He tenido la oportunidad de vivir desde hace un poco más de un año, bellas oportunidades de ver y experimentar otras formas del diálogo entre muchas personas, apoyados en gran parte en formatos mediados por tecnologías de información y comunicación, para tratar de manera masiva problemas relacionados con la educación.
Me refiero al Plan Nacional Decenal de Educación realizado el año pasado el cual viví intensa y activamente como una sorprendente experiencia de democracia y de interés general por la educación. También aludo al Foro Nacional de Evaluación que se realizó recientemente en Bogotá, tanto para básica como para Superior y al Concejo comunal virtual sobre educación que se está llevando a cabo hoy en gran parte del territorio nacional.
Celebro estos acontecimientos que ayudan a construir un nuevo tipo de cultura frente al uso de los Medios y las TIC. La producción general de información, la visibilidad de los problemas, expectativas o logros que el país va haciendo en educación, las necesidades diversificadas de cada una de las regiones nos da un marco enorme sobre lo que pasa localmente con la educación en Colombia y lo que se piensa desde las políticas generales desde el Estado.
Ésta es una gran experiencia de aprendizaje que los docentes debemos atender como un fenómeno serio, para pensar las TIC como herramientas que apoyan la participación masiva y ayudan a la construcción de juicios criticos y reflexivos.
En estas con-versaciones virtuales pasan muchas cosas en simultánea: el encuentro presencial en muchos espacios físicos y las video conferencias que los enlazan; el uso del chat y de la telefonía móvil como herramientas reales de participación masiva... todo se va transformando silenciosamente en una feria de usos de tecnologías que sobrepasa muchas expectativas generadas en procesos de formación. Estamos ante proceso de sensibilización que genera cambios en los esquemas culturales de participación de nuestros docentes y directivos docentes.
Qué maravilla poder vivir este tipo de experiencias.
Espacio para opinar y reflexionar sobre la vida, la educación, los tiempos actuales... Marta Inés Tirado Gallego: mitiradog@gmail.com
sábado, 15 de noviembre de 2008
martes, 7 de octubre de 2008
La innovación se logra con la "Inteligencia de los sentidos y la sensibilidad de la inteligencia"
La hermosa polaridad que Gadamer en algún momento de su magnífica obra nos presenta (Verdad y Método), me permite pensar en el concepto de competencias que tanto ruido hace en nuestro sistema educativo en la última década. Y quizás esta polaridad es una bella manera de mostrar que el reto de hoy no es hacer exclusiones entre la sensibilidad y la razón. Al contrario. Se trata de lograr ser lo más incluyente posible.
De nuevo, como hace 10 o 15 años atrás, en la educación resurge una muy marcada insistencia en la pregunta por la creatividad y la innovación. Claro. Es normal porque ahora esta pregunta se reconfigura asociada al impacto que sobre nuestras vidas están teniendo los Medios y las Nuevas Tecnologías. Sin embargo aún creo que nos falta mucho para acercarnos realmente a una construcción seria de ambos conceptos. El país le apostó el año pasado, con el PNDE, a una pregunta sobre la "renovación pedagógica haciendo uso de TIC" y se espera que en los próximos años podamos trabajar el tema a nivel general. Creo que las facultades de Educación no han empezado a hacerle frente seriamente a este tema y es una lástima porque los maestros deberían estar saliendo bastante formados en el tema.
En lo que todos estamos de acuerdo es en que las prácticas de la educación deben cambiar. Y también, muchos de sus conceptos y fundamentos.
El mundo que hoy jalona internet, con la Web 2.0 genera demasiados asombros, demasiados desconciertos, demasiadas falsas ilusiones... y muchísimos desacomodos. Con mucha ingenuidad los adultos (a los que nos han bautizado "inmigrantes digitales") nos aproximamos a este enorme caudal de "novedades" y caemos en la tentación de hacer separaciones (como se escucha ahora en múltiples conferencias) entre "conocimiento 1.0" y "conocimiento 2.0"; "instituciones 1.0" e "instituciones 2.0". Con esa separación algunos se sienten autorizados para descalificar a los docentes que aún no se bañan en el "río de las mil y una novedades" de internet. Y entonces comenzamos a escuchar afirmaciones como: "ya no se concibe un maestro sin internet"; "ya el libro está mandado a recoger"; "el tablero tradicional no es interactivo..." y por eso ya no es una herramienta válida. Realmente creo que afirmaciones de este orden son una desproporción provocada por el deslumbramiento ingenuo que parece emerger de la nueva utopía actual que "quisieran prometer", algunos "apóstoles de internet" con su Web 2.0, a través de una cascada de presentaciones y videos que dejan el sabor de una multiplicidad enorme de formatos supuestamente "en los que se puede trabajar colaborativamente para la construcción conjunta de conocimiento". ¿Será que sí?
Yo creo en las potencialidades enormes que hoy tenemos frente a nuestros ojos y que la educación tiene hoy muchos caminos abiertos. En lo que no creo y me resisto a hacerlo, es que para que podamos darle peso y sentido a lo nuevo, tengamos que hacer exclusión de las prácticas anteriores y presentes. Creo que la construcción de conocimiento se produce en la reflexión individual y social, en la comprensión individual y social, en la creatividad individual y social. Creo que la innovación es una construcción individual y social que pasa bellamente por esa conjunción entre sensibilidad y razón.
De nuevo, como hace 10 o 15 años atrás, en la educación resurge una muy marcada insistencia en la pregunta por la creatividad y la innovación. Claro. Es normal porque ahora esta pregunta se reconfigura asociada al impacto que sobre nuestras vidas están teniendo los Medios y las Nuevas Tecnologías. Sin embargo aún creo que nos falta mucho para acercarnos realmente a una construcción seria de ambos conceptos. El país le apostó el año pasado, con el PNDE, a una pregunta sobre la "renovación pedagógica haciendo uso de TIC" y se espera que en los próximos años podamos trabajar el tema a nivel general. Creo que las facultades de Educación no han empezado a hacerle frente seriamente a este tema y es una lástima porque los maestros deberían estar saliendo bastante formados en el tema.
En lo que todos estamos de acuerdo es en que las prácticas de la educación deben cambiar. Y también, muchos de sus conceptos y fundamentos.
El mundo que hoy jalona internet, con la Web 2.0 genera demasiados asombros, demasiados desconciertos, demasiadas falsas ilusiones... y muchísimos desacomodos. Con mucha ingenuidad los adultos (a los que nos han bautizado "inmigrantes digitales") nos aproximamos a este enorme caudal de "novedades" y caemos en la tentación de hacer separaciones (como se escucha ahora en múltiples conferencias) entre "conocimiento 1.0" y "conocimiento 2.0"; "instituciones 1.0" e "instituciones 2.0". Con esa separación algunos se sienten autorizados para descalificar a los docentes que aún no se bañan en el "río de las mil y una novedades" de internet. Y entonces comenzamos a escuchar afirmaciones como: "ya no se concibe un maestro sin internet"; "ya el libro está mandado a recoger"; "el tablero tradicional no es interactivo..." y por eso ya no es una herramienta válida. Realmente creo que afirmaciones de este orden son una desproporción provocada por el deslumbramiento ingenuo que parece emerger de la nueva utopía actual que "quisieran prometer", algunos "apóstoles de internet" con su Web 2.0, a través de una cascada de presentaciones y videos que dejan el sabor de una multiplicidad enorme de formatos supuestamente "en los que se puede trabajar colaborativamente para la construcción conjunta de conocimiento". ¿Será que sí?
Yo creo en las potencialidades enormes que hoy tenemos frente a nuestros ojos y que la educación tiene hoy muchos caminos abiertos. En lo que no creo y me resisto a hacerlo, es que para que podamos darle peso y sentido a lo nuevo, tengamos que hacer exclusión de las prácticas anteriores y presentes. Creo que la construcción de conocimiento se produce en la reflexión individual y social, en la comprensión individual y social, en la creatividad individual y social. Creo que la innovación es una construcción individual y social que pasa bellamente por esa conjunción entre sensibilidad y razón.
lunes, 6 de octubre de 2008
Identidad 2.0: ¿Una identidad de sujeto o de usuario?
En un taller que estamos realizando en EAFIT con Alejandro Piscitelli como invitado, se estuvo trabajando en la mañana el concepto de identidad en la web 2.0. La pregunta inicial era: ¿Quién soy en internet? ¿Cuáles son las marcas de identidad que se encuentran en internet?
Interesantes los videos los que nos presentó Alejandro, pero me hicieron pensar si cuando hablamos de identidad hacemos referencia a la identidad del sujeto o a la identidad del usuario. ¿Será lo mismo? ¿Será así de simple?
¿Presentar mi currículum a través de herramientas informáticas ya da cuenta de mi identidad? Si publico en múltiples espacios (de la web 2.0) y fragmentariamente hablo de mi en algunos o tengo lugares de exposición de mis ideas en otros... ¿eso es mi identidad? ¿Quién soy yo en internet? ¿Yo soy lo que encuentro? ¿Yo soy lo que acopio de información? ¿Soy lo que consumo y lo que publico?
¿Qué es eso de la identidad?
Cuando era niña solía escuchar un refrán interesante para esta pregunta: "Dime con quien andas y te diré quien eres"
Interesantes los videos los que nos presentó Alejandro, pero me hicieron pensar si cuando hablamos de identidad hacemos referencia a la identidad del sujeto o a la identidad del usuario. ¿Será lo mismo? ¿Será así de simple?
¿Presentar mi currículum a través de herramientas informáticas ya da cuenta de mi identidad? Si publico en múltiples espacios (de la web 2.0) y fragmentariamente hablo de mi en algunos o tengo lugares de exposición de mis ideas en otros... ¿eso es mi identidad? ¿Quién soy yo en internet? ¿Yo soy lo que encuentro? ¿Yo soy lo que acopio de información? ¿Soy lo que consumo y lo que publico?
¿Qué es eso de la identidad?
Cuando era niña solía escuchar un refrán interesante para esta pregunta: "Dime con quien andas y te diré quien eres"
miércoles, 1 de octubre de 2008
La evaluación: ¿una oportunidad para hacer amigos en el saber o para hacer enemigos?
En el ámbito académico, el pais ha tenido un revuelo especial este año por ser el año de la evaluación. He seguido con atención algunos de los Forors regionales, he leido sobre lo que anda pasando, me gusta escudriñar lo que va apareciendo en los chat de Colombia Aprende (Portal educativo de Colombia), sin embargo veo que muy pocos, piensan la evaluación como un horizonte de futuro que se transforma en estrategia para hacer amigos en el saber y en el conocimiento.
Y eso me llevó a pensarme en mis prácticas docentes, y a ver a mis colegas del pasado y del presente frente al asunto de la evaluación.
La verdad, respecto a mis colegas, creo que casi todos hemos sido buenos docentes (hablo de aquellos con los que he compartido mi vida en varios sentidos). Hemos creido en la educación como un compromiso ético, como una fuente digna de trabajo y como un horizonte de futuro. Muy pocos de estos, pero si los hay, eran “educadores por formación”.
Cuando cada uno de nosotros nos poníamos de cara a la evaluación, pasaban muchas cosas. Todos teníamos (quiero hablar en pasado aunque éste sea considerablemente cercano) una posición clara frente a ella; algunos más radicales e inamovibles que los otros en los que su posición era movediza o dinámica, generalmente revolcándose entre el afecto y la razón. Todos creíamos que lo estábamos haciendo bien, que cumplíamos con nuestra responsabilidad social y profesional. Y es por eso que la evaluación se jugaba de varias maneras, y no precisamente de la misma forma en todos los momentos.
Para algunos, la evaluación recaía sobre el aprendizaje de los estudiantes. Para otros en cambio ésta giraba en cierto modo sobre la genialidad o sobre la amabilidad del docente un poco enmascarada en las “preguntas fáciles” que allanaban el camino hacia la gratitud incondicional del estudiante por haberlos dejado “pasar”. De esto daban cuenta las expresiones de los alumnos: a los primeros se le asemejaba a una especie de “tirano o casi padre terrible” y a los otros de “madre dadora y adorada”.
Tomábamos café juntos los que “rajaban” y los que “regalaban”. Parecía que esos dos extremos eran los más comunes y probables. Pero a decir verdad entre todos desatábamos rios de pasiones y no era sólo entre los estudiantes. A veces los claustros con sus aulas, cafeterias y corredores parecían hervir y estar a punto de explotar.
Yo misma me la jugué en los dos escenarios. Recuerdo que apelaba a la “etica” y hablaba en nombre de ella, para defender la pasión que sentía por “la fuerza de los argumentos”. No muy pronto, me di cuenta que debía cambiar mi forma de evaluar para que se convirtiera en algo que, al igual como lo hace lo lúdico, sea casi imposible de olvidar. Transformé las evaluaciones en serios juegos. Y yo misma me sorprendía con lo que veía en ese último momento en el aprendizaje mio y de los estudiantes. Era algo así como “darles tiempo” a todos, inclusive a mi, para aprender. Esto me generó muchos nuevos “amigos” pues lo que pasaba adentro de esos estudiantes más lentos, más tímidos, más temerosos, con el apoyo del grupo, se disolvía y se transformaba en aprendizajes. En el último período de mi docencia incursioné en trabajos colaborativos para la construcción de las reflexiones de los estudiantes de nivel de posgrado. Fue excelente y gratificante trabajar constructivamente a través de estrategias como los blog.
Bueno… y para finalizar con mis recuerdos diré que entre los docentes (esos que componen mi historia) era muy difícil saber cuál era el lugar adecuado, pues en un mismo café se podían decir las cosas más brutales sobre los que “rajaban” y los que “regalaban”. Y a nadie le gusta ser duramente juzgado. A nadie le gusta que el sentimiento de seguridad y el reconocimiento se vaya en el último zorbo de una taza de café. Tanto esfuerzo, tango gusto, amor, tiempo y dedicación para encontrar la mejor forma de “examinar” a los estudiantes, a sabiendas de que cualquier colega, con una sola palabra demoledora, puede lograr acobardarlo a uno dejándolo sin saber qué hacer. Pero claro, esto tampoco era muy frecuente porque éramos todos de caracteres extremadamente fuertes. A lo sumo, uno se desacomodaba un rato. Pensaba y en general volvía a su vieja y tranquila seguridad.
Toda esta reflexión-recordación, se la debo en parte a una profe novata que ve en la cacería de sus colegas una manera de ganarse los afectos de sus estudiantes y su seguridad con la administración.
A lo mejor todos lo hicimos en su momento, pero ahora puedo verlo en la distancia y hacer un balance entre los efectos que provocamos todos nosotros en “nuestros” estudiantes. Con el pasar del tiempo vi volver a esos “tipos de amigos” que se desatan en los procesos de formación, pero ya maduros, con profesiones definidas, con éxito algunos y otros con sus fracasos secretos .
Y entonces oigo sus palabras rondar por los corredores: “hola profe, vos si que eras una madre”. “Hola profe: me acuerdo como nos reíamos y cómo la pasábamos de bien. Qué rumbas aquellas”, “Hola profe: no sabés todo lo que aprendí con vos y todo lo que me ha servido para la vida, pero… eh avemaría si me costó”.
Unos se vuelven amigos pasajeros muy mediados por la evaluación y otros se vuelven amigos del saber. ¿Qué pasa allí?
Mi bisabuelo decía (lo se por mi madre) que “lo barato sale caro”. ¿Es que debe costar el aprendizaje? Si el que “raja” cobra más caro que el que “regala” entonces se podría afirmar que ¿en el costo consiste la evaluación? No lo creo. La verdad conozco de cerca, mucho, mucho, a uno de esos profes que incluso a mi continúa enseñándome sobre la vida. Él se la juega, entra por la puerta de la exigencia, pero no pierde de vista el afecto en la educación. Se acerca y se aleja. Les dice que no teman, pero que no dimitirá en su exigencia. Yo le preguntaba, tú que eres tan buen docente, que tienes tanto saber y tanto conocimiento, que trabajas tan convencida y ampliamente el tema de aprendizaje por competencias ¿porqué te “pierden” tantos estudiantes en las primeras evaluaciones?
Escribiendo esto me doy cuenta del concepto de “pérdida” en relación a la evaluación. Efectivamente este segundo profe al que hago mención genera alianzas inmediatas con los buenos estudiantes. Con esos no hay problema. Pero siguen quedando otros dos tipos más: los que se dejan desacomodar (lo cual tiene un costo muy alto porque en el desacomodo se pierde) y los que definitivamente, por su derecho a la diferencia no se pueden vincular con este tipo de profes.
¿Y cuál prefiero yo? Creo que prefiero al profe que enseña con el ejemplo, con la convicción, con la exigencia, con el rigor, y que no pierde de vista la ternura de la razón. Prefiero al profe que se está preparando para dar giros en su actualización. A ese que se sigue preguntando y a ese que se levanta a dar más preguntas que respuestas. Si, es a ese al que prefiero yo.
A lo mejor me ha acercado más a mis recuerdos que al concepto de evaluación. pero.. ¿quien sabe?
Y eso me llevó a pensarme en mis prácticas docentes, y a ver a mis colegas del pasado y del presente frente al asunto de la evaluación.
La verdad, respecto a mis colegas, creo que casi todos hemos sido buenos docentes (hablo de aquellos con los que he compartido mi vida en varios sentidos). Hemos creido en la educación como un compromiso ético, como una fuente digna de trabajo y como un horizonte de futuro. Muy pocos de estos, pero si los hay, eran “educadores por formación”.
Cuando cada uno de nosotros nos poníamos de cara a la evaluación, pasaban muchas cosas. Todos teníamos (quiero hablar en pasado aunque éste sea considerablemente cercano) una posición clara frente a ella; algunos más radicales e inamovibles que los otros en los que su posición era movediza o dinámica, generalmente revolcándose entre el afecto y la razón. Todos creíamos que lo estábamos haciendo bien, que cumplíamos con nuestra responsabilidad social y profesional. Y es por eso que la evaluación se jugaba de varias maneras, y no precisamente de la misma forma en todos los momentos.
Para algunos, la evaluación recaía sobre el aprendizaje de los estudiantes. Para otros en cambio ésta giraba en cierto modo sobre la genialidad o sobre la amabilidad del docente un poco enmascarada en las “preguntas fáciles” que allanaban el camino hacia la gratitud incondicional del estudiante por haberlos dejado “pasar”. De esto daban cuenta las expresiones de los alumnos: a los primeros se le asemejaba a una especie de “tirano o casi padre terrible” y a los otros de “madre dadora y adorada”.
Tomábamos café juntos los que “rajaban” y los que “regalaban”. Parecía que esos dos extremos eran los más comunes y probables. Pero a decir verdad entre todos desatábamos rios de pasiones y no era sólo entre los estudiantes. A veces los claustros con sus aulas, cafeterias y corredores parecían hervir y estar a punto de explotar.
Yo misma me la jugué en los dos escenarios. Recuerdo que apelaba a la “etica” y hablaba en nombre de ella, para defender la pasión que sentía por “la fuerza de los argumentos”. No muy pronto, me di cuenta que debía cambiar mi forma de evaluar para que se convirtiera en algo que, al igual como lo hace lo lúdico, sea casi imposible de olvidar. Transformé las evaluaciones en serios juegos. Y yo misma me sorprendía con lo que veía en ese último momento en el aprendizaje mio y de los estudiantes. Era algo así como “darles tiempo” a todos, inclusive a mi, para aprender. Esto me generó muchos nuevos “amigos” pues lo que pasaba adentro de esos estudiantes más lentos, más tímidos, más temerosos, con el apoyo del grupo, se disolvía y se transformaba en aprendizajes. En el último período de mi docencia incursioné en trabajos colaborativos para la construcción de las reflexiones de los estudiantes de nivel de posgrado. Fue excelente y gratificante trabajar constructivamente a través de estrategias como los blog.
Bueno… y para finalizar con mis recuerdos diré que entre los docentes (esos que componen mi historia) era muy difícil saber cuál era el lugar adecuado, pues en un mismo café se podían decir las cosas más brutales sobre los que “rajaban” y los que “regalaban”. Y a nadie le gusta ser duramente juzgado. A nadie le gusta que el sentimiento de seguridad y el reconocimiento se vaya en el último zorbo de una taza de café. Tanto esfuerzo, tango gusto, amor, tiempo y dedicación para encontrar la mejor forma de “examinar” a los estudiantes, a sabiendas de que cualquier colega, con una sola palabra demoledora, puede lograr acobardarlo a uno dejándolo sin saber qué hacer. Pero claro, esto tampoco era muy frecuente porque éramos todos de caracteres extremadamente fuertes. A lo sumo, uno se desacomodaba un rato. Pensaba y en general volvía a su vieja y tranquila seguridad.
Toda esta reflexión-recordación, se la debo en parte a una profe novata que ve en la cacería de sus colegas una manera de ganarse los afectos de sus estudiantes y su seguridad con la administración.
A lo mejor todos lo hicimos en su momento, pero ahora puedo verlo en la distancia y hacer un balance entre los efectos que provocamos todos nosotros en “nuestros” estudiantes. Con el pasar del tiempo vi volver a esos “tipos de amigos” que se desatan en los procesos de formación, pero ya maduros, con profesiones definidas, con éxito algunos y otros con sus fracasos secretos .
Y entonces oigo sus palabras rondar por los corredores: “hola profe, vos si que eras una madre”. “Hola profe: me acuerdo como nos reíamos y cómo la pasábamos de bien. Qué rumbas aquellas”, “Hola profe: no sabés todo lo que aprendí con vos y todo lo que me ha servido para la vida, pero… eh avemaría si me costó”.
Unos se vuelven amigos pasajeros muy mediados por la evaluación y otros se vuelven amigos del saber. ¿Qué pasa allí?
Mi bisabuelo decía (lo se por mi madre) que “lo barato sale caro”. ¿Es que debe costar el aprendizaje? Si el que “raja” cobra más caro que el que “regala” entonces se podría afirmar que ¿en el costo consiste la evaluación? No lo creo. La verdad conozco de cerca, mucho, mucho, a uno de esos profes que incluso a mi continúa enseñándome sobre la vida. Él se la juega, entra por la puerta de la exigencia, pero no pierde de vista el afecto en la educación. Se acerca y se aleja. Les dice que no teman, pero que no dimitirá en su exigencia. Yo le preguntaba, tú que eres tan buen docente, que tienes tanto saber y tanto conocimiento, que trabajas tan convencida y ampliamente el tema de aprendizaje por competencias ¿porqué te “pierden” tantos estudiantes en las primeras evaluaciones?
Escribiendo esto me doy cuenta del concepto de “pérdida” en relación a la evaluación. Efectivamente este segundo profe al que hago mención genera alianzas inmediatas con los buenos estudiantes. Con esos no hay problema. Pero siguen quedando otros dos tipos más: los que se dejan desacomodar (lo cual tiene un costo muy alto porque en el desacomodo se pierde) y los que definitivamente, por su derecho a la diferencia no se pueden vincular con este tipo de profes.
¿Y cuál prefiero yo? Creo que prefiero al profe que enseña con el ejemplo, con la convicción, con la exigencia, con el rigor, y que no pierde de vista la ternura de la razón. Prefiero al profe que se está preparando para dar giros en su actualización. A ese que se sigue preguntando y a ese que se levanta a dar más preguntas que respuestas. Si, es a ese al que prefiero yo.
A lo mejor me ha acercado más a mis recuerdos que al concepto de evaluación. pero.. ¿quien sabe?
domingo, 24 de agosto de 2008
El impresionante valor del juego
A propósito de los juegos olímpicos retorno por una vez más sobre ese gran tema que siempre me ha cautivado e inquietado y que más escritura me ha exigido en mi vida académica y personal. Me refiero a la extraordinaria capacidad humana de jugar.
Quizá lo que más me encanta de estos juegos es poder ver la mirada de cada competidor cuando se dispone a "ganar"; ver las emociones públicas que corren como ríos en los escenarios deportivos; ver la seriedad de cada juego en cada juez, en cada reglamento, en cada competidor; ver, en tiempo real lo que está moviendo el corazón de las multitudes y la manera como cada persona bordea esa gran experiencia estética que produce el juego, sea cual sea la disciplina que esté mostrando "el sueño humano de perfección".
Ese ludus, tan cerca a lo sagrado... hace que todo se transforme y cada acto (de cada quien) haga parte de un gran todo que moviliza un sentir colectivo, de orden universal.
!Qué magia la del juego. Y qué fuerza! Qué maravilla poder ver la simultaneidad de tantas cosas y escuchar "en vivo y en directo" las percepciones y las apuestas interiores que cada periodista, cada comentador, cada espectador o cada jugador entrevistado, hace sobre lo que les causan esos ríos de pasiones jugadas por el juego.
Quizá lo que más me encanta de estos juegos es poder ver la mirada de cada competidor cuando se dispone a "ganar"; ver las emociones públicas que corren como ríos en los escenarios deportivos; ver la seriedad de cada juego en cada juez, en cada reglamento, en cada competidor; ver, en tiempo real lo que está moviendo el corazón de las multitudes y la manera como cada persona bordea esa gran experiencia estética que produce el juego, sea cual sea la disciplina que esté mostrando "el sueño humano de perfección".
Ese ludus, tan cerca a lo sagrado... hace que todo se transforme y cada acto (de cada quien) haga parte de un gran todo que moviliza un sentir colectivo, de orden universal.
!Qué magia la del juego. Y qué fuerza! Qué maravilla poder ver la simultaneidad de tantas cosas y escuchar "en vivo y en directo" las percepciones y las apuestas interiores que cada periodista, cada comentador, cada espectador o cada jugador entrevistado, hace sobre lo que les causan esos ríos de pasiones jugadas por el juego.
lunes, 18 de agosto de 2008
Serenidad entre la siembra y la cosecha
Hace dos semanas me encontré de nuevo un buen amigo que heredé de mis gratos y productivos trabajos del año pasado en Bogotá. Con él y un delicioso grupo de profesionales, emprendimos la tarea de pensar cómo trazar una ruta de apropiación de TIC para los docentes del sector oficial del país, tanto de básica y media como de superior. Nuestro punto de partida entrañaba básicamente unas cuantas preguntas: ¿cómo evitar que los docentes deambulen por el mismo "curso de TIC" una y otra vez para que realmente trabajen en su desarrollo profesional docente? ¿cómo trazar una ruta que considere el tránsito desde el uso básico de las TIC hasta el uso pedagógico, reflexivo, crítico, innovador y trasnformador de las TIC en la educación, pero que integre tanto los saberes (es decir todo aquello que proviene de la experiencia práctica) como los conocimientos (los que provienen de la formación del docente) y los sistemas simbólicos de su cultura?
La tarea no era fácil y aún hoy, un año después, no lo sigue siendo. ¿Porqué? Porque trazar y proponer la ruta a los docentes no es suficiente para que se produzcan impactos importantes en la renovación que requiere la educación. Tampoco lo es, claro está, dotar de computadores y de conectividad a las Instituciones educativas. Como diría el poeta Mario Benedetti, "la cosa es mucho más grave". La apropiación no está dada por el número de "itinerarios" (programas, cursos) ofrecidos y realizados por el docente sino por la manera como estos se integran a su experiencia cotidiana y por supuesto a su experiencia cultural.
Para que haya modificación e impacto sobre los sujetos y sobre la cultura se precisa tiempo (un tiempo que las cifras de la cobertura y de los resultados no parecen estar dispuestos a dar). Los cambios en las personas y los cambios en la cultura exigen Serenidad, lo que implica esperar el tiempo prudente entre la siembra y la cosecha como lo enseñara M. Heidegger en su "Pregunta por la técnica". Los cambios en las personas y en la cultura no pueden ser decretados e impuestos y si eso ocurre, de poco sirven porque generan resistencias muy difíciles de enfrentar que incluso exigen mayor tiempo para su asimilación. Los cambios en la cultura se inician y se sostienen en el lenguaje pues es éste el que garantiza que las cosas "sean" y puedan seguir "siendo".
Creo que la ruta de apropiación de TIC que hemos creado es una buena ruta de siembra (coherente, escalonada y lógica), pero nos falta terminar de prever todo el cuidado necesario para que lo sembrado pueda germinar. Los procesos de formación implican mucho más que el programa, la asignatura, el itinerario... Es ahí donde cobran sentido esos esfuerzos enormes que se desarrollan desde los portales educativos en la producción de contenidos; ahí donde los proyectos colaborativos son un recurso importante para continuar la interlocución y la formación conjunta. Es ahí donde las múltiples estrategias y escenarios de uso que estamos por imaginar y crear, nos pueden ayudar a aportar a ese cambio requerido en la cultura institucional para que las comunidades educativas logren hacer un uso crítico, innovador y transformador de las prácticas que finalmente muestre el tiempo de la cosecha en el mundo de los estudiantes.
El amigo al que me refiero es Diego Leal con quien de cuando en cuando me encuentro presencialmente o en las redes virtuales para pensar cosas sobre educación, y por ahí mismo, para pensar cosas sobre nuestros aprendizajes vitales. A él le debo gratamente esta reflexión, fruto de nuestra conversación.
La tarea no era fácil y aún hoy, un año después, no lo sigue siendo. ¿Porqué? Porque trazar y proponer la ruta a los docentes no es suficiente para que se produzcan impactos importantes en la renovación que requiere la educación. Tampoco lo es, claro está, dotar de computadores y de conectividad a las Instituciones educativas. Como diría el poeta Mario Benedetti, "la cosa es mucho más grave". La apropiación no está dada por el número de "itinerarios" (programas, cursos) ofrecidos y realizados por el docente sino por la manera como estos se integran a su experiencia cotidiana y por supuesto a su experiencia cultural.
Para que haya modificación e impacto sobre los sujetos y sobre la cultura se precisa tiempo (un tiempo que las cifras de la cobertura y de los resultados no parecen estar dispuestos a dar). Los cambios en las personas y los cambios en la cultura exigen Serenidad, lo que implica esperar el tiempo prudente entre la siembra y la cosecha como lo enseñara M. Heidegger en su "Pregunta por la técnica". Los cambios en las personas y en la cultura no pueden ser decretados e impuestos y si eso ocurre, de poco sirven porque generan resistencias muy difíciles de enfrentar que incluso exigen mayor tiempo para su asimilación. Los cambios en la cultura se inician y se sostienen en el lenguaje pues es éste el que garantiza que las cosas "sean" y puedan seguir "siendo".
Creo que la ruta de apropiación de TIC que hemos creado es una buena ruta de siembra (coherente, escalonada y lógica), pero nos falta terminar de prever todo el cuidado necesario para que lo sembrado pueda germinar. Los procesos de formación implican mucho más que el programa, la asignatura, el itinerario... Es ahí donde cobran sentido esos esfuerzos enormes que se desarrollan desde los portales educativos en la producción de contenidos; ahí donde los proyectos colaborativos son un recurso importante para continuar la interlocución y la formación conjunta. Es ahí donde las múltiples estrategias y escenarios de uso que estamos por imaginar y crear, nos pueden ayudar a aportar a ese cambio requerido en la cultura institucional para que las comunidades educativas logren hacer un uso crítico, innovador y transformador de las prácticas que finalmente muestre el tiempo de la cosecha en el mundo de los estudiantes.
El amigo al que me refiero es Diego Leal con quien de cuando en cuando me encuentro presencialmente o en las redes virtuales para pensar cosas sobre educación, y por ahí mismo, para pensar cosas sobre nuestros aprendizajes vitales. A él le debo gratamente esta reflexión, fruto de nuestra conversación.
viernes, 13 de junio de 2008
Sobre Educación Superior en América latina
En el reciente informe que publicó la revista Semana a propósito del estado de la Educación Superior en América Latina hay datos verdaderamente alarmantes, pero no necesariamente tan derrotistas como es el sabor que le queda al lector ingenuo y desprevenido. Hago alusión al diagnóstico realizado en la Conferencia Regional de Educación Superior, Cres, efectuada en Cartagena de Indias, Colombia, hace apenas una semana (junio 1 al 6 de 2008) donde se presentaron informes sobre 33 países y con una participación de cerca de 3.500 delegados y representantes universitarios de 25 países.
Preocupan los informes vistos básicamente desde los números, porque dejan de lado muchos análisis que pueden ser relevantes para comprender las situaciones reales de cada país. Por ejemplo: al hacer un comparativo del analfabetismo de Amèrica Latina en relación a EEUU y Europa obtenemos cifras engañosas por cuanto obviamente las condiciones sociales, de infraestructura, de recursos, o de concepción de educación no son realmente las mismas. No hay comparación de estos datos con América Latina pues el espejo resulta demasiado confuso, por no decir que oscuro, para poder vernos en él. Si en cambio es bastante interesante mirarnos entre los países pares de América Latina o a ésta en relación a “los países emergentes de Asia”.
El espejo para mirarnos y evaluarnos comienza con éstos a ser mucho más válido por cuanto nos permiten preguntarnos qué es lo que ha pasado en países que muestran altos índices de calidad, cobertura o eficiencia y que tienen notorios incrementos en la demanda de educación por parte de los estudiantes para aprender de sus estrategias, o bien, que está sucediendo en esos otros países en los que se presenta un alto incremento de la deserción y ni qué hablar de la calidad y la cobertura a pesar de los esfuerzos realizados. El informe señala: “Mientras en América Latina el 32% de los jóvenes entre los 18 y 24 años están en las aulas, en Asia la cifra supera el 50% y en los países nórdicos el 80%.” En Colombia la cifra de cobertura en Educación Superior llega al 20,6%, concentrándose la mayor cobertura respecto a América Latina, en países como Brasil, México y Perú, con un 70%. No creo que el paisaje sea para Colombia tan desolador.
Al mirar un poco más detenidamente las cifras que acompañan esta afirmación, podemos encontrar que efectivamente en relación a la gama de Instituciones de Educación Superior (IES) los números son bastante interesantes pues, en Brasil, de las 2.547 IES sólo 303 son universidades; en México la relación es de 2.397 IES, a 143; en Perú es de 1.139 a 91; en Argentina es de 604 a 103; Ecuador de 424 a 72; en Paraguay de 354 a 32 y en séptimo lugar está Colombia con una relación de 289 IES registradas a 79 universidades de acuerdo con el informe presentado por Gazzola que tiene una actualización del 2006. Creo que hay mucho por hacer y muchos esfuerzos que se adelantan en hoy la educación colombiana. Tal vez amanecí optimista pero considerando lo que pasó en la Conferencia Regional creo que Colombia ha avanzado en los últimos años en educación básica, media y superior.
También el informe que presenta la revista Semana deja dos cosas importantes para reflexionar: Una es el índice de analfabetismo, es decir, de los que no saben leer y escribir, que según Lúcia Gazzola, directora del Instituto de la Unesco para la Educación Superior en América Latina-, es hoy de 37 millones de personas (supongo que esta cifra es sólo para América Latina), y que nada más en Colombia es de más de 2,2 millones de analfabetas. (¿Qué diremos hoy para los mismos países del analfabetismo digital que empieza a ser un asunto tan importante para la educación y que por supuesto es muchísimo mayor?)
Finalmente otro asunto para reflexionar es el de la deserción respecto a las aulas. Queda la pregunta sobre ¿qué debemos estar haciendo para que realmente las aulas sean puntos de encuentros amables y eficientes para la construcción conjunta de conocimiento?
Para ver el informe de la revista Semana al que hago referencia, sugiero visitar el siguiente enlace: http://www.cambio.com.co/panoramacambio/780/ARTICULO-WEB-NOTA_INTERIOR_CAMBIO-4254225.html
Para ampliar y complementar esta información sugiero visitar el siguiente enlace: http://www.mineducacion.gov.co/cvn/1665/channel.html en el que se encuentran notas de prensa y se pueden descargar las presentaciones mostradas en el evento, la galería fotográfica, entre otras…
Para http://www.colombiaaprende.edu.co/html/directivos/1598/article-162138.html#h2_1 Para encontrar el documento completo de la propuesta de Declaración Final de la CRES 2008 y otras notas de interés.
Preocupan los informes vistos básicamente desde los números, porque dejan de lado muchos análisis que pueden ser relevantes para comprender las situaciones reales de cada país. Por ejemplo: al hacer un comparativo del analfabetismo de Amèrica Latina en relación a EEUU y Europa obtenemos cifras engañosas por cuanto obviamente las condiciones sociales, de infraestructura, de recursos, o de concepción de educación no son realmente las mismas. No hay comparación de estos datos con América Latina pues el espejo resulta demasiado confuso, por no decir que oscuro, para poder vernos en él. Si en cambio es bastante interesante mirarnos entre los países pares de América Latina o a ésta en relación a “los países emergentes de Asia”.
El espejo para mirarnos y evaluarnos comienza con éstos a ser mucho más válido por cuanto nos permiten preguntarnos qué es lo que ha pasado en países que muestran altos índices de calidad, cobertura o eficiencia y que tienen notorios incrementos en la demanda de educación por parte de los estudiantes para aprender de sus estrategias, o bien, que está sucediendo en esos otros países en los que se presenta un alto incremento de la deserción y ni qué hablar de la calidad y la cobertura a pesar de los esfuerzos realizados. El informe señala: “Mientras en América Latina el 32% de los jóvenes entre los 18 y 24 años están en las aulas, en Asia la cifra supera el 50% y en los países nórdicos el 80%.” En Colombia la cifra de cobertura en Educación Superior llega al 20,6%, concentrándose la mayor cobertura respecto a América Latina, en países como Brasil, México y Perú, con un 70%. No creo que el paisaje sea para Colombia tan desolador.
Al mirar un poco más detenidamente las cifras que acompañan esta afirmación, podemos encontrar que efectivamente en relación a la gama de Instituciones de Educación Superior (IES) los números son bastante interesantes pues, en Brasil, de las 2.547 IES sólo 303 son universidades; en México la relación es de 2.397 IES, a 143; en Perú es de 1.139 a 91; en Argentina es de 604 a 103; Ecuador de 424 a 72; en Paraguay de 354 a 32 y en séptimo lugar está Colombia con una relación de 289 IES registradas a 79 universidades de acuerdo con el informe presentado por Gazzola que tiene una actualización del 2006. Creo que hay mucho por hacer y muchos esfuerzos que se adelantan en hoy la educación colombiana. Tal vez amanecí optimista pero considerando lo que pasó en la Conferencia Regional creo que Colombia ha avanzado en los últimos años en educación básica, media y superior.
También el informe que presenta la revista Semana deja dos cosas importantes para reflexionar: Una es el índice de analfabetismo, es decir, de los que no saben leer y escribir, que según Lúcia Gazzola, directora del Instituto de la Unesco para la Educación Superior en América Latina-, es hoy de 37 millones de personas (supongo que esta cifra es sólo para América Latina), y que nada más en Colombia es de más de 2,2 millones de analfabetas. (¿Qué diremos hoy para los mismos países del analfabetismo digital que empieza a ser un asunto tan importante para la educación y que por supuesto es muchísimo mayor?)
Finalmente otro asunto para reflexionar es el de la deserción respecto a las aulas. Queda la pregunta sobre ¿qué debemos estar haciendo para que realmente las aulas sean puntos de encuentros amables y eficientes para la construcción conjunta de conocimiento?
Para ver el informe de la revista Semana al que hago referencia, sugiero visitar el siguiente enlace: http://www.cambio.com.co/panoramacambio/780/ARTICULO-WEB-NOTA_INTERIOR_CAMBIO-4254225.html
Para ampliar y complementar esta información sugiero visitar el siguiente enlace: http://www.mineducacion.gov.co/cvn/1665/channel.html en el que se encuentran notas de prensa y se pueden descargar las presentaciones mostradas en el evento, la galería fotográfica, entre otras…
Para http://www.colombiaaprende.edu.co/html/directivos/1598/article-162138.html#h2_1 Para encontrar el documento completo de la propuesta de Declaración Final de la CRES 2008 y otras notas de interés.
miércoles, 28 de mayo de 2008
VIII Seminario Nacional de Educación, Quindio
Las pieles de la creatividad de Carlos Alberto González
caralgonza@gmail.com
De nuevo me encuentro con mi gran amigo Carlos Alberto González Quitián para escucharlo en su conferencia Las pieles de la creatividad. Ahí están de nuevo sus sombreros del conocimiento, sus objetos mediadores de sus palabras, sus conceptos y su discurso armándose y rearmándose en las metáforas y en las anécdotas. De nuevo sus indicadores de la creatividad, sus características del pensamiento creativo, su pensamiento visual y gráfico, su concepto de kinestesia.
De nuevo estallan en mi memoria recuerdos de los encuentros tan productivos de los años 93 y 95 en los que compartíamos cada elaboración, cada autor, cada hallazgo, cada construcción. Otra vez se me aparecen palabras como asombro, motivación, imaginación, conocimiento, juego, divergencia, valores como las pieles que Carlos le encuentra a la creatividad. Tal vez insisto en que además de esas pieles hay otras “pieles” como la comprensión, la ética, la estética y el deseo.
Me alegra pensar que hoy continúan siendo actuales esos escritos que tanto amé porque desde ellos le hice apuestas a los sueños. (“La creatividad, un más allá del paraíso”; “La creatividad entre el asombro y la comprensión”, “La creatividad entre la ética y la estética”; “El Juego y el Arte de ser humano”).
Al escuchar, o mejor dicho, al veroir la conferencia de Carlos Alberto encuentro que hay palabras que deben seguir diciéndose, y que hay sueños que deben seguir pronunciándose. Me gusta su valor para tatuar en la memoria del otro, la necesidad de la creatividad.
caralgonza@gmail.com
De nuevo me encuentro con mi gran amigo Carlos Alberto González Quitián para escucharlo en su conferencia Las pieles de la creatividad. Ahí están de nuevo sus sombreros del conocimiento, sus objetos mediadores de sus palabras, sus conceptos y su discurso armándose y rearmándose en las metáforas y en las anécdotas. De nuevo sus indicadores de la creatividad, sus características del pensamiento creativo, su pensamiento visual y gráfico, su concepto de kinestesia.
De nuevo estallan en mi memoria recuerdos de los encuentros tan productivos de los años 93 y 95 en los que compartíamos cada elaboración, cada autor, cada hallazgo, cada construcción. Otra vez se me aparecen palabras como asombro, motivación, imaginación, conocimiento, juego, divergencia, valores como las pieles que Carlos le encuentra a la creatividad. Tal vez insisto en que además de esas pieles hay otras “pieles” como la comprensión, la ética, la estética y el deseo.
Me alegra pensar que hoy continúan siendo actuales esos escritos que tanto amé porque desde ellos le hice apuestas a los sueños. (“La creatividad, un más allá del paraíso”; “La creatividad entre el asombro y la comprensión”, “La creatividad entre la ética y la estética”; “El Juego y el Arte de ser humano”).
Al escuchar, o mejor dicho, al veroir la conferencia de Carlos Alberto encuentro que hay palabras que deben seguir diciéndose, y que hay sueños que deben seguir pronunciándose. Me gusta su valor para tatuar en la memoria del otro, la necesidad de la creatividad.
martes, 20 de mayo de 2008
Educación y pulsión de vida
Quiero seguir creyendo en una educación ligada a la pulsión de vida.
Una educación que se vincule con muchísima frecuencia a la posibilidad fecunda de creación, innovación y sueños para seguir mejorando la vida propia y la de los demás.
Una educación que respete lo otro, es decir, que comprenda que lo diferente la enriquece.
Una educación que comprenda que la ley y la autoridad, son una cosa diferente a la sumisión absoluta a un Gran Otro, esto es, que son sólo el límite entre mi agresividad y la ajena y aquello que permite la sana convivencia.
Más vínculos a la pulsión de vida. Eso quiero también para mi desempeño cotidiano en el trabajo.
Una educación que se vincule con muchísima frecuencia a la posibilidad fecunda de creación, innovación y sueños para seguir mejorando la vida propia y la de los demás.
Una educación que respete lo otro, es decir, que comprenda que lo diferente la enriquece.
Una educación que comprenda que la ley y la autoridad, son una cosa diferente a la sumisión absoluta a un Gran Otro, esto es, que son sólo el límite entre mi agresividad y la ajena y aquello que permite la sana convivencia.
Más vínculos a la pulsión de vida. Eso quiero también para mi desempeño cotidiano en el trabajo.
viernes, 16 de mayo de 2008
Enseñanzas de la enseñanza
En un encuentro con docentes escuché varias afirmaciones o sugerencias que me encantaron y me hicieron pensar nuevas cosas y no quiero que estas ideas locas se me pierdan en mis notas de cuaderno:
- Sólo cuando el docente comprende que las TIC mejoran la disposición al aprendizaje, es cuando encuentra el sentido de aprender a usarlas.
- Es hora de cambiar la capacitación por el acompañamiento.
- Si no hay nuevos desafíos pedagógicos es muy difícil entusiasmar a los docentes para que usen las TIC en el aula.
- En la década del 80 poníamos las TIC al servicio de la educación. Hoy la educación debe responder al cambio cultural que imponen las TIC. Hay hay que formar para habitar digna y creativamente en un mundo tecnológico.
- Hace treinta años se estudiaba con un libro de texto único para todos (docente y alumnos). Esto significaba que todos compartían la misma información. Aún hoy sigue pasando, lo que quiere decir que aún no se está formando para validar fuentes, confrontar autores, reconocer la diversidad, confrontar visiones de mundo. El mundo de hoy exige flexibilidad, manejo adecuado en la toma de decisiones...
- Los aprendizajes que uno disfruta son los que le muestran avances.
- Una persona segura aprende más. La educación debe ocuparse de fomentar la autoestima en los estudiantes.
- Siempre que dar de nuevo el paso hacia la comunidad.
- Un buen docente no es el que sabe hablar mucho sino el que sabe escuchar mucho.
viernes, 21 de marzo de 2008
Desesperanzas y amarguras de la docencia
Asusta y entristece la desesperanza de algunos docentes (muchos además) respecto a su labor. Encontramos en la cotidianidad, docentes (de Básica, Media o de Superior) que ya no creen, ni se sueñan, ni se esperanzan con la educación. Claro, esto pasa en todas las profesiones. El maestro no está libre de estos sentimientos y tampoco puede evitar, como cualquier otro profesional, las normales episódicas decepciones de su profesión. Sin embargo, abruma escuchar a los maestros en los que la decepción ha pasado de episódica a una especie de "modo de ser". La seca afirmación de "Yo ya no creo en eso"; "La educación ya no es para mi"; "Sólo espero jubilarme en tres años para no volver a saber nada de clases ni de educación". "Siento una amargura muy grande", todas son frases expresadas con dolor por algunos docentes.
Me pregunto: ¿Qué efectos podrá generar ese río revuelto de sensaciones en la institución ante sus compañeros y directivas? ¿Qué pasará por la sensibilidad de sus estudiantes cuando anuncia airadamente que no puede ni quiere ya creer en la educación? Desde su desesperanza y descreimiento: ¿se puede enseñar o transmitir? A esta última pregunta tendremos que responder que si, que se pueden enseñar y transmitir muchas cosas, pero no las mejores por supuesto. Desde la perspectiva del deseo de saber: ¿Qué efectos desencadenarán sus palabras, sus silencios, sus dolores de estar en el lugar equivocado día tras día? ¿Cuántas palabras, cuántas seguridades se podrán aplastar en cada "clase" dictada?
Lo curioso es que suele ponerse la desesperanza en el otro. Y entonces estos docentes afirman: "Es que los estudiantes ya no quieren estudiar", "ya no es lo mismo de antes que uno entraba a una clase y habían preguntas inteligentes, gente con ganas de aprender... pero ya eso también se acabó". ¿Quién acaba a quién? ¿Dónde nace esta desesperanza? Es claro que el docente es particularmente una de las figuras más aporreadas en nuestro país, a la que más se le pide, de la que más se espera, la más vigilada por la sociedad, la más "discurseada" por los "sabios" de la educación... Pero también es claro que los esquemas con los que trabajó y operó el acto de educar durante tantos años, ya hoy le han dejado de funcionar.
¿Por qué? La cultura ha cambiado, el lenguaje ha cambiado, los sueños han cambiado, la vida ha tocado las diferentes regiones del país de diversas maneras y muchos docentes en cambio se niegan a cambiar. Claro, es verdad que esto ha pasado siempre, pero no a un ritmo tan acelerado. Es por esto que estos docentes aún creen que hay algo de la educación que debe ser estático, inamovible, verdadero y duradero, capaz de resistir los embates de los tiempos. Olvidan que hoy las TIC han modificado muchos esquemas de organización de la información, de la construcción de conocimiento, de apertura a "lo otro". Los medios y las TIC nos han ido transformando la enseñanza y el aprendizaje, aunque se diga defensivamente que "esa no es razón pues en mi universidad sólo hay una sala de computadores".
Es que las TIC no son sólo los computadores y están ahí, haciendo parte de la cultura aunque los docentes no lo vean o no lo crean.
Hay una preparación para el cambio que no estamos enfrentando y por eso la resistencia y la desesperanza crece.
Me pregunto: ¿Qué efectos podrá generar ese río revuelto de sensaciones en la institución ante sus compañeros y directivas? ¿Qué pasará por la sensibilidad de sus estudiantes cuando anuncia airadamente que no puede ni quiere ya creer en la educación? Desde su desesperanza y descreimiento: ¿se puede enseñar o transmitir? A esta última pregunta tendremos que responder que si, que se pueden enseñar y transmitir muchas cosas, pero no las mejores por supuesto. Desde la perspectiva del deseo de saber: ¿Qué efectos desencadenarán sus palabras, sus silencios, sus dolores de estar en el lugar equivocado día tras día? ¿Cuántas palabras, cuántas seguridades se podrán aplastar en cada "clase" dictada?
Lo curioso es que suele ponerse la desesperanza en el otro. Y entonces estos docentes afirman: "Es que los estudiantes ya no quieren estudiar", "ya no es lo mismo de antes que uno entraba a una clase y habían preguntas inteligentes, gente con ganas de aprender... pero ya eso también se acabó". ¿Quién acaba a quién? ¿Dónde nace esta desesperanza? Es claro que el docente es particularmente una de las figuras más aporreadas en nuestro país, a la que más se le pide, de la que más se espera, la más vigilada por la sociedad, la más "discurseada" por los "sabios" de la educación... Pero también es claro que los esquemas con los que trabajó y operó el acto de educar durante tantos años, ya hoy le han dejado de funcionar.
¿Por qué? La cultura ha cambiado, el lenguaje ha cambiado, los sueños han cambiado, la vida ha tocado las diferentes regiones del país de diversas maneras y muchos docentes en cambio se niegan a cambiar. Claro, es verdad que esto ha pasado siempre, pero no a un ritmo tan acelerado. Es por esto que estos docentes aún creen que hay algo de la educación que debe ser estático, inamovible, verdadero y duradero, capaz de resistir los embates de los tiempos. Olvidan que hoy las TIC han modificado muchos esquemas de organización de la información, de la construcción de conocimiento, de apertura a "lo otro". Los medios y las TIC nos han ido transformando la enseñanza y el aprendizaje, aunque se diga defensivamente que "esa no es razón pues en mi universidad sólo hay una sala de computadores".
Es que las TIC no son sólo los computadores y están ahí, haciendo parte de la cultura aunque los docentes no lo vean o no lo crean.
Hay una preparación para el cambio que no estamos enfrentando y por eso la resistencia y la desesperanza crece.
jueves, 8 de noviembre de 2007
Los Blogs como experiencia de aprendizaje
En mi interés por transformar la experiencia de una clase tradicional me he arriesgado y dedicado a la vez a realizar un ejercicio bien interesante a partir de los blogs, bajo la pregunta de "si pueden estos convertirse en una estrategia de aprendizaje".
La experiencia se llevó a cabo con un grupo de investigadores de la Especialización en Tecnologías de Información para la Educación correspondiente a la Lìnea de Informática Educativa de la Universidad EAFIT, en un lapso de un poco màs de un mes.
Casi todos los alumnos investigadores asumieron el compromiso pactado de iniciar escritura sobre las inquietudes surgidas en el curso, tanto desde su blog particular como en el de sus colegas y profesora. El tiempo de trabajo realmente fue corto comparado con un curso regular de un semestre de universidad o de un año lectivo de estudiantes de la educación básica. A pesar de que el tiempo fue mínimo los resultados fueron impresionantes respecto a la producción. Por supuesto cada uno en su propia medida. Sin embargo, desde el panorama propuesto (que además servía como escenario para la evaluación) hoy se pueden hacer múltiples observaciones desde una lectura juiciosa y responsable. Por ejemplo: ¿ qué tan productivo es el esfuerzo y el compromiso de generar escritura y hacerla visible para todo un grupo de estudiantes de modo que colaborativamente se pueda aprender de las lecturas, apreciaciones, encuentros y desencuentros de cada uno de los que se han comprometido con la experiencia? ¿Qué tanto podemos aprender o podemos ver en ese va y ven entre un blog y otro?
Emergen autores discutidos en clase, otros autores sólo referenciados, conferencias, citas, experiencias personales , pelìculas, en fin, una serie de recursos que finalmente confeccionan un horizonte generado por el grupo de aprendizaje. También emergen los temas desde los cuales cada uno parte, y desde ellos, quedan como flotando o quizás como anticipándose múltiples ideas asociadas, reflexiones o nuevos hilos de discusión que más tarde podrán ser de nuevo objeto de la escritura.
Si en tan corto tiempo hemos podido descubrir tanto entonces... ¿Qué podrá pasar en una experiencia de mayor consolidación? A los estudiantes investigadores les he enviado el mapa completo de la producción colectiva. ¿Cómo se verán a sí mismos desde este ejercicio y cómo verán sus prácticas como docentes?
Esperaré pacientemente sus generosos comentarios...
Seguiré aprendiendo...
Seguiré disfrutando....
La experiencia se llevó a cabo con un grupo de investigadores de la Especialización en Tecnologías de Información para la Educación correspondiente a la Lìnea de Informática Educativa de la Universidad EAFIT, en un lapso de un poco màs de un mes.
Casi todos los alumnos investigadores asumieron el compromiso pactado de iniciar escritura sobre las inquietudes surgidas en el curso, tanto desde su blog particular como en el de sus colegas y profesora. El tiempo de trabajo realmente fue corto comparado con un curso regular de un semestre de universidad o de un año lectivo de estudiantes de la educación básica. A pesar de que el tiempo fue mínimo los resultados fueron impresionantes respecto a la producción. Por supuesto cada uno en su propia medida. Sin embargo, desde el panorama propuesto (que además servía como escenario para la evaluación) hoy se pueden hacer múltiples observaciones desde una lectura juiciosa y responsable. Por ejemplo: ¿ qué tan productivo es el esfuerzo y el compromiso de generar escritura y hacerla visible para todo un grupo de estudiantes de modo que colaborativamente se pueda aprender de las lecturas, apreciaciones, encuentros y desencuentros de cada uno de los que se han comprometido con la experiencia? ¿Qué tanto podemos aprender o podemos ver en ese va y ven entre un blog y otro?
Emergen autores discutidos en clase, otros autores sólo referenciados, conferencias, citas, experiencias personales , pelìculas, en fin, una serie de recursos que finalmente confeccionan un horizonte generado por el grupo de aprendizaje. También emergen los temas desde los cuales cada uno parte, y desde ellos, quedan como flotando o quizás como anticipándose múltiples ideas asociadas, reflexiones o nuevos hilos de discusión que más tarde podrán ser de nuevo objeto de la escritura.
Si en tan corto tiempo hemos podido descubrir tanto entonces... ¿Qué podrá pasar en una experiencia de mayor consolidación? A los estudiantes investigadores les he enviado el mapa completo de la producción colectiva. ¿Cómo se verán a sí mismos desde este ejercicio y cómo verán sus prácticas como docentes?
Esperaré pacientemente sus generosos comentarios...
Seguiré aprendiendo...
Seguiré disfrutando....
domingo, 28 de octubre de 2007
La idea de progreso y la educación
He estado recordando un texto muy hermoso que me encontré el año pasado y que me impactó mucho. Se llama "Breve historia del saber. La cultura al alcance de todos" de Charles Van Doren, Editorial Planeta. En breves narrativas uno puede estudiar horizontes de la historia de manera corta y amena. Pero traigo a cuento este texto por una cita que está al iniciar el libro (por lo cual además lo compré). Dice: "Ya no podemos aceptar inocentemente la idea de progreso, por mucho que en algún momento creyéramos en ella". Mi inquietud de hoy tiene que ver de nuevo con las TIC y la formación de maestros. ¿Cómo podemos comprender esa noción de progreso? Creo que todo progreso lo es sólo en relación a la responsabilidad que todos tenemos de crear un mundo mejor. El progreso debe ser básicamente en calidad de vida, en disfrute, en innovación... En relación a las TIC el progreso no puede estar demarcado por el acceso a infraestructura, ni siquiera por el acceso a la información. Tampoco está en el conocimiento de muchas herramientas, en tener cinco o diez cuentas diferentes, emplear la web.20, participar de varios proyectos simultáneamente o estar en foros de discusión. Creo que es un asunto que va más allá. Sin embargo, tampoco lo se... Sólo se que lo estoy pensando.
domingo, 21 de octubre de 2007
Formación desde la web 2.0
En un blog de EAFIT que llevo con los estudiantes de la especialización, escribí a propósito de la conferencia de Fernando Díaz del Castillo (desarrollada en el marco de la Cátedra e-learning que conmemora los 20 años de la Línea de Informática Educativa de EAFIT) para resaltar su insistencia en que con las nuevas herramientas de la web 2,0 "la voz vale en internet". A la par de cada una de las herramientas que iba mostrando reiteraba que la voz de todos "vale"; insistía en que ahora podemos hacer las cosas "juntos". Que es importante reconocer los cambios en la forma de acceder al conocimiento y los cambios en la forma de crearlo. El asunto de la voz es curioso sobre todo en el contexto educativo. Pensar en que se puede romper esa relación dual que en la presencialidad se marca tan fuertemente entre docente-alumno, para dinamizar esa relación en un contexto muchísimo más amplio y dónde valga la voz del otro, o por lo menos se escuche en muchos escenarios a través de los blogs, los wikis, los foros, nos obliga a movernos del paradigma de enseñanza que tenemos actualmente. Saber que podemos además compartir documentos, cambiarlos y editarlos "juntos" sin que sea tan determinante si son propios o ajenos, eso también obliga a un cambio mental interesante y complejo.
Otro asunto que me causó mucha inquietud a partir de la conferencia tiene que ver con la concepción de la identidad en la virtualidad. Si bien uno se juega en la vida muchos roles es abrumador ver que en el tránsito de quizás 12 o 15 herramientas diferentes que vimos en esa hora y media, para cada una Fernando había asignado un nombre de usuario diferente y posiblemente una clave también diferente. En parte es algo así como un estallido de la identidad.
Hoy, dos días después he pensado en el asombro que causó para muchos el reconocimiento del mundo que “allá afuera” nos está esperando. De ahí que me cuestiono mucho si sigue siendo pertinente continuar formando a los docentes en las herramientas de productividad básicas como cursos aparte o jalonamos de una vez modelos de formación que incluyan construcciones a partir de la voz del otro como una voz que vale y tiene mucho que decir. Los psicólogos comprendemos este proceso de tener voz como un proceso de inclusión en el que cada uno se reconoce y se hace reconocer. Quizá los procesos de inclusión son más fáciles con la web 2.0. Tal vez sólo por eso debemos formarnos y conocer las herramientas que están a disposición nuestra.
Seguiré pensando....
Otro asunto que me causó mucha inquietud a partir de la conferencia tiene que ver con la concepción de la identidad en la virtualidad. Si bien uno se juega en la vida muchos roles es abrumador ver que en el tránsito de quizás 12 o 15 herramientas diferentes que vimos en esa hora y media, para cada una Fernando había asignado un nombre de usuario diferente y posiblemente una clave también diferente. En parte es algo así como un estallido de la identidad.
Hoy, dos días después he pensado en el asombro que causó para muchos el reconocimiento del mundo que “allá afuera” nos está esperando. De ahí que me cuestiono mucho si sigue siendo pertinente continuar formando a los docentes en las herramientas de productividad básicas como cursos aparte o jalonamos de una vez modelos de formación que incluyan construcciones a partir de la voz del otro como una voz que vale y tiene mucho que decir. Los psicólogos comprendemos este proceso de tener voz como un proceso de inclusión en el que cada uno se reconoce y se hace reconocer. Quizá los procesos de inclusión son más fáciles con la web 2.0. Tal vez sólo por eso debemos formarnos y conocer las herramientas que están a disposición nuestra.
Seguiré pensando....
lunes, 15 de octubre de 2007
Técnica, cultura y formación
Las últimas dos semanas he estado trabajando de nuevo (y desde hace unos cinco años atrás) un excelente texto sobre técnica y cultura escrito por Miguel Ángel Quintanilla. Me parece excelente porque me permite reflexionar sobre el lugar desde el cual debemos abordar el concepto de tecnología. Quintanilla señala tres enfoques diferentes: el enfoque instrumental, el enfoque cognitivo y el enfoque sistémico.
Sería ideal que las políticas educativas y los programas de formación realmente contemplaran una visión sistémica de la tecnología en la cual realmente podamos aproximarnos al logos de la Técnica y con ella a una concepción de la cultura. En relación con las tecnologías de Información y Comunicación -TIC- es preciso contemplar y prever qué tipo de impactos desencadenan estas sobre las vidas de los seres humanos y sobre las dinámicas mismas de la cultura. Tendemos a olvidar que la cultura está compuesta de prácticas, creencias y conocimientos que también son modificados y alterados dependiendo del punto de partida de nuestra concepción teórica y nuetra visión de la tecnología a la hora de plantear un proyecto de formación, investigación, ect... Bien lo dice Quintanilla. "Las consecuencias que se derivan de adoptar uno u otro enfoque en el análisis de la técnica no carecen de importancia".
Desafortunadamente nos encontramos aún que el común de las personas tiene una mirada demasiado instrumental de la tecnología y por eso es asociada recurrentemente con acceso y dotación. Los programas de formación y de preparación para el uso pedagógico de las TIC no contemplan tampoco una reflexión sobre el hilo conductor que hay entre tres nociones (muy poco diferenciadas en la percepción común y en la literatura existente) tales como acceso, uso y apropiación de tecnologías.
El texto referido de Quintanilla se encuentra en la siguiente dirección: http://sammelpunkt.philo.at:8080/archive/00001275/01/QUINTANILLA.pdf
Sería ideal que las políticas educativas y los programas de formación realmente contemplaran una visión sistémica de la tecnología en la cual realmente podamos aproximarnos al logos de la Técnica y con ella a una concepción de la cultura. En relación con las tecnologías de Información y Comunicación -TIC- es preciso contemplar y prever qué tipo de impactos desencadenan estas sobre las vidas de los seres humanos y sobre las dinámicas mismas de la cultura. Tendemos a olvidar que la cultura está compuesta de prácticas, creencias y conocimientos que también son modificados y alterados dependiendo del punto de partida de nuestra concepción teórica y nuetra visión de la tecnología a la hora de plantear un proyecto de formación, investigación, ect... Bien lo dice Quintanilla. "Las consecuencias que se derivan de adoptar uno u otro enfoque en el análisis de la técnica no carecen de importancia".
Desafortunadamente nos encontramos aún que el común de las personas tiene una mirada demasiado instrumental de la tecnología y por eso es asociada recurrentemente con acceso y dotación. Los programas de formación y de preparación para el uso pedagógico de las TIC no contemplan tampoco una reflexión sobre el hilo conductor que hay entre tres nociones (muy poco diferenciadas en la percepción común y en la literatura existente) tales como acceso, uso y apropiación de tecnologías.
El texto referido de Quintanilla se encuentra en la siguiente dirección: http://sammelpunkt.philo.at:8080/archive/00001275/01/QUINTANILLA.pdf
jueves, 11 de octubre de 2007
Jugarse el aprendizaje de las TIC
He estado recorriendo algunas poblaciones donde se ha iniciado con docentes adultos -algunos de ellos muy mayores- un proceso de formación en TIC. Y he regresado de este recorrido pensando cómo tenemos que crear otros modelos de enseñanza y aprendizaje que nos permitan acercarnos a la realidad vivida de nuestras regiones apartadas. Son muchos los factores que impiden en cierto modo lograr efectivos procesos de aprendizaje. Ejemplos: 12 computadores para 35 docentes, un aula de informática triste y oscura, sin ventanas, llena de sillas y cajas amontonadas; un calor extremo matizado por un frío también extremo del aire "acondicionado"... y temor... mucho temor a no ser capaces, a no tener después dónde practicar lo poco aprendido, a que el profe no reconozca los pequeños logros y los alumnos en cambio se den cuenta de tantas dificultades personales. Es claro que la alfabetización digital no está propiamente en recibir clases sobre prender y apagar el computador. Menos está en sentarse cuatro docentes alrededor de un PC y que alguien vaya contando cómo se hace o se roten por un breve lapso de tiempo el derecho a intentarlo por experiencia propia. Un aprendizaje tan complejo como el de las TIC para un adulto mayor es algo que hay que vivir de un modo diferente a la "teoría" o a la clase acartonada con pequeñas prácticas rotatorias hechas en pequeños equipos de trabajo.
Todos sabemos por experiencia propia que el juego para cada uno fue y sigue siendo en muchos de los casos su gran segundo maestro (después del amor por supuesto que es el maestro por excelencia). Jamás olvidamos lo que jugamos. Y no lo olvidamos porque es un aprendizaje asociado al disfrute, al como si..., a la posibilidad de emergencia de nuevos escenarios y nuevos roles. Sabemos que en el juego somos todo o nada si queremos. Y por eso no nos resultan amenazantes los aprendizajes de allí derivados.
Lo curioso es que casi todos esos docentes contaban con un teléfono móvil que sí habían ya aprendido a manejar. ¿Qué los llevó a este cambio? Una necesidad clara de comunicación en lo personal y en lo social. Nadie ahí se pregunta si esa "tecnología" les causa impacto o no, si hace parte de la alfabetización o no... sólo usan su teléfono con absoluta naturalidad. Posiblemente no con todas las funcionalidades que el aparato telefónico les brinda, así como cada uno de nosotros no usamos ni la mitad de las posibilidades que nos permite ejecutar un televisor moderno. ¿Qué necesitamos para los docentes se aproximen a lograr un uso básico con los computadores como lo hicieron con la teléfonía móvil? Ya será otro problema pensar cómo dar el salto desde el uso básico hasta el uso pedagógico. ¿Qué necesitamos para que se lo disfruten? ¿Qué es lo que tenemos que cambiar en nuestras propuestas de enseñanza de las TIC para docentes adultos?
Lo único claro es que el aprendizaje vivido es más duradero en el tiempo y más estimulante, porque permite una activación de lo sensorial y de lo estético. Me arriesgo a decir que se aprende mejor cuando se involucra el cuerpo, el movimiento, los sentidos. Se aprende jugando porque en el juego se logran construcciones deshinibidas y propias. resto.
Invito a los lectores a acercarse a un artículo mio sobre el juego y la lúdica como alternativas de desarrollo social: http://ayura.udea.edu.co/medios/documentos/Cuaderno% 2026.pdf página 43
Todos sabemos por experiencia propia que el juego para cada uno fue y sigue siendo en muchos de los casos su gran segundo maestro (después del amor por supuesto que es el maestro por excelencia). Jamás olvidamos lo que jugamos. Y no lo olvidamos porque es un aprendizaje asociado al disfrute, al como si..., a la posibilidad de emergencia de nuevos escenarios y nuevos roles. Sabemos que en el juego somos todo o nada si queremos. Y por eso no nos resultan amenazantes los aprendizajes de allí derivados.
Lo curioso es que casi todos esos docentes contaban con un teléfono móvil que sí habían ya aprendido a manejar. ¿Qué los llevó a este cambio? Una necesidad clara de comunicación en lo personal y en lo social. Nadie ahí se pregunta si esa "tecnología" les causa impacto o no, si hace parte de la alfabetización o no... sólo usan su teléfono con absoluta naturalidad. Posiblemente no con todas las funcionalidades que el aparato telefónico les brinda, así como cada uno de nosotros no usamos ni la mitad de las posibilidades que nos permite ejecutar un televisor moderno. ¿Qué necesitamos para los docentes se aproximen a lograr un uso básico con los computadores como lo hicieron con la teléfonía móvil? Ya será otro problema pensar cómo dar el salto desde el uso básico hasta el uso pedagógico. ¿Qué necesitamos para que se lo disfruten? ¿Qué es lo que tenemos que cambiar en nuestras propuestas de enseñanza de las TIC para docentes adultos?
Lo único claro es que el aprendizaje vivido es más duradero en el tiempo y más estimulante, porque permite una activación de lo sensorial y de lo estético. Me arriesgo a decir que se aprende mejor cuando se involucra el cuerpo, el movimiento, los sentidos. Se aprende jugando porque en el juego se logran construcciones deshinibidas y propias. resto.
Invito a los lectores a acercarse a un artículo mio sobre el juego y la lúdica como alternativas de desarrollo social: http://ayura.udea.edu.co/medios/documentos/Cuaderno% 2026.pdf página 43
domingo, 7 de octubre de 2007
Impacto socioeducativo de las TIC
Uno de los retos más fuertes que tenemos hoy en el contexto educativo es reflexionar sobre el impacto que las TIC desencadenan sobre las personas y las culturas para determinar qué tanto los distintos cambios que éstas jalonan, aportan realmente a la calidad de vida y al mejoramiento de la sociedad.
Los impactos se miden sobre la base de indicadores cuantitativos o cualitativos, y éstos deben ser capaces de reflejar la repercusión que las TIC ejercen sobre las vidas de las personas y la sociedad. Su resultado debe a su vez abir la posibilidad de tomar decisiones que reorientan las acciones y que por supuesto, introducen exigencias de modificaciones en asuntos tales como la educación.
Los impactos se miden sobre la base de indicadores cuantitativos o cualitativos, y éstos deben ser capaces de reflejar la repercusión que las TIC ejercen sobre las vidas de las personas y la sociedad. Su resultado debe a su vez abir la posibilidad de tomar decisiones que reorientan las acciones y que por supuesto, introducen exigencias de modificaciones en asuntos tales como la educación.
Educar desde la Inclusión
Desde hace más de un año vengo trabajando el concepto de inclusión asociado al tema de Tecnologías de Información y Comunicación (TIC). Si bien, tiempo atrás he hecho un rastreo teórico del concepto en relación con la educación desde la psicología y las teorías de grupos de encuentro, o desde las problemáticas de la inclusión social y los planteamientos que la UNESCO ha hecho respecto a la "educación inclusiva", me preocupa el tema de la inclusión- exclusión que puede experimentarse si se está o no inmerso o no en el mundo de las TIC. Creo firmemente que los profesionales de las ciencias sociales nos estamos quedando demasiado silenciosos, por no decir que ausentes, frente a los impactos que se están generando en las personas con el uso y con el no uso de las TIC.
Lo que comúnmente se maneja en la literatura existente alrededor de las TIC proviene del discurso técnico-cientifista y da cuenta del concepto de inclusión más como un asunto de acceso a las herramientas informáticas y a la conectividad, que a la inclusión social en la cual se estrechan lazos afectivos, se generan filiaciones y se construye lo común.
Sabemos que en el contexto educativo son muchas las variables que deben tenerse en cuenta para hablar de inclusión pues es preciso considerar en igual medida los aspectos afectivos tanto como los aspectos técnicos y procedimentales.
Cada vez es más amplia la distancia generacional en las instituciones educativas (entre directivas y docentes con relación a los estudiantes) y más corto el tiempo para su asimilación, debido a los cambios permanentes y acelerados que las tecnologías jalonan sobre el lenguaje, la comunicación, las relaciones, la identidad y la cultura. Los niños y los jóvenes ingresan más rápidamente a las lógicas de las tecnologías mientras que los adultos avanzan en temor y resistencia, debido en gran parte a una pérdida de seguridad de sí respecto a los modos de conocimiento del mundo. Así mismo, la simultaneidad de experiencias de tiempo-espacio que hoy se experimenta entre lo sincrónico y lo asincrónico, y entre lo presencial y lo virtual, modifica los modos de aprendizaje exigiendo con ello también modificaciones sustanciales en los métodos de enseñanza.
Lo que comúnmente se maneja en la literatura existente alrededor de las TIC proviene del discurso técnico-cientifista y da cuenta del concepto de inclusión más como un asunto de acceso a las herramientas informáticas y a la conectividad, que a la inclusión social en la cual se estrechan lazos afectivos, se generan filiaciones y se construye lo común.
Sabemos que en el contexto educativo son muchas las variables que deben tenerse en cuenta para hablar de inclusión pues es preciso considerar en igual medida los aspectos afectivos tanto como los aspectos técnicos y procedimentales.
Cada vez es más amplia la distancia generacional en las instituciones educativas (entre directivas y docentes con relación a los estudiantes) y más corto el tiempo para su asimilación, debido a los cambios permanentes y acelerados que las tecnologías jalonan sobre el lenguaje, la comunicación, las relaciones, la identidad y la cultura. Los niños y los jóvenes ingresan más rápidamente a las lógicas de las tecnologías mientras que los adultos avanzan en temor y resistencia, debido en gran parte a una pérdida de seguridad de sí respecto a los modos de conocimiento del mundo. Así mismo, la simultaneidad de experiencias de tiempo-espacio que hoy se experimenta entre lo sincrónico y lo asincrónico, y entre lo presencial y lo virtual, modifica los modos de aprendizaje exigiendo con ello también modificaciones sustanciales en los métodos de enseñanza.
lunes, 4 de junio de 2007
El clima del aprendizaje
¿Qué es un clima de aprendizaje? Cuando hablamos de clima de aprendizaje también hablamos de ambiente grupal. Lograr un productivo y cálido ambiente grupal, es algo que no surge de la nada, ni se hace sólo, ni se decreta. Se construye en la cotidianidad a base de compañías, respeto a la diferencia, reconocimiento del otro, búsquedas conjuntas, sueños, miedos, rabias, decepciones y aprendizajes compartidos. Se hace haciendo camino al andar, hasta que se logra que lo extraño se torne familiar. Todo clima de grupo necesariamente .involucra tensiones y distensiones, cercanías y lejanías, afectos y desafectos por la simple razón de que los grupos humanos están tejidos con hilos de relaciones frágiles, cambiantes y profundamente humanas, lo que por fortuna no nos deja extraviarnos en falsas ilusiones de paraísos.
El clima es bien importante para el aprendizaje; no sólo se construye en el aula sino también en las llamadas telefónicas, en las citas informales, en la cafetería, en la risa, en la palabra, en el silencio, en la realización conjunta de tareas. Está en los aciertos y desaciertos del aula, en el corazón de cada estudiante que depone sus intereses personales para vincularlos con otros que son sus semejantes en la condición misma de estudiantes. Clima y ambiente le pertenecen a la cotidianidad.
Las manifestaciones espontáneas y colectivas de sorpresa, asombro, confianza, gusto, o reflexión van dando lugar a la generación del clima adecuado para un el incremental gusto por el aprendizaje.
El clima es bien importante para el aprendizaje; no sólo se construye en el aula sino también en las llamadas telefónicas, en las citas informales, en la cafetería, en la risa, en la palabra, en el silencio, en la realización conjunta de tareas. Está en los aciertos y desaciertos del aula, en el corazón de cada estudiante que depone sus intereses personales para vincularlos con otros que son sus semejantes en la condición misma de estudiantes. Clima y ambiente le pertenecen a la cotidianidad.
Las manifestaciones espontáneas y colectivas de sorpresa, asombro, confianza, gusto, o reflexión van dando lugar a la generación del clima adecuado para un el incremental gusto por el aprendizaje.
sábado, 19 de mayo de 2007
El complejo rol del Formador-Gestor
En compañía de un excelente equipo de trabajo y aprendizaje finalizamos ayer un proceso de formación nacional sobre el empoderamiento de un rol bastante interesante y complejo que llamamos: Formador Gestor. En la clausura de este evento, que tuvo una duración de tres días, se recalcó aún más la necesidad de comprender esa doble responsabilidad que acarrea a cada persona asumir dicho rol. Si bien para todos los responsables del taller realizado eran claras las "responsabilidades" que en las diferentes regiones del país deben tener los Formadores Gestores para apoyar un programa de formación nacional en uso de TICs, no obstante la clausura me reactivó viejas preguntas y me configuró unas nuevas, todas dirigidas a la pregunta por MI responsabilidad pasada, presente y futura con este proceso. Me pregunto de nuevo:
- ¿Qué y quién es un Formador? ¿Qué y quién autoriza a alguien para serlo? ¿En qué y cómo debe formar un Formador?
- ¿Qué acciones le demanda a una persona ser un Formador Gestor?
- ¿En qué radica la diferencia de Formador Gestor y Gestor Formador?
- ¿Qué responsabilidades hemos asumido para hacer acompañamientos significativos a los que hemos elevado al rol de Formador Gestor?
Creo en el compromiso de cargar permanentemente de sentido las palabras para tener acciones responsables capaces de transformar.
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