Andando de turismo por la web me encontré de nuevo esa maravillosa ilusión respecto a que ahora si estamos llegando a la "era del conocimiento".
Supongo que algo parecido se pensó en su momento en la Antigüedad, en la Edad Media o durante el período de la "Ilustración"; por supuesto con seguridad esta ilusión no debió haber sido tan pretenciosa como la de hoy que nos atrevemos a hablar de "era de..." pero de todos modos si ha sido una constante la soberbia enorme de la especie humana.
Pero para pensar en cómo se ha movido el tema alrededor de la producción de conocimiento quiero tener en cuenta un sitio bastante interesante de Dolors Reig Hernández que se encuentra en:
http://www.dreig.eu/caparazon/2009/05/29/google-wave-y-los-multiples-senderos-que-abrira-detalle-sobre-la-aplicacion-del-ano/
Espacio para opinar y reflexionar sobre la vida, la educación, los tiempos actuales... Marta Inés Tirado Gallego: mitiradog@gmail.com
viernes, 29 de mayo de 2009
jueves, 28 de mayo de 2009
Un saludo de vida poeta Mario Benedetti.
Un saludo de vida poeta Mario Benedetti.
Gracias por los poemas que me regaló en mi juventud y que han perdurado en mi madurez. Gracias por abrirme caminos al diálogo, a la sensación, a nuevos lenguajes de la política y del amor. Siempre quise conocer a ese “Martín Santomé” que tuvo “el sencillo coraje de querer”. Y debo confesarle que… lo conocí y lo sigo conociendo.
Con sus poemas supe que podía haber ”tiempo sin tiempo” y que se podían “tender puentes interoceánicos” entre los otros y yo; aprendí a reconocer lo que “me sirve y no me sirve” y literalmente recité, como todos mis amigos, sus famosas “tácticas y estrategias”. Lo coleccioné, lo canté, lo disfruté, seguí sus pasos, leí gran parte de sus novelas muchos años de mi vida. Sus palabras estuvieron entre mis manos, incluso más tiempo del que hubiera querido… pero fue bueno, querido poeta.
De nuevo un saludo de vida...
Gracias por los poemas que me regaló en mi juventud y que han perdurado en mi madurez. Gracias por abrirme caminos al diálogo, a la sensación, a nuevos lenguajes de la política y del amor. Siempre quise conocer a ese “Martín Santomé” que tuvo “el sencillo coraje de querer”. Y debo confesarle que… lo conocí y lo sigo conociendo.
Con sus poemas supe que podía haber ”tiempo sin tiempo” y que se podían “tender puentes interoceánicos” entre los otros y yo; aprendí a reconocer lo que “me sirve y no me sirve” y literalmente recité, como todos mis amigos, sus famosas “tácticas y estrategias”. Lo coleccioné, lo canté, lo disfruté, seguí sus pasos, leí gran parte de sus novelas muchos años de mi vida. Sus palabras estuvieron entre mis manos, incluso más tiempo del que hubiera querido… pero fue bueno, querido poeta.
De nuevo un saludo de vida...
Gracias maestros
Antes de finalizar el mes dedicado a los maestros quiero compartir un breve texto escrito para celebrar esta loable profesión.
http://www.colombiaaprende.edu.co/html/home/1592/article-190346.html
http://www.colombiaaprende.edu.co/html/home/1592/article-190346.html
jueves, 7 de mayo de 2009
Lecturas que mueven el deseo
Definitivamente leer es un enorme placer y leer buenos libros que se anudan a las preguntas vigentes, todavía lo es más. Ya había hablado de "dos nuevos lugares para mi memoria" en otro comentario anterior. Hoy prefiero decir que son más bien... "dos nuevos lugares para mi deseo".
El buen texto "Educación como industria del deseo. Un nuevo estilo comunicativo" de Joan Ferrés i Prats, me ha tendido un puente maravilloso con un viejo escrito mio en el que hablaba de la educación como una "activación del deseo de saber" pues siempre he creído que es el deseo el que le permite al hombre "ser creador" ya que es "motor e impulsor de nuevas realidades".
El escrito al que hago alusión se titula "Saber y creatividad: un más allá del paraiso" y fue publicado por la Universidad de Antioquia, Facultad de Educación, hace ya 16 años, como memorias del I Seminario Taller "Educación y efecto social: el compromiso ético del maestro" en mayo de 1993. Mi propuesta de entonces, y sigue igual de vigente, era que para poder "crear" es preciso perder el paraíso, la completud. la total satisfacción, la certeza, la ausencia de deseo. Hay que perder ese cierto sinónimo de "cielo" que es el "Edén" en el que nada falta y por tanto tampoco nada se desea. La capacidad creadora del ser humano requiere "un reconocimiento de la falta" y por supuesto también la educación debe tener en cuenta este requerimiento para "no añorar paraísos o incluso, para no fundarlos".
Mucho de esto me lo sugiere de nuevo Joan Ferrés i Prats en su primera "ruta" (propone dos: la ruta de la neurociencia y la comunicación y la ruta de la innovación educativa), en el delicioso "viaje" que nos invita a hacer para dar una mirada a la educación y su relación con las nuevas tecnologías de información y comunicación.
Él se pregunta cómo "convertir el objeto de conocimiento en objeto del deseo" concibiendo el acto educativo (aunque él no lo dice de este modo) en medio de una trilogía compuesta por: e-ducere, se-ducere y e-movere que mucho tiene que ver con la comunicación bidireccional y la mediación. Dice: "... los educadores y educadoras deberían recuperar una función primordial: la de despertar el deseo, la de contagiar entusiasmo, la de conseguyir que es estudiante convierta en objeto de deseo aquello que pretende que sea objeto de conocimiento" (2008, p.63)
Me llama la atención que en su exposición hace una interesante relación entre algunos conceptos importantes del psicoanálisis freudiano (como la líbido y el deseo) y conceptos actuales de la neurociencia tales como el de seeking acuñada por el neurobiólogo Jan Panksepp y que alude a un área cerebral situada en el "cerebro emocional" encargada en cierto modo de una especie de producción de deseo. Cita además a otros neurobiólogos tales como Mark Solms, Joseph LeDoux y a Rita Carter, periodista científica norteamericana de amplio prestigio.
Finalmente, creo que el asunto no está en la información ni en los artefactos; no está en la web 2.0 y en todo el despliegue de "hiperestimulación multisensorial". Está, como siempre lo ha estado, en la capacidad que tenemos de vincular deseo de saber y conocimiento, es decir, en una vuelta de mirada sobre el sujeto y las transformaciones sociales y culturales.
Y entonces... ¿qué hay de nuevo, viejo?
El buen texto "Educación como industria del deseo. Un nuevo estilo comunicativo" de Joan Ferrés i Prats, me ha tendido un puente maravilloso con un viejo escrito mio en el que hablaba de la educación como una "activación del deseo de saber" pues siempre he creído que es el deseo el que le permite al hombre "ser creador" ya que es "motor e impulsor de nuevas realidades".
El escrito al que hago alusión se titula "Saber y creatividad: un más allá del paraiso" y fue publicado por la Universidad de Antioquia, Facultad de Educación, hace ya 16 años, como memorias del I Seminario Taller "Educación y efecto social: el compromiso ético del maestro" en mayo de 1993. Mi propuesta de entonces, y sigue igual de vigente, era que para poder "crear" es preciso perder el paraíso, la completud. la total satisfacción, la certeza, la ausencia de deseo. Hay que perder ese cierto sinónimo de "cielo" que es el "Edén" en el que nada falta y por tanto tampoco nada se desea. La capacidad creadora del ser humano requiere "un reconocimiento de la falta" y por supuesto también la educación debe tener en cuenta este requerimiento para "no añorar paraísos o incluso, para no fundarlos".
Mucho de esto me lo sugiere de nuevo Joan Ferrés i Prats en su primera "ruta" (propone dos: la ruta de la neurociencia y la comunicación y la ruta de la innovación educativa), en el delicioso "viaje" que nos invita a hacer para dar una mirada a la educación y su relación con las nuevas tecnologías de información y comunicación.
Él se pregunta cómo "convertir el objeto de conocimiento en objeto del deseo" concibiendo el acto educativo (aunque él no lo dice de este modo) en medio de una trilogía compuesta por: e-ducere, se-ducere y e-movere que mucho tiene que ver con la comunicación bidireccional y la mediación. Dice: "... los educadores y educadoras deberían recuperar una función primordial: la de despertar el deseo, la de contagiar entusiasmo, la de conseguyir que es estudiante convierta en objeto de deseo aquello que pretende que sea objeto de conocimiento" (2008, p.63)
Me llama la atención que en su exposición hace una interesante relación entre algunos conceptos importantes del psicoanálisis freudiano (como la líbido y el deseo) y conceptos actuales de la neurociencia tales como el de seeking acuñada por el neurobiólogo Jan Panksepp y que alude a un área cerebral situada en el "cerebro emocional" encargada en cierto modo de una especie de producción de deseo. Cita además a otros neurobiólogos tales como Mark Solms, Joseph LeDoux y a Rita Carter, periodista científica norteamericana de amplio prestigio.
Finalmente, creo que el asunto no está en la información ni en los artefactos; no está en la web 2.0 y en todo el despliegue de "hiperestimulación multisensorial". Está, como siempre lo ha estado, en la capacidad que tenemos de vincular deseo de saber y conocimiento, es decir, en una vuelta de mirada sobre el sujeto y las transformaciones sociales y culturales.
Y entonces... ¿qué hay de nuevo, viejo?
miércoles, 15 de abril de 2009
El silencio
En estos momentos recuerdo una bella cita de Lacan: "Allí donde el rio se vuelve silencioso es más profundo".
viernes, 10 de abril de 2009
Acercamiento a León Olivé
Esta semana he estado leyendo el maravilloso texto de León Olivé que citaba en mi anterior comentario. Si bien no he terminado, si quiero comenzar a dejar algunas inquietudes y reflexiones que se me van sembrando al paso de la lectura. Por ejemplo: en la introducción Olivé afirma que "las fronteras del conocimiento se han desbordado" y que "más bien parecen ya no tener límite". Se refiere al sinnúmero de posibilidades que hoy tenemos para conocer e intervenir. Sin embargo jamás había pensado que el conocimiento tuviera límites. Eso fue lo primero que me extrañó. ¿Cuáles pueden ser las fronteras del conocimiento? ¿Quiere decir que esta forma de vida actual, que estos modos de conocer actuales, tienen la característica de quebrar límites que hasta ahora servían para determinar qué es conocimiento y que no lo es?
¿Hacia dónde se ha desbordado el conocimiento? El paso que Olivé sigue en su argumentación es que los "sistemas de producción y aprovechamiento del conocimiento" son diferentes y hoy existe una marcada "competencia por el conocimiento" que genera enormes cambios en la sociedad.
En efecto, desde la segunda mitad del siglo XX, asistimos a grandes cambios en la misma concepción de ciencia y tecnología. Olivé muestra que lo que sirvió a Kuhn como modelo para ayudarnos a comprender la estructura y dinámica de la ciencia "tradicional" o "moderna" y el concepto de "comunidad científica" y de "paradigma" (conceptos tan útiles para explicar "la estructura de las revoluciones científicas" y los procesos de innovación), hoy ya no resulta tan claro debido a que hasta la segunda mitad del siglo XX la ciencia y la tecnología tenían en cierto modo sus propios campos de acción y reflexión, pero de la segunda mitad para acá el tejido entre una y otra es cada vez más tupido y de más difícil diferenciación en sus fronteras.
Su primer capítulo es un bello recorrido por la relación entre ciencia, tecnología y sociedad, señalando con Kuhn que la "ciencia es un fenómeno eminentemente social", y cada vez de mayor complejidad que exige "filiación comunitaria", "formación", "comunicación" y "gestión". Los campos de esta trilogía se entremezclan mutuamente.
También insiste en la "comunicación pública de la ciencia" y en la necesidad de que "el ciudadano y los gobernantes participen en las reflexiones acerca de la naturaleza de la ciencia y de la tecnología, sobre su importancia y sus efectos en la sociedad y en la naturaleza", para que comprendan " más a fondo cómo se genera y se desarrolla el conocimiento científico, con sus virtudes y sus riesgos; que sepa que, en efecto, las comunidades científicas se aglutinan en torno a constelaciones de valores, de creencias, de intereses, de técnicas, de prácticas, de métodos de decisión, de formas racionales de discusión, y que también muchas veces se dan confontaciones irracionales en el seno de esas comunidades, y entre ellas".
La conclusión con la que cierra el primer capítulo es que la filosofía de la ciencia nos permite comprender hoy la urgente necesidad social de contar con "...una enorme cantidad de científicos y tecnólogos conscientes de la responsabilidad social de su trabajo y del efecto social y cultural de sus productos". La sociedad no debe aplazar más la "formación de profesores de ciencias, de comunicadores y de especialistas en gestión y en políticas científicas, al más alto nivel, que tengan una sólida formación en el análisis básico de la ciencia y la tecnología..." como el que ofrece la filosofía de la ciencia.
Esta lectura me genera interrogantes respecto a la manera como estamos abordando los procesos de formación de estudiantes y docentes en el país. Todavía pareciera como si la ciencia y la tecnología fueran algo extraño al "ciudadano de la calle" o a los que están en procesos de formación tanto en Básica y Media como en Educación Superior. No formamos para la interdisciplinariedad y para fomentar diálogos fecundos entre saberes. Aún formamos para los monólogos. No insistimos suficientemente en la responsabilidad de lo que sabemos e incluso sobre la responsabilidad de lo que no sabemos y que debemos saber, para no seguir siendo tan ciegos ante los cambios que nos avasallan. ¿Qué estamos haciendo en las instituciones educativas para instalar esos cuatro pilares (filiación, gestión, comunicación, formación) que garantizan la construcción social de las ciencias? ¿No será desde esta mirada que deben proponerse las llamadas "renovaciones curriculares" y los procesos de mejoramiento?
¿Hacia dónde se ha desbordado el conocimiento? El paso que Olivé sigue en su argumentación es que los "sistemas de producción y aprovechamiento del conocimiento" son diferentes y hoy existe una marcada "competencia por el conocimiento" que genera enormes cambios en la sociedad.
En efecto, desde la segunda mitad del siglo XX, asistimos a grandes cambios en la misma concepción de ciencia y tecnología. Olivé muestra que lo que sirvió a Kuhn como modelo para ayudarnos a comprender la estructura y dinámica de la ciencia "tradicional" o "moderna" y el concepto de "comunidad científica" y de "paradigma" (conceptos tan útiles para explicar "la estructura de las revoluciones científicas" y los procesos de innovación), hoy ya no resulta tan claro debido a que hasta la segunda mitad del siglo XX la ciencia y la tecnología tenían en cierto modo sus propios campos de acción y reflexión, pero de la segunda mitad para acá el tejido entre una y otra es cada vez más tupido y de más difícil diferenciación en sus fronteras.
Su primer capítulo es un bello recorrido por la relación entre ciencia, tecnología y sociedad, señalando con Kuhn que la "ciencia es un fenómeno eminentemente social", y cada vez de mayor complejidad que exige "filiación comunitaria", "formación", "comunicación" y "gestión". Los campos de esta trilogía se entremezclan mutuamente.
También insiste en la "comunicación pública de la ciencia" y en la necesidad de que "el ciudadano y los gobernantes participen en las reflexiones acerca de la naturaleza de la ciencia y de la tecnología, sobre su importancia y sus efectos en la sociedad y en la naturaleza", para que comprendan " más a fondo cómo se genera y se desarrolla el conocimiento científico, con sus virtudes y sus riesgos; que sepa que, en efecto, las comunidades científicas se aglutinan en torno a constelaciones de valores, de creencias, de intereses, de técnicas, de prácticas, de métodos de decisión, de formas racionales de discusión, y que también muchas veces se dan confontaciones irracionales en el seno de esas comunidades, y entre ellas".
La conclusión con la que cierra el primer capítulo es que la filosofía de la ciencia nos permite comprender hoy la urgente necesidad social de contar con "...una enorme cantidad de científicos y tecnólogos conscientes de la responsabilidad social de su trabajo y del efecto social y cultural de sus productos". La sociedad no debe aplazar más la "formación de profesores de ciencias, de comunicadores y de especialistas en gestión y en políticas científicas, al más alto nivel, que tengan una sólida formación en el análisis básico de la ciencia y la tecnología..." como el que ofrece la filosofía de la ciencia.
Esta lectura me genera interrogantes respecto a la manera como estamos abordando los procesos de formación de estudiantes y docentes en el país. Todavía pareciera como si la ciencia y la tecnología fueran algo extraño al "ciudadano de la calle" o a los que están en procesos de formación tanto en Básica y Media como en Educación Superior. No formamos para la interdisciplinariedad y para fomentar diálogos fecundos entre saberes. Aún formamos para los monólogos. No insistimos suficientemente en la responsabilidad de lo que sabemos e incluso sobre la responsabilidad de lo que no sabemos y que debemos saber, para no seguir siendo tan ciegos ante los cambios que nos avasallan. ¿Qué estamos haciendo en las instituciones educativas para instalar esos cuatro pilares (filiación, gestión, comunicación, formación) que garantizan la construcción social de las ciencias? ¿No será desde esta mirada que deben proponerse las llamadas "renovaciones curriculares" y los procesos de mejoramiento?
lunes, 6 de abril de 2009
Dos nuevos lugares para mi memoria
La semana pasada decidi entrar a la librería a ver qué encontraba para leer en esta semana de celebraciones religiosas. Quizá andaba un poco triste porque en los escenarios de la vida cotidiana pasan cosas extrañas y se desbordan muchas pasiones con las personas cercanas con las que uno pasa bastantes horas del día. A veces pienso que vivo entre gente que tiene demasiado miedo a perder-se en sus pequeños y cerrados mundos... y no lo puedo evitar.
Pero bueno... como siempre busco los libros para salvarme, arroparme, protegerme...
Me encontré un título hermoso y sugestivo. Se trata de "la Educación como industria del deseo. Un nuevo estilo comunicativo" de Joan Ferrés i Prats, editorial Gedisa.
También encontré "La ciencia y la Tecnología en la sociedad del conocimiento. Ética, política y epistemología" de León Olivé.
Creo que voy a divertirme bastante en estas lecturas.
Pero bueno... como siempre busco los libros para salvarme, arroparme, protegerme...
Me encontré un título hermoso y sugestivo. Se trata de "la Educación como industria del deseo. Un nuevo estilo comunicativo" de Joan Ferrés i Prats, editorial Gedisa.
También encontré "La ciencia y la Tecnología en la sociedad del conocimiento. Ética, política y epistemología" de León Olivé.
Creo que voy a divertirme bastante en estas lecturas.
jueves, 26 de marzo de 2009
Blogcasitas de cristal con blogvecinos
Este blog es en cierto modo mi otro pequeño barrio, o quizás, sólo mi pequeña casa. Aún no lo decido del todo. Sólo se que en él habito y deshabito según mi parecer. Pasan largos días en que ni escribo, ni leo, ni pasa nada. Tampoco he decidido, si debería afirmar que en los momentos de cero palabras es porque me encuentro encerrada o alejada. No es lo mismo. Lo cierto es que eso mismo me pasa con los otros blogs que he creado (como "Vi-viendo" en el que además de vez en cuando hago vivienda con una amiga de vida que vive en Alemania).
En otros momentos en cambio me ocupo de habitar mi blog con el ejercicio de mis palabras, como es el caso de hoy que en cierto modo quiero jugar con él y en él.
Si pienso este blog como casa entonces el tipo de escritura es personal. Escribo para mi aunque de vez en cuando puedan entrar algunos amigos y uno que otro desconocido. No veo el blog como una casa cerrada y con ventanas de cortinas oscuras. Lo veo casi como aquella casa de cristal diseñada por el arquitecto norteamericano, PHilip Jonson en 1949. Todo puede verse y sin embargo en medio de la visibilidad el vidrio me provee cierta intimidad.
En cambio, si pienso en el blog como barrio creo que la escritura se vuelve más de colectivos, más de otros que miran al otro, unos con rostros y otros sin él.
Ahora pienso que mi blog no sólo es casa sino también barrio; es un lugar desde el que me miro y desde el que veo mirar. Y por eso tengo calles, parques, edificios...
Lo que llamo "mi lista de blog" son las calles por las que circulo como cualquier transeúnte. Voy y vengo a pie, sin hacer mucho ruido, y en ese ir y venir... aprendo, disfruto, descreo y me recreo, en fin, circulo... Allí me encuentro muchos blogjuiciosos corriendo de un lado para otro para "ver mucho" y "contar mucho". A veces me parece que no tienen ratos de sol en un "martes peregrino" aunque me encanta mirarlos y recorrerlos.
Lo que llamo "mis búsquedas" son mis parques. Lugares de recreación y esparcimiento que me vuelven a vincular con mis "pasados" casi lejanos, es decir, como en mi caso, con el psicoanálisis, el arte, la filosofía.
Anoche, caminando por una de mis calles me encontré en "Avetrueno" http://avetrueno.wordpress.com/, una hermosa referencia de Zonzorimá de la Flor que me hizo pensar sobre la escuela y el valor de la ubicuidad. Creo que me llamó la atención porque ando pensando en el concepto de "ambientes de aprendizaje".
En otros momentos en cambio me ocupo de habitar mi blog con el ejercicio de mis palabras, como es el caso de hoy que en cierto modo quiero jugar con él y en él.
Si pienso este blog como casa entonces el tipo de escritura es personal. Escribo para mi aunque de vez en cuando puedan entrar algunos amigos y uno que otro desconocido. No veo el blog como una casa cerrada y con ventanas de cortinas oscuras. Lo veo casi como aquella casa de cristal diseñada por el arquitecto norteamericano, PHilip Jonson en 1949. Todo puede verse y sin embargo en medio de la visibilidad el vidrio me provee cierta intimidad.
En cambio, si pienso en el blog como barrio creo que la escritura se vuelve más de colectivos, más de otros que miran al otro, unos con rostros y otros sin él.
Ahora pienso que mi blog no sólo es casa sino también barrio; es un lugar desde el que me miro y desde el que veo mirar. Y por eso tengo calles, parques, edificios...
Lo que llamo "mi lista de blog" son las calles por las que circulo como cualquier transeúnte. Voy y vengo a pie, sin hacer mucho ruido, y en ese ir y venir... aprendo, disfruto, descreo y me recreo, en fin, circulo... Allí me encuentro muchos blogjuiciosos corriendo de un lado para otro para "ver mucho" y "contar mucho". A veces me parece que no tienen ratos de sol en un "martes peregrino" aunque me encanta mirarlos y recorrerlos.
Lo que llamo "mis búsquedas" son mis parques. Lugares de recreación y esparcimiento que me vuelven a vincular con mis "pasados" casi lejanos, es decir, como en mi caso, con el psicoanálisis, el arte, la filosofía.
Anoche, caminando por una de mis calles me encontré en "Avetrueno" http://avetrueno.wordpress.com/, una hermosa referencia de Zonzorimá de la Flor que me hizo pensar sobre la escuela y el valor de la ubicuidad. Creo que me llamó la atención porque ando pensando en el concepto de "ambientes de aprendizaje".
sábado, 21 de marzo de 2009
Inventario de aprendizajes en EAFIT
Hoy, 21 de marzo, cumplo tres años de aprendizaje con el grupo de investigación de la Línea I+D en informática educativa de la Universidad EAFIT y me dispongo a hacer un pequeño inventario de mis gratos aprendizajes como un acto simbólico en honor a todo lo que he vivido y conocido.
Al lado de Claudia Zea , he aprendido a tener una visión de país en el ámbito de la educación que antes no podía tener por más que me lo imaginara desde una Facultad de Educación o desde la lectura en mis escritorios. Con ella aprendí y aprendo a encontrar oportunidades en medio de las adversidades y a tener más visión de futuro sobre los procesos que emprendo en la cotidianidad. Su generosidad se muestra claramente en la manera de entregar su "visión y responsabilidad de país". En estos tres últimos años, Claudia me brindó la oportunidad de conocer y trabajar con muchas personas en el Ministerio de Educación Nacional y algunas del Ministerio de Comunicaciones, permitiéndome desempeñar el rol de coordinadora de formación en TIC, primero para Medellín y luego para todo el país. Claro está, también me brindó la oportunidad de conocer por dentro y vivir intensamente, la misma Universidad EAFIT.
Cada una de las personas con las que me encontré en este corto lapso de tiempo, me enseñó a ver una realidad más completa y rica en diversidad de la que imaginaba y comprendí día tras día que la noción de país que uno se forma no se acerca casi en nada a lo que es la realidad. Tampoco la noción de educación, pues son múltiples los sueños que pesan sobre ella y múltiples las complejidades de su conceptualización y su operación. Algunas de las personas que me generaron muchas preguntas para aprender y que incidieron bellamente en mi comprensión de lo que es la vida cotidiana en un Ministerio son por ejemplo Mónica López, Claudia Pedraza, James Valderrama, Ángela Nocua, Yolanda Lemus, Rocío Durán.
He tejido amistades con unos, colegajes con otros, y ahora tengo tres años de vida marcados por nombres que también me han afectado (me refiero al afecto que he recibido de ellos) en lo personal y lo profesional. Hablo por ejemplo de los aprendizajes que he tenido con mis colegas de la Línea de investigación en la Universidad EAFIT. María del Rosario Atuesta se configuró en mi como una maravillosa amiga que se destaca por enseñar cotidianamente el valor de la lealtad, la organización y la rigurosidad; es cálida, visionaria y maestra en lo que hace. John Trujillo es un compañero juguetón y amable, de quien se aprende mucho en medio de la alegría. Diego Leal, Ingrid Lugo, Fernando Díaz del Castillo, son para mi tres grandes personajes de aprendizaje y del afecto, con los que tuve la oportunidad de discutir, construir y escribir una ruta de apropiación de TIC que ya lleva dos años haciendo camino en el país. De los tres aprendí y aprendo de su rigor y su pasión.
También con Patricia Toro, Fabián Hernández, Beatriz Nicholls, John y Roberto construimos, destruimos y volvimos a construir, una y otra vez, una propuesta nacional de Formación en TIC para Directivos docentes (TemáTICas para directivos) que por fortuna ha sido muy bien recibida y evaluada por los rectores y coordinadores de buena parte de las Escuelas Normales Superiores.
Y en este corto inventario, también están Olga, Angelita, Diego, Juan Carlos, Roger, Diana, Francisco, Sharoon, Oscar, Marcela, Johana, Juanita, Betty, Cata, Ramiro, Daniel, Gerardo, y muchos más a los que no nombro pero les debo también un caudal de aprendizajes cotidianos.
Han sido muchos los viajes, las reuniones, las discusiones, las palabras escritas, los silencios, los disfrutes, las posibilidades y oportunidades. De aquí en adelante espero disponer de toda mi creatividad y mi capacidad de sueño y de aprendizaje para seguir creciendo en mi desarrollo profesional como lo he hecho hasta ahora y seguir aportando al desarrollo de la línea de investigación.
Gracias Claudia, gracias EAFIT, gracias mis amigos por este hermoso tiempo de mi vida, que también he podido vivir al lado de mi gran amigo, compañero y esposo, Francisco Correa.
Al lado de Claudia Zea , he aprendido a tener una visión de país en el ámbito de la educación que antes no podía tener por más que me lo imaginara desde una Facultad de Educación o desde la lectura en mis escritorios. Con ella aprendí y aprendo a encontrar oportunidades en medio de las adversidades y a tener más visión de futuro sobre los procesos que emprendo en la cotidianidad. Su generosidad se muestra claramente en la manera de entregar su "visión y responsabilidad de país". En estos tres últimos años, Claudia me brindó la oportunidad de conocer y trabajar con muchas personas en el Ministerio de Educación Nacional y algunas del Ministerio de Comunicaciones, permitiéndome desempeñar el rol de coordinadora de formación en TIC, primero para Medellín y luego para todo el país. Claro está, también me brindó la oportunidad de conocer por dentro y vivir intensamente, la misma Universidad EAFIT.
Cada una de las personas con las que me encontré en este corto lapso de tiempo, me enseñó a ver una realidad más completa y rica en diversidad de la que imaginaba y comprendí día tras día que la noción de país que uno se forma no se acerca casi en nada a lo que es la realidad. Tampoco la noción de educación, pues son múltiples los sueños que pesan sobre ella y múltiples las complejidades de su conceptualización y su operación. Algunas de las personas que me generaron muchas preguntas para aprender y que incidieron bellamente en mi comprensión de lo que es la vida cotidiana en un Ministerio son por ejemplo Mónica López, Claudia Pedraza, James Valderrama, Ángela Nocua, Yolanda Lemus, Rocío Durán.
He tejido amistades con unos, colegajes con otros, y ahora tengo tres años de vida marcados por nombres que también me han afectado (me refiero al afecto que he recibido de ellos) en lo personal y lo profesional. Hablo por ejemplo de los aprendizajes que he tenido con mis colegas de la Línea de investigación en la Universidad EAFIT. María del Rosario Atuesta se configuró en mi como una maravillosa amiga que se destaca por enseñar cotidianamente el valor de la lealtad, la organización y la rigurosidad; es cálida, visionaria y maestra en lo que hace. John Trujillo es un compañero juguetón y amable, de quien se aprende mucho en medio de la alegría. Diego Leal, Ingrid Lugo, Fernando Díaz del Castillo, son para mi tres grandes personajes de aprendizaje y del afecto, con los que tuve la oportunidad de discutir, construir y escribir una ruta de apropiación de TIC que ya lleva dos años haciendo camino en el país. De los tres aprendí y aprendo de su rigor y su pasión.
También con Patricia Toro, Fabián Hernández, Beatriz Nicholls, John y Roberto construimos, destruimos y volvimos a construir, una y otra vez, una propuesta nacional de Formación en TIC para Directivos docentes (TemáTICas para directivos) que por fortuna ha sido muy bien recibida y evaluada por los rectores y coordinadores de buena parte de las Escuelas Normales Superiores.
Y en este corto inventario, también están Olga, Angelita, Diego, Juan Carlos, Roger, Diana, Francisco, Sharoon, Oscar, Marcela, Johana, Juanita, Betty, Cata, Ramiro, Daniel, Gerardo, y muchos más a los que no nombro pero les debo también un caudal de aprendizajes cotidianos.
Han sido muchos los viajes, las reuniones, las discusiones, las palabras escritas, los silencios, los disfrutes, las posibilidades y oportunidades. De aquí en adelante espero disponer de toda mi creatividad y mi capacidad de sueño y de aprendizaje para seguir creciendo en mi desarrollo profesional como lo he hecho hasta ahora y seguir aportando al desarrollo de la línea de investigación.
Gracias Claudia, gracias EAFIT, gracias mis amigos por este hermoso tiempo de mi vida, que también he podido vivir al lado de mi gran amigo, compañero y esposo, Francisco Correa.
martes, 10 de marzo de 2009
La fiesta de las palabras en el I Congreso virtual Colombia aprende
Cuatro días después de finalizado el I Congreso virtual que se realizó a través del Portal Educativo Colombia Aprende (http://www.colombiaaprende.edu.co/) aún continúan entrando personas interesadas en saber qué pasó en este espacio.
A la hora del cierre y luego de 15 días de intenso trabajo, casi 8.500 personas habían habitado en cierto modo este evento, yendo y viniendo por cada rincón, aprendiendo en los talleres sin importar el nivel educativo (habían docentes y estudiantes de Educación Superior y de Preescolar, Básica y Media).
Durante las jornadas continuas del evento sucedió algo muy parecido a la descripción que hace Octavio Paz referido a la fiesta.Todos miran, todos leen, muchos aportan, unos se quedan, otros se van, y pareciera que por un momento todos "saltamos el muro de soledad" que nos incomunica.
Lo bello de este Congreso fue la voluntad general de activación de la palabra y la comunicación. Pero esta "palabra" no fue de sólo reconocimiento social, sino y ante todo, de reconocimiento y diálogo académico. Por eso fue muy valiosa la experiencia vista desde el afuera, es decir, desde el punto de vista de los participantes.
Pero vista desde adentro, es decir, desde los creadores y organizadores, desde los que se soñaron e imaginaron este escenario de participación, fue realmente una palabra para el aprendizaje. Todos los días y todas las noches había que inventar de nuevo las palabras. Había que garantizarlas y para ello era necesario que muchas personas en la parte técnica dieran soporte y garantizaran que lo soñado por los comunicadores y diseñadores pedagógicos, se convirtiera en realidad.
Hoy al despuntar la mañana, han entrado más de 150 personas más a sabiendas de que ya no tendrán más posibilidad que "mirar" como otra forma de participar.
A la hora del cierre y luego de 15 días de intenso trabajo, casi 8.500 personas habían habitado en cierto modo este evento, yendo y viniendo por cada rincón, aprendiendo en los talleres sin importar el nivel educativo (habían docentes y estudiantes de Educación Superior y de Preescolar, Básica y Media).
Durante las jornadas continuas del evento sucedió algo muy parecido a la descripción que hace Octavio Paz referido a la fiesta.Todos miran, todos leen, muchos aportan, unos se quedan, otros se van, y pareciera que por un momento todos "saltamos el muro de soledad" que nos incomunica.
Lo bello de este Congreso fue la voluntad general de activación de la palabra y la comunicación. Pero esta "palabra" no fue de sólo reconocimiento social, sino y ante todo, de reconocimiento y diálogo académico. Por eso fue muy valiosa la experiencia vista desde el afuera, es decir, desde el punto de vista de los participantes.
Pero vista desde adentro, es decir, desde los creadores y organizadores, desde los que se soñaron e imaginaron este escenario de participación, fue realmente una palabra para el aprendizaje. Todos los días y todas las noches había que inventar de nuevo las palabras. Había que garantizarlas y para ello era necesario que muchas personas en la parte técnica dieran soporte y garantizaran que lo soñado por los comunicadores y diseñadores pedagógicos, se convirtiera en realidad.
Hoy al despuntar la mañana, han entrado más de 150 personas más a sabiendas de que ya no tendrán más posibilidad que "mirar" como otra forma de participar.
viernes, 27 de febrero de 2009
Dos textos recomendados que voy a buscar...
La referencia a tres textos son los tres regalos que me dieron en esta semana:
El rostro del Otro de Lévinas.
La elegía: Pan y Vino de Hörderlin (puedo empezar por aquí: http://www.capurro.de/pan.htm)
Los Bandidos de Schiller
El rostro del Otro de Lévinas.
La elegía: Pan y Vino de Hörderlin (puedo empezar por aquí: http://www.capurro.de/pan.htm)
Los Bandidos de Schiller
No conocía la referencia al texto de Lévinas: “El rostro del Otro” y entonces me fui a buscar en Internet y me encontré con bellos y sugerentes textos que me resultaron muy interesantes para pensar el asunto de la comunicación. Algunos de ellos para que no se me olvide viajar por allí.
http://www.wikilearning.com/articulo/el_rostro_la_palabra_la_comunicacion_claves_en_la_resolucion_de_conflictos-emmanuel_levinas_el_otro_como_rostro/23237-2; http://www.observacionesfilosoficas.net/levinasyfoucaulteldialogo.htm
http://www.vivilibros.com/excesos/11-a-05.htm.
Qué maravilla!!!
http://www.wikilearning.com/articulo/el_rostro_la_palabra_la_comunicacion_claves_en_la_resolucion_de_conflictos-emmanuel_levinas_el_otro_como_rostro/23237-2; http://www.observacionesfilosoficas.net/levinasyfoucaulteldialogo.htm
http://www.vivilibros.com/excesos/11-a-05.htm.
Qué maravilla!!!
Hombre "instrumentado" hombre social
Anoche estuve en la Colegiatura Colombiana (Medellín) en una conferencia de Guillermo Hoyos Vásquez titulada Arte y Comunicación. Su propuesta giraba en torno al discurso explicativo de la hermenéutica. De nuevo escuché un discurso articulado alrededor de autores como Schiller, Gadamer, Habermas, Hegel, Lévinas, Tugendhat, Husserl, Hörderlin y quizá otros 2 o 3 autores más que no reconozco.
Aparte de todas las alusiones que el conferencista hizo a la estética, a la comunicación, a la hermenéutica, etc., hubo dos afirmaciones en particular que me llamaron mucho la atención.
La primera de ellas es que dice que la Modernidad termina deviniendo en modernización y progreso y que lo que fue la relación CTS, es decir, Ciencia, Tecnología y Sociedad, ha migrado a ser CTI, esto es, Ciencia, Tecnología e Innovación y otras cosas más. Lo social ha ido desapareciendo con nociones como las de progreso y competitividad.
Eso de algún modo lo condujo a otra afirmación relacionada con lo que él llama “el hombre instrumentado”. Esto lo ilustró con Heidegger a partir de su planteamiento sobre “La esencia de la Técnica” recordando la advertencia que el filósofo nos hace sobre los peligros de la técnica pero también que es justamente ese reconocimiento el que nos salva.
Eso me hizo pensar que si la educación actual tiene que vérselas con ese “hombre instrumentado” tiene también que proponer maneras de recuperar esa relación al hombre social.
Aparte de todas las alusiones que el conferencista hizo a la estética, a la comunicación, a la hermenéutica, etc., hubo dos afirmaciones en particular que me llamaron mucho la atención.
La primera de ellas es que dice que la Modernidad termina deviniendo en modernización y progreso y que lo que fue la relación CTS, es decir, Ciencia, Tecnología y Sociedad, ha migrado a ser CTI, esto es, Ciencia, Tecnología e Innovación y otras cosas más. Lo social ha ido desapareciendo con nociones como las de progreso y competitividad.
Eso de algún modo lo condujo a otra afirmación relacionada con lo que él llama “el hombre instrumentado”. Esto lo ilustró con Heidegger a partir de su planteamiento sobre “La esencia de la Técnica” recordando la advertencia que el filósofo nos hace sobre los peligros de la técnica pero también que es justamente ese reconocimiento el que nos salva.
Eso me hizo pensar que si la educación actual tiene que vérselas con ese “hombre instrumentado” tiene también que proponer maneras de recuperar esa relación al hombre social.
jueves, 26 de febrero de 2009
I Congreso virtual Colombia aprende
Hace dos semanas se inició el I Congreso virtual Colombia aprende. Se esperaba una participación aproximada de 1.000 usuarios y al momento de escribir esta nota, ya somos 6.844 inscritos. Sin temor a exageraciones queda demostrado que cuando hay una buena iniciativa educativa, hay aprendizaje.
Para el caso de esta participación masiva, vemos con alegría que efectivamente: "colombia aprende". Y aprende porque los docentes escuchan, cuentan, investigan, escriben, van de un lado a otro, son espectadores, se van y vuelven en las noches... en fin... hacen que el congreso permanezca vivo.
Cada conferencia, cada reflexión, cada foro, cada experiencia significativa contada desde la emoción de las aulas de gran parte del territorio colombiano es un ir y venir interesante que va dejando rastros de escritura que permiten hacer lecturas del avance que el país viene logrando en la apropiación de Tecnologías de Información y Comunicación para los contextos educativos.
Hemos ido ganando también en el tejido de la cultura para promover docentes críticos y reflexivos en el uso de las TIC. El Congreso es una buena muestra de ello evidenciado en la riqueza del lenguaje, en el manejo abundante de las expectativas, en la discusión respetuosa e ilustrada a veces en los foros , en las respuestas diversas ante las propuestas de los conferencistas y de los maestros en las aulas. Tantos rincones de país juntos en esta experiencia es realmente maravilloso.
http://congresovirtual.eafit.edu.co/congreso/congreso/
Para el caso de esta participación masiva, vemos con alegría que efectivamente: "colombia aprende". Y aprende porque los docentes escuchan, cuentan, investigan, escriben, van de un lado a otro, son espectadores, se van y vuelven en las noches... en fin... hacen que el congreso permanezca vivo.
Cada conferencia, cada reflexión, cada foro, cada experiencia significativa contada desde la emoción de las aulas de gran parte del territorio colombiano es un ir y venir interesante que va dejando rastros de escritura que permiten hacer lecturas del avance que el país viene logrando en la apropiación de Tecnologías de Información y Comunicación para los contextos educativos.
Hemos ido ganando también en el tejido de la cultura para promover docentes críticos y reflexivos en el uso de las TIC. El Congreso es una buena muestra de ello evidenciado en la riqueza del lenguaje, en el manejo abundante de las expectativas, en la discusión respetuosa e ilustrada a veces en los foros , en las respuestas diversas ante las propuestas de los conferencistas y de los maestros en las aulas. Tantos rincones de país juntos en esta experiencia es realmente maravilloso.
http://congresovirtual.eafit.edu.co/congreso/congreso/
TemáTICas para directivos docentes
Excelente el trabajo que vienen desarrollando 105 directivos docentes pertenecientes a 61 Escuelas Normales Superiores del país, a partir de la propuesta de formación TemáTICas para directivos creada para el Ministerio de Educación Nacional de Colombia.
Efectivamente, cuando los directivos docentes se comprometen a enfrentar cambios en sus prácticas y a integrar nuevas herramientas para su gestión... las instituciones educativas comienzan a transformarse.
http://pilototematicas-zona1antioquia.blogspot.com/
http://pilototematicas-zona2suroccident.blogspot.com/
http://pilototematicas-zona3centrosuroriente.blogspot.com/
http://pilototematicas-zona4caribe.blogspot.com/
Efectivamente, cuando los directivos docentes se comprometen a enfrentar cambios en sus prácticas y a integrar nuevas herramientas para su gestión... las instituciones educativas comienzan a transformarse.
http://pilototematicas-zona1antioquia.blogspot.com/
http://pilototematicas-zona2suroccident.blogspot.com/
http://pilototematicas-zona3centrosuroriente.blogspot.com/
http://pilototematicas-zona4caribe.blogspot.com/
sábado, 15 de noviembre de 2008
Masivas con-versaciones virtuales: una feria de uso de TIC
He tenido la oportunidad de vivir desde hace un poco más de un año, bellas oportunidades de ver y experimentar otras formas del diálogo entre muchas personas, apoyados en gran parte en formatos mediados por tecnologías de información y comunicación, para tratar de manera masiva problemas relacionados con la educación.
Me refiero al Plan Nacional Decenal de Educación realizado el año pasado el cual viví intensa y activamente como una sorprendente experiencia de democracia y de interés general por la educación. También aludo al Foro Nacional de Evaluación que se realizó recientemente en Bogotá, tanto para básica como para Superior y al Concejo comunal virtual sobre educación que se está llevando a cabo hoy en gran parte del territorio nacional.
Celebro estos acontecimientos que ayudan a construir un nuevo tipo de cultura frente al uso de los Medios y las TIC. La producción general de información, la visibilidad de los problemas, expectativas o logros que el país va haciendo en educación, las necesidades diversificadas de cada una de las regiones nos da un marco enorme sobre lo que pasa localmente con la educación en Colombia y lo que se piensa desde las políticas generales desde el Estado. Ésta es una gran experiencia de aprendizaje que los docentes debemos atender como un fenómeno serio, para pensar las TIC como herramientas que apoyan la participación masiva y ayudan a la construcción de juicios criticos y reflexivos.
En estas con-versaciones virtuales pasan muchas cosas en simultánea: el encuentro presencial en muchos espacios físicos y las video conferencias que los enlazan; el uso del chat y de la telefonía móvil como herramientas reales de participación masiva... todo se va transformando silenciosamente en una feria de usos de tecnologías que sobrepasa muchas expectativas generadas en procesos de formación. Estamos ante proceso de sensibilización que genera cambios en los esquemas culturales de participación de nuestros docentes y directivos docentes.
Qué maravilla poder vivir este tipo de experiencias.
Me refiero al Plan Nacional Decenal de Educación realizado el año pasado el cual viví intensa y activamente como una sorprendente experiencia de democracia y de interés general por la educación. También aludo al Foro Nacional de Evaluación que se realizó recientemente en Bogotá, tanto para básica como para Superior y al Concejo comunal virtual sobre educación que se está llevando a cabo hoy en gran parte del territorio nacional.
Celebro estos acontecimientos que ayudan a construir un nuevo tipo de cultura frente al uso de los Medios y las TIC. La producción general de información, la visibilidad de los problemas, expectativas o logros que el país va haciendo en educación, las necesidades diversificadas de cada una de las regiones nos da un marco enorme sobre lo que pasa localmente con la educación en Colombia y lo que se piensa desde las políticas generales desde el Estado. Ésta es una gran experiencia de aprendizaje que los docentes debemos atender como un fenómeno serio, para pensar las TIC como herramientas que apoyan la participación masiva y ayudan a la construcción de juicios criticos y reflexivos.
En estas con-versaciones virtuales pasan muchas cosas en simultánea: el encuentro presencial en muchos espacios físicos y las video conferencias que los enlazan; el uso del chat y de la telefonía móvil como herramientas reales de participación masiva... todo se va transformando silenciosamente en una feria de usos de tecnologías que sobrepasa muchas expectativas generadas en procesos de formación. Estamos ante proceso de sensibilización que genera cambios en los esquemas culturales de participación de nuestros docentes y directivos docentes.
Qué maravilla poder vivir este tipo de experiencias.
martes, 7 de octubre de 2008
La innovación se logra con la "Inteligencia de los sentidos y la sensibilidad de la inteligencia"
La hermosa polaridad que Gadamer en algún momento de su magnífica obra nos presenta (Verdad y Método), me permite pensar en el concepto de competencias que tanto ruido hace en nuestro sistema educativo en la última década. Y quizás esta polaridad es una bella manera de mostrar que el reto de hoy no es hacer exclusiones entre la sensibilidad y la razón. Al contrario. Se trata de lograr ser lo más incluyente posible.
De nuevo, como hace 10 o 15 años atrás, en la educación resurge una muy marcada insistencia en la pregunta por la creatividad y la innovación. Claro. Es normal porque ahora esta pregunta se reconfigura asociada al impacto que sobre nuestras vidas están teniendo los Medios y las Nuevas Tecnologías. Sin embargo aún creo que nos falta mucho para acercarnos realmente a una construcción seria de ambos conceptos. El país le apostó el año pasado, con el PNDE, a una pregunta sobre la "renovación pedagógica haciendo uso de TIC" y se espera que en los próximos años podamos trabajar el tema a nivel general. Creo que las facultades de Educación no han empezado a hacerle frente seriamente a este tema y es una lástima porque los maestros deberían estar saliendo bastante formados en el tema.
En lo que todos estamos de acuerdo es en que las prácticas de la educación deben cambiar. Y también, muchos de sus conceptos y fundamentos.
El mundo que hoy jalona internet, con la Web 2.0 genera demasiados asombros, demasiados desconciertos, demasiadas falsas ilusiones... y muchísimos desacomodos. Con mucha ingenuidad los adultos (a los que nos han bautizado "inmigrantes digitales") nos aproximamos a este enorme caudal de "novedades" y caemos en la tentación de hacer separaciones (como se escucha ahora en múltiples conferencias) entre "conocimiento 1.0" y "conocimiento 2.0"; "instituciones 1.0" e "instituciones 2.0". Con esa separación algunos se sienten autorizados para descalificar a los docentes que aún no se bañan en el "río de las mil y una novedades" de internet. Y entonces comenzamos a escuchar afirmaciones como: "ya no se concibe un maestro sin internet"; "ya el libro está mandado a recoger"; "el tablero tradicional no es interactivo..." y por eso ya no es una herramienta válida. Realmente creo que afirmaciones de este orden son una desproporción provocada por el deslumbramiento ingenuo que parece emerger de la nueva utopía actual que "quisieran prometer", algunos "apóstoles de internet" con su Web 2.0, a través de una cascada de presentaciones y videos que dejan el sabor de una multiplicidad enorme de formatos supuestamente "en los que se puede trabajar colaborativamente para la construcción conjunta de conocimiento". ¿Será que sí?
Yo creo en las potencialidades enormes que hoy tenemos frente a nuestros ojos y que la educación tiene hoy muchos caminos abiertos. En lo que no creo y me resisto a hacerlo, es que para que podamos darle peso y sentido a lo nuevo, tengamos que hacer exclusión de las prácticas anteriores y presentes. Creo que la construcción de conocimiento se produce en la reflexión individual y social, en la comprensión individual y social, en la creatividad individual y social. Creo que la innovación es una construcción individual y social que pasa bellamente por esa conjunción entre sensibilidad y razón.
De nuevo, como hace 10 o 15 años atrás, en la educación resurge una muy marcada insistencia en la pregunta por la creatividad y la innovación. Claro. Es normal porque ahora esta pregunta se reconfigura asociada al impacto que sobre nuestras vidas están teniendo los Medios y las Nuevas Tecnologías. Sin embargo aún creo que nos falta mucho para acercarnos realmente a una construcción seria de ambos conceptos. El país le apostó el año pasado, con el PNDE, a una pregunta sobre la "renovación pedagógica haciendo uso de TIC" y se espera que en los próximos años podamos trabajar el tema a nivel general. Creo que las facultades de Educación no han empezado a hacerle frente seriamente a este tema y es una lástima porque los maestros deberían estar saliendo bastante formados en el tema.
En lo que todos estamos de acuerdo es en que las prácticas de la educación deben cambiar. Y también, muchos de sus conceptos y fundamentos.
El mundo que hoy jalona internet, con la Web 2.0 genera demasiados asombros, demasiados desconciertos, demasiadas falsas ilusiones... y muchísimos desacomodos. Con mucha ingenuidad los adultos (a los que nos han bautizado "inmigrantes digitales") nos aproximamos a este enorme caudal de "novedades" y caemos en la tentación de hacer separaciones (como se escucha ahora en múltiples conferencias) entre "conocimiento 1.0" y "conocimiento 2.0"; "instituciones 1.0" e "instituciones 2.0". Con esa separación algunos se sienten autorizados para descalificar a los docentes que aún no se bañan en el "río de las mil y una novedades" de internet. Y entonces comenzamos a escuchar afirmaciones como: "ya no se concibe un maestro sin internet"; "ya el libro está mandado a recoger"; "el tablero tradicional no es interactivo..." y por eso ya no es una herramienta válida. Realmente creo que afirmaciones de este orden son una desproporción provocada por el deslumbramiento ingenuo que parece emerger de la nueva utopía actual que "quisieran prometer", algunos "apóstoles de internet" con su Web 2.0, a través de una cascada de presentaciones y videos que dejan el sabor de una multiplicidad enorme de formatos supuestamente "en los que se puede trabajar colaborativamente para la construcción conjunta de conocimiento". ¿Será que sí?
Yo creo en las potencialidades enormes que hoy tenemos frente a nuestros ojos y que la educación tiene hoy muchos caminos abiertos. En lo que no creo y me resisto a hacerlo, es que para que podamos darle peso y sentido a lo nuevo, tengamos que hacer exclusión de las prácticas anteriores y presentes. Creo que la construcción de conocimiento se produce en la reflexión individual y social, en la comprensión individual y social, en la creatividad individual y social. Creo que la innovación es una construcción individual y social que pasa bellamente por esa conjunción entre sensibilidad y razón.
lunes, 6 de octubre de 2008
Identidad 2.0: ¿Una identidad de sujeto o de usuario?
En un taller que estamos realizando en EAFIT con Alejandro Piscitelli como invitado, se estuvo trabajando en la mañana el concepto de identidad en la web 2.0. La pregunta inicial era: ¿Quién soy en internet? ¿Cuáles son las marcas de identidad que se encuentran en internet?
Interesantes los videos los que nos presentó Alejandro, pero me hicieron pensar si cuando hablamos de identidad hacemos referencia a la identidad del sujeto o a la identidad del usuario. ¿Será lo mismo? ¿Será así de simple?
¿Presentar mi currículum a través de herramientas informáticas ya da cuenta de mi identidad? Si publico en múltiples espacios (de la web 2.0) y fragmentariamente hablo de mi en algunos o tengo lugares de exposición de mis ideas en otros... ¿eso es mi identidad? ¿Quién soy yo en internet? ¿Yo soy lo que encuentro? ¿Yo soy lo que acopio de información? ¿Soy lo que consumo y lo que publico?
¿Qué es eso de la identidad?
Cuando era niña solía escuchar un refrán interesante para esta pregunta: "Dime con quien andas y te diré quien eres"
Interesantes los videos los que nos presentó Alejandro, pero me hicieron pensar si cuando hablamos de identidad hacemos referencia a la identidad del sujeto o a la identidad del usuario. ¿Será lo mismo? ¿Será así de simple?
¿Presentar mi currículum a través de herramientas informáticas ya da cuenta de mi identidad? Si publico en múltiples espacios (de la web 2.0) y fragmentariamente hablo de mi en algunos o tengo lugares de exposición de mis ideas en otros... ¿eso es mi identidad? ¿Quién soy yo en internet? ¿Yo soy lo que encuentro? ¿Yo soy lo que acopio de información? ¿Soy lo que consumo y lo que publico?
¿Qué es eso de la identidad?
Cuando era niña solía escuchar un refrán interesante para esta pregunta: "Dime con quien andas y te diré quien eres"
miércoles, 1 de octubre de 2008
La evaluación: ¿una oportunidad para hacer amigos en el saber o para hacer enemigos?
En el ámbito académico, el pais ha tenido un revuelo especial este año por ser el año de la evaluación. He seguido con atención algunos de los Forors regionales, he leido sobre lo que anda pasando, me gusta escudriñar lo que va apareciendo en los chat de Colombia Aprende (Portal educativo de Colombia), sin embargo veo que muy pocos, piensan la evaluación como un horizonte de futuro que se transforma en estrategia para hacer amigos en el saber y en el conocimiento.
Y eso me llevó a pensarme en mis prácticas docentes, y a ver a mis colegas del pasado y del presente frente al asunto de la evaluación.
La verdad, respecto a mis colegas, creo que casi todos hemos sido buenos docentes (hablo de aquellos con los que he compartido mi vida en varios sentidos). Hemos creido en la educación como un compromiso ético, como una fuente digna de trabajo y como un horizonte de futuro. Muy pocos de estos, pero si los hay, eran “educadores por formación”.
Cuando cada uno de nosotros nos poníamos de cara a la evaluación, pasaban muchas cosas. Todos teníamos (quiero hablar en pasado aunque éste sea considerablemente cercano) una posición clara frente a ella; algunos más radicales e inamovibles que los otros en los que su posición era movediza o dinámica, generalmente revolcándose entre el afecto y la razón. Todos creíamos que lo estábamos haciendo bien, que cumplíamos con nuestra responsabilidad social y profesional. Y es por eso que la evaluación se jugaba de varias maneras, y no precisamente de la misma forma en todos los momentos.
Para algunos, la evaluación recaía sobre el aprendizaje de los estudiantes. Para otros en cambio ésta giraba en cierto modo sobre la genialidad o sobre la amabilidad del docente un poco enmascarada en las “preguntas fáciles” que allanaban el camino hacia la gratitud incondicional del estudiante por haberlos dejado “pasar”. De esto daban cuenta las expresiones de los alumnos: a los primeros se le asemejaba a una especie de “tirano o casi padre terrible” y a los otros de “madre dadora y adorada”.
Tomábamos café juntos los que “rajaban” y los que “regalaban”. Parecía que esos dos extremos eran los más comunes y probables. Pero a decir verdad entre todos desatábamos rios de pasiones y no era sólo entre los estudiantes. A veces los claustros con sus aulas, cafeterias y corredores parecían hervir y estar a punto de explotar.
Yo misma me la jugué en los dos escenarios. Recuerdo que apelaba a la “etica” y hablaba en nombre de ella, para defender la pasión que sentía por “la fuerza de los argumentos”. No muy pronto, me di cuenta que debía cambiar mi forma de evaluar para que se convirtiera en algo que, al igual como lo hace lo lúdico, sea casi imposible de olvidar. Transformé las evaluaciones en serios juegos. Y yo misma me sorprendía con lo que veía en ese último momento en el aprendizaje mio y de los estudiantes. Era algo así como “darles tiempo” a todos, inclusive a mi, para aprender. Esto me generó muchos nuevos “amigos” pues lo que pasaba adentro de esos estudiantes más lentos, más tímidos, más temerosos, con el apoyo del grupo, se disolvía y se transformaba en aprendizajes. En el último período de mi docencia incursioné en trabajos colaborativos para la construcción de las reflexiones de los estudiantes de nivel de posgrado. Fue excelente y gratificante trabajar constructivamente a través de estrategias como los blog.
Bueno… y para finalizar con mis recuerdos diré que entre los docentes (esos que componen mi historia) era muy difícil saber cuál era el lugar adecuado, pues en un mismo café se podían decir las cosas más brutales sobre los que “rajaban” y los que “regalaban”. Y a nadie le gusta ser duramente juzgado. A nadie le gusta que el sentimiento de seguridad y el reconocimiento se vaya en el último zorbo de una taza de café. Tanto esfuerzo, tango gusto, amor, tiempo y dedicación para encontrar la mejor forma de “examinar” a los estudiantes, a sabiendas de que cualquier colega, con una sola palabra demoledora, puede lograr acobardarlo a uno dejándolo sin saber qué hacer. Pero claro, esto tampoco era muy frecuente porque éramos todos de caracteres extremadamente fuertes. A lo sumo, uno se desacomodaba un rato. Pensaba y en general volvía a su vieja y tranquila seguridad.
Toda esta reflexión-recordación, se la debo en parte a una profe novata que ve en la cacería de sus colegas una manera de ganarse los afectos de sus estudiantes y su seguridad con la administración.
A lo mejor todos lo hicimos en su momento, pero ahora puedo verlo en la distancia y hacer un balance entre los efectos que provocamos todos nosotros en “nuestros” estudiantes. Con el pasar del tiempo vi volver a esos “tipos de amigos” que se desatan en los procesos de formación, pero ya maduros, con profesiones definidas, con éxito algunos y otros con sus fracasos secretos .
Y entonces oigo sus palabras rondar por los corredores: “hola profe, vos si que eras una madre”. “Hola profe: me acuerdo como nos reíamos y cómo la pasábamos de bien. Qué rumbas aquellas”, “Hola profe: no sabés todo lo que aprendí con vos y todo lo que me ha servido para la vida, pero… eh avemaría si me costó”.
Unos se vuelven amigos pasajeros muy mediados por la evaluación y otros se vuelven amigos del saber. ¿Qué pasa allí?
Mi bisabuelo decía (lo se por mi madre) que “lo barato sale caro”. ¿Es que debe costar el aprendizaje? Si el que “raja” cobra más caro que el que “regala” entonces se podría afirmar que ¿en el costo consiste la evaluación? No lo creo. La verdad conozco de cerca, mucho, mucho, a uno de esos profes que incluso a mi continúa enseñándome sobre la vida. Él se la juega, entra por la puerta de la exigencia, pero no pierde de vista el afecto en la educación. Se acerca y se aleja. Les dice que no teman, pero que no dimitirá en su exigencia. Yo le preguntaba, tú que eres tan buen docente, que tienes tanto saber y tanto conocimiento, que trabajas tan convencida y ampliamente el tema de aprendizaje por competencias ¿porqué te “pierden” tantos estudiantes en las primeras evaluaciones?
Escribiendo esto me doy cuenta del concepto de “pérdida” en relación a la evaluación. Efectivamente este segundo profe al que hago mención genera alianzas inmediatas con los buenos estudiantes. Con esos no hay problema. Pero siguen quedando otros dos tipos más: los que se dejan desacomodar (lo cual tiene un costo muy alto porque en el desacomodo se pierde) y los que definitivamente, por su derecho a la diferencia no se pueden vincular con este tipo de profes.
¿Y cuál prefiero yo? Creo que prefiero al profe que enseña con el ejemplo, con la convicción, con la exigencia, con el rigor, y que no pierde de vista la ternura de la razón. Prefiero al profe que se está preparando para dar giros en su actualización. A ese que se sigue preguntando y a ese que se levanta a dar más preguntas que respuestas. Si, es a ese al que prefiero yo.
A lo mejor me ha acercado más a mis recuerdos que al concepto de evaluación. pero.. ¿quien sabe?
Y eso me llevó a pensarme en mis prácticas docentes, y a ver a mis colegas del pasado y del presente frente al asunto de la evaluación.
La verdad, respecto a mis colegas, creo que casi todos hemos sido buenos docentes (hablo de aquellos con los que he compartido mi vida en varios sentidos). Hemos creido en la educación como un compromiso ético, como una fuente digna de trabajo y como un horizonte de futuro. Muy pocos de estos, pero si los hay, eran “educadores por formación”.
Cuando cada uno de nosotros nos poníamos de cara a la evaluación, pasaban muchas cosas. Todos teníamos (quiero hablar en pasado aunque éste sea considerablemente cercano) una posición clara frente a ella; algunos más radicales e inamovibles que los otros en los que su posición era movediza o dinámica, generalmente revolcándose entre el afecto y la razón. Todos creíamos que lo estábamos haciendo bien, que cumplíamos con nuestra responsabilidad social y profesional. Y es por eso que la evaluación se jugaba de varias maneras, y no precisamente de la misma forma en todos los momentos.
Para algunos, la evaluación recaía sobre el aprendizaje de los estudiantes. Para otros en cambio ésta giraba en cierto modo sobre la genialidad o sobre la amabilidad del docente un poco enmascarada en las “preguntas fáciles” que allanaban el camino hacia la gratitud incondicional del estudiante por haberlos dejado “pasar”. De esto daban cuenta las expresiones de los alumnos: a los primeros se le asemejaba a una especie de “tirano o casi padre terrible” y a los otros de “madre dadora y adorada”.
Tomábamos café juntos los que “rajaban” y los que “regalaban”. Parecía que esos dos extremos eran los más comunes y probables. Pero a decir verdad entre todos desatábamos rios de pasiones y no era sólo entre los estudiantes. A veces los claustros con sus aulas, cafeterias y corredores parecían hervir y estar a punto de explotar.
Yo misma me la jugué en los dos escenarios. Recuerdo que apelaba a la “etica” y hablaba en nombre de ella, para defender la pasión que sentía por “la fuerza de los argumentos”. No muy pronto, me di cuenta que debía cambiar mi forma de evaluar para que se convirtiera en algo que, al igual como lo hace lo lúdico, sea casi imposible de olvidar. Transformé las evaluaciones en serios juegos. Y yo misma me sorprendía con lo que veía en ese último momento en el aprendizaje mio y de los estudiantes. Era algo así como “darles tiempo” a todos, inclusive a mi, para aprender. Esto me generó muchos nuevos “amigos” pues lo que pasaba adentro de esos estudiantes más lentos, más tímidos, más temerosos, con el apoyo del grupo, se disolvía y se transformaba en aprendizajes. En el último período de mi docencia incursioné en trabajos colaborativos para la construcción de las reflexiones de los estudiantes de nivel de posgrado. Fue excelente y gratificante trabajar constructivamente a través de estrategias como los blog.
Bueno… y para finalizar con mis recuerdos diré que entre los docentes (esos que componen mi historia) era muy difícil saber cuál era el lugar adecuado, pues en un mismo café se podían decir las cosas más brutales sobre los que “rajaban” y los que “regalaban”. Y a nadie le gusta ser duramente juzgado. A nadie le gusta que el sentimiento de seguridad y el reconocimiento se vaya en el último zorbo de una taza de café. Tanto esfuerzo, tango gusto, amor, tiempo y dedicación para encontrar la mejor forma de “examinar” a los estudiantes, a sabiendas de que cualquier colega, con una sola palabra demoledora, puede lograr acobardarlo a uno dejándolo sin saber qué hacer. Pero claro, esto tampoco era muy frecuente porque éramos todos de caracteres extremadamente fuertes. A lo sumo, uno se desacomodaba un rato. Pensaba y en general volvía a su vieja y tranquila seguridad.
Toda esta reflexión-recordación, se la debo en parte a una profe novata que ve en la cacería de sus colegas una manera de ganarse los afectos de sus estudiantes y su seguridad con la administración.
A lo mejor todos lo hicimos en su momento, pero ahora puedo verlo en la distancia y hacer un balance entre los efectos que provocamos todos nosotros en “nuestros” estudiantes. Con el pasar del tiempo vi volver a esos “tipos de amigos” que se desatan en los procesos de formación, pero ya maduros, con profesiones definidas, con éxito algunos y otros con sus fracasos secretos .
Y entonces oigo sus palabras rondar por los corredores: “hola profe, vos si que eras una madre”. “Hola profe: me acuerdo como nos reíamos y cómo la pasábamos de bien. Qué rumbas aquellas”, “Hola profe: no sabés todo lo que aprendí con vos y todo lo que me ha servido para la vida, pero… eh avemaría si me costó”.
Unos se vuelven amigos pasajeros muy mediados por la evaluación y otros se vuelven amigos del saber. ¿Qué pasa allí?
Mi bisabuelo decía (lo se por mi madre) que “lo barato sale caro”. ¿Es que debe costar el aprendizaje? Si el que “raja” cobra más caro que el que “regala” entonces se podría afirmar que ¿en el costo consiste la evaluación? No lo creo. La verdad conozco de cerca, mucho, mucho, a uno de esos profes que incluso a mi continúa enseñándome sobre la vida. Él se la juega, entra por la puerta de la exigencia, pero no pierde de vista el afecto en la educación. Se acerca y se aleja. Les dice que no teman, pero que no dimitirá en su exigencia. Yo le preguntaba, tú que eres tan buen docente, que tienes tanto saber y tanto conocimiento, que trabajas tan convencida y ampliamente el tema de aprendizaje por competencias ¿porqué te “pierden” tantos estudiantes en las primeras evaluaciones?
Escribiendo esto me doy cuenta del concepto de “pérdida” en relación a la evaluación. Efectivamente este segundo profe al que hago mención genera alianzas inmediatas con los buenos estudiantes. Con esos no hay problema. Pero siguen quedando otros dos tipos más: los que se dejan desacomodar (lo cual tiene un costo muy alto porque en el desacomodo se pierde) y los que definitivamente, por su derecho a la diferencia no se pueden vincular con este tipo de profes.
¿Y cuál prefiero yo? Creo que prefiero al profe que enseña con el ejemplo, con la convicción, con la exigencia, con el rigor, y que no pierde de vista la ternura de la razón. Prefiero al profe que se está preparando para dar giros en su actualización. A ese que se sigue preguntando y a ese que se levanta a dar más preguntas que respuestas. Si, es a ese al que prefiero yo.
A lo mejor me ha acercado más a mis recuerdos que al concepto de evaluación. pero.. ¿quien sabe?
domingo, 24 de agosto de 2008
El impresionante valor del juego
A propósito de los juegos olímpicos retorno por una vez más sobre ese gran tema que siempre me ha cautivado e inquietado y que más escritura me ha exigido en mi vida académica y personal. Me refiero a la extraordinaria capacidad humana de jugar.
Quizá lo que más me encanta de estos juegos es poder ver la mirada de cada competidor cuando se dispone a "ganar"; ver las emociones públicas que corren como ríos en los escenarios deportivos; ver la seriedad de cada juego en cada juez, en cada reglamento, en cada competidor; ver, en tiempo real lo que está moviendo el corazón de las multitudes y la manera como cada persona bordea esa gran experiencia estética que produce el juego, sea cual sea la disciplina que esté mostrando "el sueño humano de perfección".
Ese ludus, tan cerca a lo sagrado... hace que todo se transforme y cada acto (de cada quien) haga parte de un gran todo que moviliza un sentir colectivo, de orden universal.
!Qué magia la del juego. Y qué fuerza! Qué maravilla poder ver la simultaneidad de tantas cosas y escuchar "en vivo y en directo" las percepciones y las apuestas interiores que cada periodista, cada comentador, cada espectador o cada jugador entrevistado, hace sobre lo que les causan esos ríos de pasiones jugadas por el juego.
Quizá lo que más me encanta de estos juegos es poder ver la mirada de cada competidor cuando se dispone a "ganar"; ver las emociones públicas que corren como ríos en los escenarios deportivos; ver la seriedad de cada juego en cada juez, en cada reglamento, en cada competidor; ver, en tiempo real lo que está moviendo el corazón de las multitudes y la manera como cada persona bordea esa gran experiencia estética que produce el juego, sea cual sea la disciplina que esté mostrando "el sueño humano de perfección".
Ese ludus, tan cerca a lo sagrado... hace que todo se transforme y cada acto (de cada quien) haga parte de un gran todo que moviliza un sentir colectivo, de orden universal.
!Qué magia la del juego. Y qué fuerza! Qué maravilla poder ver la simultaneidad de tantas cosas y escuchar "en vivo y en directo" las percepciones y las apuestas interiores que cada periodista, cada comentador, cada espectador o cada jugador entrevistado, hace sobre lo que les causan esos ríos de pasiones jugadas por el juego.
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