en la visión de mundo que cada época tiene ante sus ojos, mediada por los avances en las ciencias, las tecnologías, las artes, la religión, la filosofía, la cultura y todo aquello que constituya una “mirada de época”. Por supuesto, los utópicos no deben descuidar la elaboración detallada de nuevas leyes que recaigan sobre las relaciones sexuales, el trabajo, la propiedad privada, la organización familiar, la clase gobernante, los sofisticados métodos políticos que ven en las guerras (de conquista o de defensa), un modo de lograr y conservar cada uno el grado de libertad y felicidad que sólo puede ser alcanzada en los Estados o Republicas ideales. Se ingenian métodos para estar pendientes de las ideas, invenciones y progresos de otros países, como bellamente puede observarse en la Nueva Atlántida de Bacon.
Casi no hay ninguna nueva teoría del mundo que no haya dado sus primeros pasos de la mano de la imaginación y bajo la forma de una construcción más utópica que real, tal como podemos ilustrar con Kuhn e aquellos procesos que bullen al interior de cada nueva “revolución científica”.
Con todo, los utopistas no escapan tampoco a la contradicción de la condición humana, pues muchas de las utopías imaginadas terminan siendo de nuevo una propuesta de estados autoritarios a los que les es preciso diseñarse una atmósfera artificial para garantizar así un buen funcionamiento; algunas de ellas, lo vemos en las películas futuristas y de ficción, que imaginan seres uniformes, con idénticas necesidades y reacciones, carentes de emociones y pasiones, con ideales iguales, en un sueño utópico que persigue el espejismo de una generalidad similar sin la disimilitud y disparidad de la individualidad: “Tal uniformidad se refleja en todos los aspectos de la vida utópica, desde la ropa a los horarios, desde la conducta moral a los intereses intelectuales.”
No obstante, visionarios, fabulistas o quijotes de la imaginación y del futuro ideal, como pueden ser nombrados los creadores de utopías, de todas formas ellos son testimonios de hermosas creaciones de la aspiración humana por conseguir una mejor forma de habitar esta tierra con y entre los otros humanos. Son evidencia de la manera como el hombre restaura para sí mismo, su más secreto deseo de negarse a la quietud, la pasividad, la inercia o los puertos seguros a pesar de su insatisfacción personal y social; son evidencia también de un deseo que abriga, además de la razón, el poder transformador de la intuición, la ficción, la curiosidad, la imaginación, el deseo y los ideales como motores potentes para cambiar y reorganizar el “orden establecido”, tras el sueño de un mundo mejor. Quizás es por esto que María Luisa Berneri afirme:
Los visionarios son objeto de mofa o desprecio, y los “hombres prácticos” rigen nuestras vidas. Ya no buscamos soluciones radicales, sino meras reformas, a los males de la sociedad; ya no tratamos de eliminar la guerra, sino de evitarla durante algunos años; ya no tratamos de eliminar el delito, sino que nos contentamos con reformas judiciales; ya no tratamos de extirpar el hambre crónica, sino de crear instituciones mundiales de caridad. En una época en que el hombre está tan preocupado por lo práctico, lo pasible de realización inmediata, constituiría saludable ejercicio volver la mirada hacia quienes soñaron utopías y rechazaron todo lo que no satisficiera su ideal de perfección.
Y Oscar Wilde bellamente escribió:
“Un mapa del mundo que no contenga la isla de Utopía no vale la pena mirarlo siquiera, pues deja por fuera el único país en que la humanidad siempre desembarca. Y una vez ha desembarcado allí, la humanidad otea el horizonte, y viendo una tierra mejor, se hace a la vela de nuevo. El progreso es la realización de las Utopías.” (El alma del hombre en el socialismo)
También Gabriel García Márquez propuso en nombre de La Soledad de América Latina, “emprender la utopía de la vida”, como una utopía arrasadora y contraria "a la violencia y el dolor desmesurados de nuestra historia".

lunes, 7 de abril de 2014

Juego de preguntas post Pisa 2

Tercer juego: Prueba Pisa y los medios de comunicación
Ayer decía que busqué cuántos países "somos" con y sin pruebas Pisa. Tal vez porque me tienen asombrada, no tanto los resultados derivados de las respuestas de los estudiantes, "sobre resolución de problemas de vida real" sino las respuestas "ante la vida real y la (s) realidad(es) de la educación colombiana o latinoamericana" que encuentro en los medios de comunicación, los cuales al parecer, perderían mucho más fácilmente la prueba por sus ligerezas con el lenguaje.
Acostumbrados a definir muchos eventos de la cotidianidad en términos de pérdida y ganancia, dejan de ver en esta prueba o cualquier otra que mida mas de tres docenas de naciones, las diferencias marcadas en los niveles de educación de cada una, los problemas sociales resueltos en unas y agravadas en otras, las "identidades culturales" que permean quiérase o no el "acto mismo de educar", y tampoco leen con juicio crítico, la estandarización deseada por las pruebas y el ansia de lograr el matrimonio educación-globalización, pues es más fácil optar por el camino del lenguaje "triunfalista o perdedor" que por una lectura pausada, analítica y reflexiva.
Caracol por ejemplo habla del "peor país del mundo" en términos de educación. ¿Cómo es posible que los datos que mencionan en sus notas, les permitan hacer esa afirmación? La BBC Mundo afirma incluso "Los estudiantes de América Latina "no resuelven problemas de la vida real"". ¿Será eso verdad? ¿A cuál realidad hace referencia el artículo? ¿A la de algunos países de Asia? ¿En particular a la realidad de Singapur como modelo? ¿Los escenarios de aprendizaje en los que los estudiantes de un continente y otro se miran al espejo... cuentan con similares desarrollos científicos y tecnológicos, con similares historias, territorios o necesidades? Estoy segura que no.
La ligereza e imprudencia de los medios en sus titulares cobra más "victimas" de las que se imaginan, que superan en mucho las ventas de sus ejemplares. Titulares como esos acrecientan el descreimiento y la desesperanza en la educación; hacen desconfiar de los esfuerzos (leves o grandes) de las políticas públicas por mejorar la calidad de la educación; obligan a mirar con recelo las investigaciones y proyectos de las Facultades de Educación; siembran una desconfianza descomunal e incremental en los docentes y su enseñanza y en el aprendizaje de los estudiantes. Minan la confianza de los padres de familia en la institución.
¿Cómo no tomar distancia de estos titulares y pensar en su lugar que también los medios son responsables de la Educación? Que no sólo es la familia, la escuela o el estado, los principales responsables de educar; también lo son esos medios de comunicación que usan múltiples herramientas para la "formación" y "deformación" del juicio crítico de los ciudadanos y que terminan ejerciendo con sus modos de presentación de las noticias, una "violencia simbólica" mayor.

domingo, 6 de abril de 2014

Juego de preguntas post Pisa 1

Tristeza, sorpresa, decepción, angustia, desorientación... es lo que ha causado en muchos medios de comunicación y en las instituciones de educación básica y superior, el tema de la evaluación y resultados de las Pruebas Pisa en Colombia. Los docentes, a pesar de sus esfuerzos diarios en las aulas, parecen haber "fracasado" en su "tarea de educar". Todos los dedos los señalan (los mismos que guardan grandes silencios acusadores frente al economista, al abogado, al cura, al político, al médico, a la enfermera, al zootecnista, al habitante de calle... o frente a los medios de comunicación que "educan el juicio" con una exaltación permanente a la violencia tal como lo hacen RCN y Caracol con sus novelas de matones y corruptos).
Las cifras de 61 entre 65 naciones evaluadas o de 44 entre 44, es ciertamente desastrosa. El periódico El Tiempo publicó ayer 05 de abril una nota, con varios enlaces a otras notas anteriores, titulado Qué hay que cambiar para que nuestra educación esté entre las mejores.
Las cifras me permitieron asomarme a otras cosas que antes no había pensado. Para ilustrarlas partiré primero de la inevitable pregunta: ¿Cuales fueron en suma los países que aceptaron medirse en las pruebas?
Emprendí con esta imagen un juego exploratorio en "la red" para conocer un poco más de cada país. Increíble lo que encontré en un acercamiento más juguetón que académico o investigativo, que me permitiera entender de otro modo, otras razones de este "mal desempeño" de nuestros estudiantes colombianos. Narraré aquí un poco de mis encuentros.
Primer juego: ¿Cuántos países "somos" con Pisa o sin Pisa? Wikipedia me dio una primera respuesta de domingo en la mañana: PAÍSES.
Segundo juego: Se me ocurrió realizar una búsqueda de las imágenes que aparecen en primer plano, de cada país evaluado, solamente desde Google. El contraste es realmente abrumador si pensamos que esto es lo que puede encontrar un estudiante cuando busca las imágenes de su país.
Así se ve el puesto N° 1 de las pruebas Pisa, SINGAPUR con 5.353.494 habitantes (2012). (Bastantes similares son las imágenes del poderío económico, tecnológico o cultural de Japón, Macao, Shangai China o Corea con sus enormes "muestras" de poderío militar...)
Y así se ve el puesto N° 44 o sea COLOMBIA con 47.387.109 habitantes (2013). (Que curiosamente coinciden con las imágenes de "primer clic" de Brasil, Uruguay...)
¿Qué tanto podemos leer de estas imágenes? ¿Reconoceremos contrastes entre los desarrollos económicos, científicos, tecnológicos, culturales, políticos, naturales a partir de ellas? ¿Cómo se moldean las mentes de los estudiantes desde la "información textual, visual, auditiva... que encuentran en "la red"? ¿Y que hacemos en educación con estas enormes diferencias?

viernes, 28 de marzo de 2014

"Antiguas" y "actuales" tecnologías. ¿De cuánto tiempo hablamos?

La semana pasada encontré a través de una amiga en facebook, un video titulado: Curiosas respuestas de un grupo de niños cuando se les muestra cómo funciona un teléfono de disco. Si bien en un principio me pareció bastante divertido, quizás porque tocaba mis recuerdos, luego me permití detenerme un poco más sobre sus respuestas, para ver el abismo que ellos identifican, incluso corporalmente, entre lo "antiguo" y lo "actual" de una "avance" tecnológico.
Los niños "saben" que es un teléfono "antiguo", porque "los han visto en películas". Lo que no saben es cómo funciona. ¿Acaso las películas no lo muestran, o es que las lógicas de funcionamiento de sus tecnologías "actuales" se los impiden comprender?
Los cambios son sustanciales en relación al cuerpo (movimiento, tacto, sonido, peso, forma, quietud...). Qué breve tiempo ha pasado entre lo "antiguo y lo "actual" y sin embargo, cuántos cambios se han producido. Cuerpo, tiempo, espacio, relaciones, información, interacción... tantas cosas pasando simultáneamente en tan breve tiempo y entre generaciones vivas aún.
Una llamada (local, nacional o internacional) + mensajes + fotos + videos + archivos + juegos + ubicuidad, disponibilidad, portabilidad, comunicación entre varios...
Esto me lleva a asociar un artículo publicado en enero del 2014 por SINC, titulado: Las profecías de Asimov, a examen. Este muestra que hace 50 años Asimov imaginó cómo sería el mundo en 2014. Entre sus profecías se encuentran por supuesto, las comunicaciones. Dice el artículo:
Las comunicaciones serán vista-oído y serás capaz de ver y oír a la persona que llames. La pantalla se podrá usar no solo para ver a la otra persona sino también para estudiar documentos. Verdadero. El escritor adelantó en treinta años la existencia de los teléfonos inteligentes, con los que, entre otras cosas, se pueden llevar a cabo videollamadas. Quizá el comunicador de Star Trek, que hizo su primera aparición en 1964, inspirara a Asimov a la hora de vaticinar la existencia de teléfonos tan pequeños y avanzados. De hecho Martin Cooper, considerado como el padre de la telefonía móvil actual, confesó haberse inspirado en estos dispositivos de ciencia ficción. Asimov habría quedado muy gratamente sorprendido de poder ver un iPhone o incluso una Blackberry, pues en 1964 la telefonía móvil se limitaba a sistemas de radio VHF/UHF vinculados a las redes de telefonía fija, y los terminales eran tan pesados que su uso estaba limitado a vehículos

miércoles, 26 de marzo de 2014

Docentes "horas cátedra"

La escritura de este ensayo está motivada por un artículo publicado en El Espectador, el viernes 13 de marzo de 2014, titulado "El neoliberalismo tomó por asalto a las universidades" a propósito de una reflexión realizada por Noam Chomsky.
Dice el artículo:
“La estabilidad laboral de los profesores pende de un hilo". La contratación temporal o por hora cátedra de los profesores es, para Chomsky, la reproducción de la lógica que rige el mundo de los negocios en la actualidad. “Es lo mismo que la contratación de temporales en la industria, aquellos que Wall Mart, tilda como ‘asociados’: empleados sin derechos sociales ni cobertura sanitaria”, anotó el filósofo durante el encuentro. “La contratación de trabajadores temporales se ha disparado en el período neoliberal y en la universidad estamos asistiendo al mismo fenómeno”, agregó. De acuerdo con Chomsky, aquellas universidades que avanzan por la vía empresarial, no hacen sino imponer la precariedad académica como único destino posible de la educación. “Cómo se afecta la calidad cuando los profesores no tienen estabilidad laboral: se convierten en trabajadores temporales, sobrecargados de tareas, con salarios baratos, sometidos a las burocracias administrativas y a los eternos concursos para conseguir una plaza permanente”, señaló.
En estas palabras hay muchas verdades que comparto, pero no todas lo son…. Quiero mirar por el otro lado de la moneda.
Efectivamente el “docente de cátedra” entre nosotros (Colombia) es en cierto modo un "extraño", un "foráneo", un "errante" de la institución, que carga con gran parte del compromiso (vital y profesional) de lo que significa "construir" universidad, hacer Educación Superior. En cierto modo también es un “anónimo” para la investigación aunque algunos grupos le conceden el “honor” de trabajar para ellos y con ellos en “su” investigación.
Para ser tenido en cuenta, semestre tras semestre, debe “mostrar” y “demostrar” sus altos niveles de “compromiso institucional”. De ahí que se vuelva “más” visible, necesario e importante, a la hora de requerirse su apoyo en las asambleas donde se toman decisiones que afectan intereses de los profesores “titulares”, conocidos también en el argot común, como los profesores “de planta”. Son indispensables para participar en diferentes comités y asistir a innumerables reuniones institucionales, que los docentes “titulares” suelen evitar. Son claves para engrosar indicadores en procesos de autoevaluación y de acreditación. Sólo ahí son tan docentes los unos como los otros, y claro está, también lo son en el aula.
Afirmo esto, porque por absurdo que parezca, en realidad son las formas de contratación las que finalmente le asignan el rol y su modo de “ser” docente al interior de la institución, lo cual, nada tiene que ver con su saber o su cualificación sino con las lógicas de un “mercado del saber”.
No es cierto del todo, como afirman las palabras de Chomsky, que la calidad académica también dependa de la estabilidad laboral. A veces esos docentes “horas cátedra”, viajan por mundos simultáneos en varias universidades, lo que los lleva a aprender visiones de grupos diferentes, a identificar lógicas institucionales que les enseñan a reconocer diferentes proyectos educativos, diferentes formas de tejer un currículo, diferentes maneras de abordar su experiencia académica y tejerla con el saber pedagógico y disciplinar, incluso, sabe encontrar diferentes formas de relacionarse entre sí con los colegas de cada institución. El sentido de “pertenencia institucional” no los abruma, ni los ensordece, porque han aprendido en medio de su "inestabilidad laboral", una enorme diversidad de horizontes abiertos, lo cual no es tan malo, como todo parece indicar.
Porque podemos preguntarnos también: ¿Cuántos pésimos docentes encontramos entre los que sí tienen “estabilidad laboral”? ¿Cuántos, que no tienen que mantenerse abriendo horizontes, han caído en el error de creer que su mundo es el único mundo y sus verdades y conocimientos son los únicos que hay que defender y promulgar? ¿Cuántos se pasan la vida mirándose su propio ombligo e irrespetando a los docentes "horas cátedra" que se juegan duro su vida profesional?
Quien lo creyera, pero es igualmente un peligro la estabilidad, como la inestabilidad laboral.

jueves, 6 de marzo de 2014

Un poco de Tardif y los saberes del docente

A propósito del texto del filósofo, sociólogo e investigador canadiense, Maurice Tardif, titulado Los saberes del docente y su desarrollo profesional, encuentro dos tesis que me llaman muchísimo la atención para pensar la innovación en educación y la vinculación de los grupos de investigación universitaria en educación.
Ellas dicen:
"Los docentes son sujetos de conocimiento y poseen saberes específicos de su oficio".
"Su práctica, o sea, su trabajo cotidiano no sólo es un lugar de aplicación de saberes producidos por otros, sino también un espacio de producción, de transformación y de movilización de saberes que le son propios".
Tardif propone que se deje de "ver a los docentes profesionales como objetos de investigación y que pasen a considerarse como sujetos de conocimiento; que la producción de saberes sobre la enseñanza deje de ser "privilegio de los investigadores, quienes deben reconocer que los docentes también poseen saberes que son diferentes de los conocimientos universitarios y obedecen a otros condicionamientos prácticos y otras lógicas de acción"; propone también "la elaboración de nuevas formas de investigación univesitaria" que considere a los docentes profesionales como colaboradores o coinvestigadores (no como estadísticas u objetos de investigación); así mismo habla de producir investigación para la enseñanza y con los docentes, y exige a los docentes no universitarios "el esfuerzo de apropiarse de la investigación y de aprender a reformular su propios discursos, perspectivas, intereses y necesidades individuales o colectivos en lenguajes susceptibles de una cieta subjetivación".

"LA" investigación en maestría y doctorado

Esta nota la quiero hacer a propósito de una invitación que hizo un estudiante de la Maestría CTS+i, para leer una carta publicada en diciembre 01 de 2013 en la revista digital Hoja de arena. No conocía este sitio y la verdad tampoco lo he explorado mucho, pero en la carta hay muchas verdades respecto al abuso que se comete en nombre de "LA investigación" (científica) por parte de los "tutores" y las instituciones de Educación Superior. Escribo con mayúsculas el artículo ya que creo que efectivamente hay un problema real relacionado con las dementes estadísticas de publicaciones y citaciones de las mismas, que hacen de LA investigación un mercado bastante atrayente y necesario para las lógicas de "competitividad" de las universidades actuales que corren veloces tras la ilusión de "LA innovación". Una "innovación" a la que en muchas ocasiones los gobiernos le invierten grandes sumas de dinero, lógrense o no resultados reales para la población (los "verdaderos" resultados suelen ser más para los grupos de investigación que aportan a los gobiernos cuantiosos indicadores "de gestión", que para la población). No faltarán claro está las bellas palabras, las publicaciones indexadas y el número de citas, que como hace pensar la carta, incrementa la lógica de una "sociedad del conocimiento desgastada en el mutuo elogio".
También es verdad, que existe una explosión de "egos investigadores", de como dirían coloquialmente algunos de mis amigos, "vacas sagradas", o "dioses" que se codean casi a golpes entre sí, en un Olimpo cada vez más estrecho, dedicados a atesorar artículos con las ideas de otros, y a alimentarse del trabajo arduo y laborioso del "aprendiz" (porque así lo imagina el "experto"). Eso también es una desparpajada verdad.
A propósito de esto, se me ocurre una asociación con una bella cita de Freud que leí hace mucho tiempo en alguna parte de su obra completa, donde afirmaba que su problema no era con la psiquiatría sino con los psiquiatras. Lo mismo me pasa con la educación y algunos investigadores universitarios.
A pesar de esto y de tanto dolor emergente en el discurso de la carta, aún creo en la educación superior, y se que ni toda la formación en maestrías y doctorados, ni toda la investigación y sus resultados, ni todas las apuestas de los gobiernos para apoyar la investigación y la innovación, son el fraude que parece sugerir el autor de la mencionada carta.
Más bien a mi me ha generado interrogantes como: ¿Que significa hoy "educar" en una maestría o en un doctorado? ¿Qué es lo educable? ¿Cuál debe ser el papel del "tutor"? ¿Cuál el del "estudiante" o aprendiz? ¿Cuál el lugar de la evaluación? ¿Cuál el de la producción intelectual? ¿Hay o no investigación e innovación en el mismo proceso formativo, o se repiten los esquemas de "enseñanza y aprendizaje clásicos" a pesar del nivel de conocimientos esperados?

lunes, 24 de febrero de 2014

Sobre "El libro negro de los colores"

Quiero recordar un bello libro: "El libro negro de los colores"

Más sobre Creación

De nuevo un escrito interesante (y no tan demoledor) de Avelina Lésper titulado CREACIÓN Y DEGENERACIÓN.

Ese hermoso "YO escucho" de Skliar

Me gusta mucho deambular por la lectura de esos otros que me enriquecen y constituyen. Hoy encontré bellas palabras dichas por Carlos Skliar, que yo misma hubiera querido decir tan bellamente. Seria tonto repetirlas. Sòlo se trata de escucharlas....

jueves, 13 de febrero de 2014

Más que herencias.... cicatrices

Siguiendo con otro texto sugerido por Elena Castro, titulado "14 herencias que cambiaron el mundo", publicado por el País internacional, en enero 16 de 2014, me resulta complejo entender la relación tecnología-innovación-violencia. Tal vez, creo que algunos de estos ejemplos, más que herencias son cicatrices de la civilización.
Hace mucho tiempo yo escribía respecto a la creatividad que debemos crear para que la vida sea digna de ser vivida. Lo mismo pienso de la innovación. Y me pregunto en el contexto Latinoamericano: ¿Son entonces innovadores los sicarios o narcotraficantes que se “ingenian” miles de formas de matar? ¿Son innovadoras nuestras inútiles y estériles formas de violencia política que en Colombia lleva más de 60 años? ¿Qué tan innovadora puede llegar a ser una sociedad que se ve a sí misma derrumbarse entre desplazamientos forzados, pobreza extrema, exclusión, analfabetismo, discapacidad, corrupción de sus mandatarios...?
Creo que vista desde Europa o en todo caso desde el Norte, es más fácil hablar de innovación y también es más fácil asociarla al “producto”, al “servicio”, al mercado y la comercialización, o a la organización, que a lo social.
¿De qué va la innovación social? ¿En qué consiste la innovación educativa?
Ciertamente, como señala el filósofo Daniel Innerarity, hablar de innovación social es ya una redundancia pues toda innovación se produce “en sociedad” ya que "depende del espacio intersubjetivo de aprobación y reconocimiento”; además, porque una “innovación no es imputable a un actor solitario sino que es debida a la integración de las diversas prácticas.”
¿Qué diría Primo Levi leyendo este artículo? ¿Volvería a escribir... "Si esto es un hombre"?
Creo que la innovación social, y porqué no, también la educativa, tiene mucho más que ver con conceptos como hospitalidad, solidaridad, compasión, inclusión, humanidad... que con un simple distanciamiento conceptual de la "innovación tecnológica". Y pienso que hay innovaciones tecnológicas que terminan siendo a vez una innovación social.

Un ejercicio-tarea relativa a la innovación

Para ilustrar el ejercicio respecto a las formas de innovación, que nos sugiere el seminario, he seleccionado como ejemplo a Empresas Públicas de Medellín (una empresa dedicada a la prestación de servicios públicos domiciliarios para la ciudad, de manera integral -acueducto, alcantarillado, gas, energía y hasta hace poco telecomunicaciones-) que en los últimos años ha desarrollado importantes proyectos, algunos de ellos con el apoyo de investigadores y consultores adscritos a la Universidad de Antioquia, en Medellín, con los cuales he participado desde dos Facultades diferentes: Facultad de Ingeniería y Facultad de Educación.
La empresa es líder en el país por la calidad de sus innovaciones de productos y la prestación de sus servicios con alta calidad para los usuarios finales.
A mi parecer las grandes innovaciones de esta empresa, que la han llevado a una prestación de servicio útil y exitoso, se han gestado muchos de ellos en proyectos de implantación de nuevas plataformas tecnológicas que por supuesto han impactado los procesos tecnológicos propiamente dichos, así como la cultura organizacional, la introducción de nuevos mercados y la satisfacción de los usuarios finales.
¿Dónde comienza y termina una forma de innovación y dónde la otra? (Me refiero a las fronteras entre la innovación de producto, de servicio, de proceso, de organización, de comercialización…) ¿Cuál es además más significativa para evaluar la capacidad innovadora de una empresa?
Pienso que cuando una organización trabaja, no por funciones, sino por procesos, es muy común encontrar que una innovación lleva a la otra pues lo que se produce en un departamento impacta a los demás de manera significativa y a veces radical. De ahí que la innovación de producto implique, para este caso, la aplicación de las nuevas plataformas tecnológicas, las cuales a su vez, jalonan desarrollos propios por la adaptación de las tecnologías a los contextos particulares de la empresa, pero también por la adecuación que debe hacer cada proyecto para ser efectivo en las zonas de influencia y en sus impactos en el mercado.
Proyectos como SIGMA (Sistema de Información Geográfico para Medellín y alrededores), Continuidad de TI, SCM (Sottware Configuration Managment), NSF (Nueva Solución de Facturación), AVANTI… etc., fueron proyectos que contaron con un componente adicional dentro del proceso de consultoría y fue el apoyo a la organización en la gestión, administración y liderazgo del cambio en la cultura organizacional que sin los componentes educativo y comunicacional, hubiera sido bastante complejo lograr la apropiación de los cambios, por la complejidad misma de la organización.
Nombro esto porque creo que las innovaciones que se presentan de manera integrada deben contar con procesos de capacitación desde donde puedan leerse todos los factores e impactos del cambio y la innovación y se apoye a las personas a enfrentar, en su vida diaria, las nuevas prácticas empresariales, los nuevos métodos de organización y las nuevas formas de relación interna (entre personas y dependencias, o entre empleados y directivos) y externa (con usuarios y clientes finales) para una buena prestación de servicios y una ampliación efectiva en la comercialización.
Creo también que este tipo de procesos son innovaciones en doble vía cuando se presenta de manera cooperativa con universidades y grupos de investigación y consultoría.

martes, 11 de febrero de 2014

De una lectura sobre innovación

A propósito de la lectura del texto: El significado de innovar, escrito por Elena Castro Martínez, de INGENIO (CSIC-UPV), se me ocurren varias observaciones.
Quizás lo primero a destacar es la amplia bibliografía a la que remite la autora, entre ella, los estudios del investigador Benoit Godin, en su proyecto "la historia intelectual de la innovación".
La autora señala que el concepto en cuanto tal, no siempre ha tenido históricamente, un sentido positivo, sino más bien todo lo contrario, pues en cierto modo, innovar significó a lo largo de la historia modificar el orden establecido, alterar las costumbres, perturbar en cierto modo la fe y las creencias o revolucionar repentina y a veces violentamente, lo que está estandarizado y fijo en la sociedad.
Sólo hasta el siglo XX, a la altura de su tercera década, Joseph Alois Schumpeter le asignó connotaciones "positivas" asociándola al desarrollo económico. Según la autora, Schumpeter introdujo desde entonces el concepto de "emprendedores innovadores" (que en nuestro medio cobra tanta relevancia, más aun cuando nuestro gobierno pone como bandera el tema de la "prosperidad") e introduce la relación de la innovación con conceptos como los de "progreso", "competencia" e incluso "destrucción creadora". "Producto" y "mercado", creación, transformación, modificación, mejoramiento... introducción de una nueva mercancía, un nuevo método de producción, un nuevo mercado, una nueva fuente de materia prima, una nueva forma de organización industrial, son conceptos claramente asociados a la innovación en la perspectiva de este autor hacia 1934.
De la noción de producto se avanza hasta incluir también la noción de servicio y de ahí, a la de uso, utilidad o aplicación con éxito", para dar soluciones a los problemas y satisfacer las necesidades del individuo y la sociedad, tal como lo promulgó la UE en 1995.
En ese trasegar la innovación no sólo está en los terrenos de la industria y la tecnología o de la economía, sino también de la sociedad en su conjunto y de la cultura.
De ahí que la innovación entonces se asocie también con la conducta, la actitud del sujeto y las prácticas humanas. Interesan las actividades, los procesos, los resultados (productos y servicios), los riesgos, el tiempo invertido, la comercialización, las formas de organización y de aplicación, las relaciones, el éxito.
Y una vez que la innovación se convierte en objetivo político de las naciones y el Manual de OSLO se ofrece como "guía para la realización de mediciones y estudios de actividades científicas y tecnológicas que define conceptos y clarifica las actividades consideradas como innovadoras", cobra mayor sentido la inclusión de los grupos de investigación de las universidades para apoyar los procesos de fundamentación de la innovación tanto tecnológica (productos y servicios más procesos)como social (comercialización y organización).
El "papel de la universidad" también se transforma en tanto, entra "una tercera misión" adicional a las actividades de enseñanza e investigación, "orientada a contribuir de forma directa al desarrollo socioeconómico y cultural de su entorno" segùn el profesor Henry Etzkowitz. Esta función que es llamada en nuestro medio "Extensión universitaria" tiene por objeto ocuparse entre otras, de la transferencia de conocimiento, apoyar parques científicos o tecnológicos, incubadora de empresas, pero antes que nada tiene la función de servir de puente entre las otras misiones institucionales y la respuesta a las necesidades de la sociedad. Y quizás uno de los mayores retos de la universidad hoy es lograr consolidar procesos de innovaciòn social que aporte al desarrollo y mejoramiento de la vida en comùn de los ciudadanos.

lunes, 3 de febrero de 2014

Iniciando un nuevo Seminario sobre Innovación

Hoy inicié un Seminario del Centro de Altos Estudios Universitarios de la OEI llamado: El Significado de Innovar. Espero aprender muchísimo sobre este concepto.

Del proceso creativo

El martes 28 de enero de este año la crítica de arte mexicana Avelina Lesper, escribió un bello texto llamado Habitar el Vacío. Creo que esta reflexión es aplicable a todos los procesos de creación.

Viajando por el tiempo "libre"

A veces siento que no tengo tiempo para hacer todo lo que quiero hacer.
Me levanto temprano a viajar por las "almas" de mis amigos y de otras personas que no conozco, pero que habitan las redes sociales. Son muchas las personas que de algún modo han pensado que es valioso existir en estas redes y de cuando en cuando se arriesgan a contar "públicamente" sus logros, hablan de sus tristezas, comparten mensajes tontos, o fragmentos de poemas y frases sugerentes; otras veces denuncian con noticias el abuso al que pueden estar sometidos como individuos o como país y por eso buscan aliados para criticar y burlarse de la política local y nacional; le muestran a "los otros", sean amigos o desconocidos, las fotos de sus familias y algunos de sus momentos de historia, como esperando una respuesta cálida, cariñosa, un "me gusta" o una oferta generosa de palabras en nombre del cariño y la amistad que florece con muchos que han aprendido otra forma de estar "en-red-@-dos" en la vida diaria.
Eso me gusta hacerlo en las mañanas. Hace poco por ejemplo, se me ocurrió poner en mi perfil una foto de la infancia y saltaron a borbotones palabras desde muchos lugares donde viven los amigos sólo hablando de esa foto compartida. Eso es una delicia en medio de la soledad.
También ocupo mi tiempo "libre" y descongestionado de premuras, buscando y revoloteando por algunos temas de mi interés: Psicoanálisis, Arte, Creatividad, Innovación, Juego... Tecnologías... Literatura... Voy por los corredores de los museos y leo las notas de algunos críticos de arte que a veces me resultan demasiado espinosos para mi gusto. ¿Cuánto logro disfrutar y/o estudiar sobre estos temas? La verdad siento que mucho. Las editoriales ofrecen un amplio horizonte para mirar.
Me he acercado más que nunca a esa relación entre Ciencia, Tecnología y Sociedad (CTS) que en en otros momentos trabajé, asociada a conceptos como creatividad e innovación (en ingeniería informática del PCJIC); o a los de liderazgo y administración del cambio en la cultura organizacional y la implantación de nuevas plataformas tecnológicas, más creatividad y tecnología, en las consultorías con Empresas Públicas de Medellín (desde las Facultades de Ingeniería y de Educación de la UdeA); o asociada a los conceptos educación y tecnología, e "impacto socioeducativo de las TIC" (en EAFIT). Hoy profundizo en esta relación con otros ojos y me gusta indagarla de nuevo.
También mis horas "libres" me llevan a disfrutar de nuevo y plenamente de la riqueza de la literatura. Hace casi un año mi amiga María Elena me regaló el libro Los Amores Negados de Ángela Becerra. Quería disfrutármelo sosegadamente, página por página, sin prisas, sin agobios. Sólo leerlo lentamente, como cuando leí y releí mil veces las Memorias de Adriano de Marguerite Yourcenar. Lo he terminado y me costó un poco despedirme de sus personajes creados. Vi a Fiamma crear sus esculturas; vi a Martín cargar con sus recuerdos. Disfruté de principio a fin las narraciones de todos los amores negados.
Aliento mi sueño de consolidar el proyecto Seis Alas con mis buenas amigas Regina e Imma y vuelvo insistentemente sobre mis viejas e insistentes preguntas por la creación humana. Es así como voy viajando por el tiempo, tejiendo el pasado, el presente y el futuro en una especie de AÚN que me hace vivir con intensidad este vaivén de los días entre los fragmentos de historias que me constituyen.

viernes, 17 de enero de 2014

Tiempo libre

He iniciado el año con una calma extraña adentro de mi. Sólo quiero habitar el campo y disfrutar del verde, del color de las flores nacientes, del azul que a ratos se pierde entre pesados grises de niebla anunciando que viene un frío exterior. Y quiero escribir pero mi alma está en silencio. Ni siquiera necesito escuchar nada. Es una especie de soledad bonita pero extraña. Quizás sea porque hay una marea alta de recuerdos causada por el vecino primer aniversario de la muerte de mi madre. Me veo a ratos buscando palabras, miradas, ecos de su voz y de su risa, fotos e imágenes para intensificar su recuerdo, aunque no es necesario pues desde su partida comprendí qué quiere decir realmente el sentido de la palabra "recuerdo". Es algo que vive dentro y al lado de uno, por siempre. Eso es una bella experiencia. Creo que esa intensidad y permanencia me protege de la tristeza. Camino poco. Abro a duras penas la puerta para salir. No estoy triste. Sólo estoy conmigo misma, escuchándome, sintiéndome, viviendo lentamente. Una orquídea nació ayer como si quisiera saludarme y la verdad... me hizo feliz. Me gusta vivir esta simplicidad.

miércoles, 4 de diciembre de 2013

La amistad como tiempo que vivimos

Increíble y maravilloso lo que pasa con el sentimiento de la amistad y de los afectos cultivados en los momentos especiales de nuestra vida.
La semana pasada tuve un encuentro maravilloso que hizo emerger cristalinamente muchos recuerdos de miradas, sonrisas, presencias, ausencias, corredores, salones de clase, patio de recreo, biblioteca, puerta de entrada y de salida, incluso a veces puerta para las fugas osadas y silenciosas; clausuras y espacios prohibidos; palabras comprensivas que sembraban la confianza.
Son recuerdos de la adolescencia, del colegio, de los sueños y las ilusiones floreciendo en el alma de cada una de nosotras, las que por números coincidimos en un determinado "salón". La vida nos ha pasado generosamente a unas y ha golpeado a otras sin compasión.
Aún así, todas sentimos emoción de vivir el encuentro maravilloso de las ex-alumnas teresianas, con su profe de religión convertido en monseñor (creo) y unas monjas cálidas y abiertas que nos recordaban a Rosa María, escuchando historias divertidas y enterándose de travesuras impensables para esos tiempos y en ese espacio. Aún las guardamos deliciosamente como secretos tesoros y a medias las contábamos a las personas del presente.
Fusión tiempos es lo que se vive en el sentimiento de la amistad. Lo curioso y hermoso es que cuando nos mirábamos a los ojos no veíamos el tiempo implacable que nos pasó, sino el tiempo que vivimos. Un tiempo que de algún modo aún "somos", aún tenemos, aún podemos hacer presente. Es como cumplir un bello sueño de volver a estar tan cerca de nuestra cosecha adolescente de la amistad. Gracias María Elena, mi buena amiga del colegio por ayudar a hacer realidad este encuentro.

miércoles, 30 de octubre de 2013

Farolito de Agustín Lara

En homenaje a Agustín Lara en su 113 aniversario de nacimiento. Ternura, voz, música, letra, historia... Maravilloso.

jueves, 24 de octubre de 2013

Terrible nota periodística

Más allá de la devastadora nota sobre Raúl Cuero, publicada hoy en el Espectador quiero tratar de entender un poco lo que “veo” (puede que miopemente), quizás para sacudirme un poco el sabor amargo que me dejan estos largos párrafos que pretenden mostrar las otras caras de “la verdad”. Siento que esta es una nota corrosiva, explosiva y dañina que se sirve como plato fuerte para la sed de “sangre” de algunos “periodistas expertos” que parecen saber de todo y emiten juicios expertos sobre ciencia, filosofía, arte, economía, política, futbol, arquitectura, desastres, acuerdos de paz, o sobre cualquier cosa que haga noticia. Hoy glorifican y encumbran y mañana hunden y aplastan. Pero lo aplastado puede ser re-encumbrado sin ninguna vergüenza al día siguiente. El mismo profesor Bernal lo dice cuando expresa que “algunos científicos maduran a punta de periódico, como los aguacates”.
Quizás es verdad que al doctor Cuero sus grandes o pequeños logros lo rebasaron en su ego y el orgullo le ha jugado bromas pesadas como la de ahora. Es posible que haya escrito dos versiones de su “autobiografía” (no las conozco y me gustaría conocerlas), tal vez buscando hacer una reflexión sobre sí mismo y sobre sus modos de acercarse al conocimiento, a las altas esferas de la ciencia internacional o con mirada retrospectiva sobre las calles polvorientas y pobres que lo vieron nacer y sus casi nulas oportunidades de ser lo que hoy es. Quizás el vértigo mediático de su salto desde “Tumaco a la Nasa” lo haya enredado y obnubilado del mismo modo que está cegado de expresiones apasionadas el profesor Bernal en nombre de la incondicional rigurosidad para con la ciencia y sus productos “indexados” o “patentados”.
Yo quiero referirme a ese hombre que vi y escuché en Virtual Educa 2013, al lado de más de 3000 maestros maravillados con la ciencia y con la posibilidad de pensarse a sí mismos como capaces de acercarse a ella (como pocas veces uno los puede ver). Ese que estuvo en el ITM, en la UdeA, en tantas partes hablando de los sueños y la creatividad, de la innovación y del valor de la pasión en la construcción de conocimientos. No creo que estas instituciones hayan sido tan ingenuas (como lo deja pensar el autor de la nota) de no saber a quién realmente invitaban o a quien le daban el título de Doctor Honoris Causa.
Creo que ADEMÁS de sus méritos científicos, invitaron a un hombre orgulloso de lo que ha logrado, con sueños e ilusiones y sin vergüenza de sentirlos, viviendo eso sí un poco del turismo académico-científico (como lo viven muchos otros no tan científicos), pero al fin y al cabo, un hombre sencillo capaz de plantar en el corazón de muchos una pregunta por la relación ciencia y vida cotidiana. Un hombre que como diría León Olivé es capaz de “comunicar” la ciencia. Quizás eso es lo “imperdonable” igual a como los del “gusto puro” por la música no le perdonaron hace años a la corporación Amadeus presentar la música clásica los viernes en un parque de la ciudad.
¿Mentiroso?, ¿Estafador… hasta casi convertirse en “delincuente”?... No lo creo. Tal vez permitió que dijeran de él más cosas salidas de la imaginación y el deseo del otro, que lo que era él en sí mismo. ¿Culpable entonces? ¿Debía detenerlos en medio de la borrasca de la prensa? Creo que el gusto por el “ego” ha sido a través de la historia un “pecado” cometido por la iglesia, los políticos, el estado, las univeridades, los científicos, los deportistas, los periodistas … la “gente de a pie”. “Narcisismo” le llamó a eso Freud y lo explicó bastante bien.
A pesar de lo que parece no estoy en desmesurada defensa. Sólo quiero desmarcarme de este momento de “goce” en el que veremos cómo lo devoran los “expertos” que antes lo admiraron. Yo admiro al hombre que vi hablándoles a los “educadores” y que nada tiene que ver con que sea de Tumaco, Mitú o Bogotá, ni que sea pobre o rico, negro o blanco. Tomaré distancia del nuevo “goce perverso” de nuestra prensa nacional y cuidaré las palbras porque el daño no se le hace sólo a cuero sino a los maestros, a los estudiantes o tantas personas que se dejaron cultivar de admiración por él o por lo que él RE-PRESENTA.
Marta Inés Tirado G